Viajamos a la capital rumana para toparnos con una ciudad y un país históricamente pretendido por numerosas fuerzas pero que siempre supo sobreponerse a dichas amenazas. O, al menos, lidiar con ellas cual prestidigitador yendo y viniendo según las promesas o el sino de los bandos. Incluso cuando aún no eran única nación sino un puñado de regiones que sabían de la fuerza que sumarían de vincularse con sus vecinos. Tierra de leyendas vampíricas con poco fundamento más allá de la mente de un escritor que ni siquiera pisó Transilvania, compuesto por muchas ciudades que cambiaron hace tiempo el gris soviético por coloridas fachadas. Que ha aprendido a mirar hacia adelante en lugar de estancarse mientras se lame las heridas, las últimas datan de 1989 y uno de los peores dictadores que se han conocido. Tiene tanto que contar Rumanía y tanto que escuchar el viajero que aquí condensamos varias cosas que hacer en su capital en 3 días para dejar paso, en una segunda publicación, a las dos es...