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Torrente presidente, "total, pa' lo que hay..."

Santiago Segura no es activista. No iría nunca con chapitas a los Oscar, jamás mezclaría escenarios para reivindicar según qué cosas y quizá, si lo hiciera, su reparto de justicia sería algo más imparcial de lo que nos tienen acostumbrado otros. Santiago Segura hace películas, que por cierto han facturado el 17 por ciento de la taquilla española en los últimos 10 años. Y si en esas películas el protagonista es un ser zafio, despreciable, ruin, cobarde y sin principios férreos -se lleva el cambio de opinión- que hace tiempo nos dejó de parecer tan surreal, tenemos un problema. O como dice él, cualquier parecido con la realidad no es coincidencia... es una putada.


Y en tiempos en que la gente está empezando a hartarse de lo políticamente correcto y exigir a sus políticos que bajen al barro, es normal que un Torrente irrumpa en política y se mueva como cerdo en el lodo. Eso es él y esa es la política actual, respectivamente.  Torrente presidente ¿culmina? una saga que partió de la  comedia para desnudar a la sociedad y, visto que el chiste se queda corto, parece más bien un trágico retrato de la que está cayendo.

Cuando un par de miembros de NOX escuchan a Torrente arreglar el mundo desde la barra de un bar, apuestan por él. Y sorprendentemente en la película -normalizado en la realidad-, su chabacanería, lenguaje soez y carencia de formas llega al pueblo. Deseoso de abrazar un mensaje que les ronda la cabeza cada día y de agarrarse a un clavo ardiendo entre nuestros representantes.

A partir de ahí, humor más o menos explícito peto siempre inteligente, sucesión de rostros familiares de la saga y una dinámica que no da tregua y que constantemente nos enseña a reírnos de la que está cayendo. Ya que de nada sirve llorar, que es de lo que dan ganas, al menos liberemos endorfinas y esbocemos una sonrisa.

Muchos habrán acudido en compañía de ese adicto a la saga del expolicía pensando en echar un sueñecito en las cómodas butacas LUXE de Cinesa.  Ninguno lo habrá conseguido. Torrente presidente es un retrato robot de la clase política que nos gobierna, la sociedad que nos envuelve y el forzoso lenguaje que nos imponen porque de otra manera no seremos inclusivos, ni feministas, ni nada que los repartecarnés estimen oportuno o inoportuno.

Es falso que no haya habido marketing, ni pases de prensa, ni avances, ni nada; la mejor campaña de Torrente presidente es el día a día en el Congreso, la televisión o los despachos políticos. Qué putada.

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Jesús Clemente Rubio