Y somos tan contundentes porque nos encantan los menús escuetos, recogidos, sabedores de que poseen muchas menos referencias que otros pero que en cada una de ellas bien podrían dar una masterclass. Paseando por Castellana topamos con una generosa terraza que promete tardeos inolvidables-con el sol ya cayendo, que nos está dando poca tregua- y un interior inundado de luz y que otorga idéntica experiencia. Pero es en la comida y en el servicio donde un restaurante se la juega, y Almara destaca en ambos, desde los entrantes hasta el postre. Aquí encontramos algunos de nuestros favoritos de Madrid.