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Pancipelao, los cuatro vuelcos de la felicidad


Pancipelao sigue en forma. Referente por sus cachopos, filloas, por su cercanía a los vecinos de la humilde zona en la que desarrolla su actividad y por ser símbolo y patrimonio del cocido, recién designado bien de interés cultural por la Comunidad de Madrid. Sólo en enero de este año han servido 1351 cocidos pero es que en la Ruta del Cocido del pasado año, por cierto ya ha comenzado la de este 2026, sirvieron 2475 cocidos en 45 días. La cifra sorprende tanto como se entiende después de que sigáis leyendo estas líneas.

El cocido de Pancipelao se caracteriza por muchas cosas, pero la primera son sus cuatro vuelcos. La croqueta de pringá abre apetito con un marcado sabor a todo lo que lleva el cocido con la morcilla como protagonista. Contundente e ideal para después rebajar intensidad en el paladar con una suave sopa de fideos. Sobre la cantidad, no nos hartaremos de advertiros que vengáis con el estómago vacío y preparado: ahí quedará el puchero de sopa para que te sirvas cuanta quieras...y un pequeño adelanto de los garbanzosa. Que luego aterrizan en tu mesa acompañados de verduras en una fuente de exstraordinario tamaño culminada por el cuarto y último vuelco, las viandas. 



Sobre los garbanzos, y os lo dice un amante de mezclarlos con la sopa, dadles una oportunidad fuera de ella. Merecen ese "solo" pro textura y sabor, muy adictivos y que luego se prestan a combinarlos con algo de chorizo, morcilla o tocino. Tenéis cantidad de sobra para experimentar cuanto queráis... os gustarán de todas las maneras posibles. 

Para los seres extraños que hacen ascos a un buen cocido -uno de los mejores de Madrid, de hecho-, siempre podrán acudir al resto de la carta de Pancipelao, igualmente brillante. Prueba de ello sus sublimes zamburiñas o postres como una gigantesca tarta de queso. Así es como se forja una leyenda: con trabajo duro, con fidelidad al buen producto y sirviendo cada uno de los 1351 cocidos de enero con una sonrisa. Sello y obra esta última del gran Tomás Gutiérrez.

Más información en https://pancipelao.com/

Jesús Clemente Rubio