miércoles, 10 de diciembre de 2014

Guía de viaje Nueva York I: 'America thinks bigger'

Enamorados, ensimismados, asombrados, emocionados. Son muchos los sentimientos positivos que nos traemos tras 18 días por la costa Este de Estados Unidos, en especial de la ciudad de Nueva York. Aunque son cinco barrios la estrella sigue siendo Manhattan, en la que parques, monumentos, atracciones y día a día superan cualquier expectativa pues cada experiencia está explotada al máximo en la tierra de las oportunidades. 

Por eso un viaje de tal índole merece un reportaje a la altura, compuesto de varios volúmenes, en los que hablaremos con todo lujo de detalles de dónde merece -y dónde no- comer, dormir, qué hacer y ver, etcétera... Tan pretencioso y ambicioso como suena pero en otiuMMadrid creemos en hacer las cosas a lo grande, pues es la mentalidad heredada de uno de los mejores viajes de nuestra vida. Si vas a Nueva York, trata de hacer como nosotros y planea hacerlo todo y a lo grande, ellos lo hacen. America thinks bigger.

Al final de cada publicación sobre la guía de viaje de Nueva York encontrarás enlaces al resto, así que no desesperes; si en el presente post no aparece el contenido específico sobre el que deseas información, descuida, que lo hará en otro destinado a ello. Esta vez hablaremos del turismo en sí, lo que debería abarcar tu visita en función de los días que se prolongue, caminando desde lo imprescindible hasta el más sorprendente extra. Todo para convertir tu bocado a la Gran Manzana en el más apetitoso de tus viajes. Agárrate porque el primer plato viene cargadito: Manhattan.
Central Park es tres veces más grande que el Retiro... 
imagina la de experiencias que te aguardan en él.

Harlem y el pulmón de Manhattan

La tumba de Grant es uno de los atractivos de Harlem.
Antes de entrar en materia, has de saber que Manhattan está en el 80% de su territorio distribuido en perfecta cuadrícula: las horizontales la marcan las calles (52nd street, por ejemplo) y las verticales las avenidas (como la archiconocida 5fth Avenue o Quinta Avenida). Pues bien, Uptown se refiere a la parte alta de la ciudad sobre el plano, además de delimitar la dirección hacia la que uno se dirige, incluyendo el metro. Así, es fácil orientarse en el suburbano ya que basta con seguir las indicaciones -o preguntar-  Uptown para saber que se dirige hacia arriba del mapa, downtown en caso contrario. Llegados a este punto cabe señalar que, al igual que ocurre con New York City y Manhattan, Harlem es Uptown, pero no todo Uptown es Harlem.

Columbus Circle, en el suroeste de Central Park, te recibe
con uno de los mastodontes del imperio Trump.
De hecho, es más que recomendable comenzar la jornada (dos sería lo ideal) dedicada a Central Park desde la misma calle 59 e ir ascendiendo moviéndonos de abajo arriba y de derecha a izquierda, explorando cada rincón del pulmón de Manhattan. Prevenido estás de que las calles que componen el perímetro del parque, salvo la Quinta Avenida (lateral este) pierden su nombre en favor de la coletilla Central Park (South, West, etc.). De esta manera podemos recomendarte como imperdibles Columbus Circle, en la punta suroeste; las dos grandes llanuras de Central Park, Great Lawn y Sheep Meadow; el castillo Belvedere, con vistas a la primera; los jardínes de Shakespeare y la escultura de Alicia en el País de las Maravillas y, por supuesto, el gigantesco lago Jaqueline Kennedy Onassis Reservoir, que te ofrecerá una de las mejores panorámicas de la ciudad bañada de los colores del agua, la tierra, los árboles y el ladrillo de los rascacielos. En el camino, puentes como el Bow Bridge y enclaves como la pista de hielo Trump Rink -esté o no abierta- premian al visitante con una asombrosa y silenciosa paz ajena a la ruidosa jungla de asfalto que espera fuera.

Todo un descanso para el asfalto y ruido que esperan fuera.
Hemos dicho que dos jornadas sería lo ideal porque, como podrás imaginar, un parque tres veces más grande que nuestro querido Retiro flanqueado por tres de los museos más importantes (Historia Natural en la mitad oeste del parque, MET -Metropolitan Museum- y Guggenheim en la mitad oeste) bien merecen un día entero. Así pues, si eres de los afortunados que dispone de 48 horas, una jornada entera debería llevarte por los senderos, caminos y rincones de Central Park mientras el sol salude en el cielo para terminar recalando en uno de estos museos al caer la noche -date cuenta que en invierno anoche a eso de las 16:00 horas, y los museos cierran a las 17:30... dedícalos al menos un par de horas-. 

Estampas como ésta nos dejó el otoño tardío de
Nueva York.
La jornada restante podrías hacer lo mismo: al caer la noche uno de los tres museos mientras que por el día -ha de ser un domingo- te dirigirás a Harlem, uno de los distritos con más historia y encanto de Manhattan. Es menester conocer que aquí se dirigió en el pasado la población más adinerada en busca de evadirse de enfermedades y otros aspectos negativos del centro y, aunque ahora es criticable que la mayoría negra de Harlem tenga que protestar una y otra vez porque aquellas lujosas residencias vacías se ocupen  con personas que están en la calle, sin duda el paseo merece la pena para respirar lo que fue -y quizá es- verdaderamente Nueva York. Lo de elegir el domingo es por la quizá turistada pero visita obligatoria a una de las misas Gospel que tienen lugar el día que el Señor descansa en las decenas de iglesias que se reparten por el territorio. Nosotros elegimos Antioch Baptist Church y sobre ella te hablaremos en el apartado de actividades y atracciones.

Es curiosa la historia de Harlem, tanto como
recomendable un paseo por sus calles.
El resto del paseo ha de transcurrir por el lado oeste, con una obligada parada en el Campus de la Universidad de Columbia, cuna de Premios Nobel, presidentes de Estados Unidos, jueces y un sinfín de personalidades; la Tumba en honor al general -y a la postre, presidente- Ulysses Grant y las iglesias de Riverside y San Juan El Divino. Dicho recorrido te llevará un par de horas pero te permitirá, antes o después de la misa (que comienza en torno a las 11 y dura unos 120 minutos) explorar el extremo norte de Manhattan y la idiosincrasia de Harlem, al tiempo que descubres monumentos y lugares como los mencionados. Para rematar la jornada, sin olvidarnos de uno de los museos que escoltan Central Park, el Malcolm X Boulevard y la avenida Adam Clayton Powell son las arterias por las que fluye la sangre brotada del corazón de Harlem.


Para planificar mejor tu visita a los museos de la zona así como el dónde comer y dormir, no olvides asomarte a nuestras entregas específicas sobre dichas materias.  

Times Square nunca duerme... ni deja dormir

Si estás leyendo esto y eres de Madrid, te costará poco acostumbrarte. Nuestros laberintos de obras, carreteras y albañiles en la zona centro nos han vacunado contra toda molestia generada por los trabajos derivados de la construcción. En caso contrario, has de saber lo que te espera: Digamos que Manhattan es eternamente sonora y, en ocasiones, ruidosa. No lo maquillo, sino que realmente así lo percibo. Hablamos de la ciudad que nunca duerme y que quizá tampoco deje dormir, por lo que alojes donde te alojes siempre estará el rumor del tráfico, alguna obra nocturna -aquí están permitidas- y, por supuesto, los millones de visitantes que invaden anualmente la isla. 


Rodeada de rascacielos, Times Square es un valle de
cemento entre tanta altura.
Para muestras, el botón se llama Times Square, reflejo de todo lo anterior y del título de esta publicación: los estadounidenses piensan a lo grande. Siempre. Porque lo más parecido que tenemos en Europa es un tal Picadilly Circus londinense convertido en una suerte de hermano pequeño -muy pequeño- del espectáculo audiovisual que aquí aguarda: el capitalismo saca músculo entre neones y enormes pantallas que proyectan incansablemente anuncio tras anuncio con el fin de promover lo que está sucediendo en las calles que los contemplan: el consumismo. Mires donde mires, habrá alguien comprando. Sea el puesto callejero de Pretzels -no he probado cosa más insípida- o perritos calientes o bien el restaurante más lujoso de la ciudad. Aunque el corazón financiero está mucho más abajo en el plano, es aquí, en el símbolo de Midtown, donde uno se percata de la concepción norteamericana del Marketing, la Publicidad, la Economía y el Merchandising: todo se puede comprar. En esta encrucijada de avenidas (7th Ave. y Broadway) y calles (de la 42 a la 47 prácticamente) confluyen personas de todo el mundo, negocios de infinita índole, prisas, ajetreos, cajeros, dinero, hoteles, museos, actividades... El frenesí neoyorquino quizá pueda agotar a más de uno pero, por favor, dedícale unas horas nocturnas y otras tantas diurnas para mimetizarte con Nueva York. De paso, accederás a los clásicos restaurantes, museos y actividades enfocados al turista pero que no por ello desmerecen la visita: Bubba Gump, Planet Hollywood, musicales de Broadway, Toys ´r Us, M&M´s World... Times Square no deja dormir, aunque pensándolo bien uno siempre quiere estar despierto para exprimirlo al máximo.

Desde Bryant Park podrás admirar la mitad
superior del Chrysler. 
Claro que fuera de los neones y la agresiva publicidad hay mucho más: a un par de bloques, siempre refiriéndonos a la 42nd Street, nos espera Bryant Park -único parque desde el que se puede ver al mismo tiempo el Empire State Building y el Chrysler Building-, con un mercadillo y pista de hielo en temporada navideña y un edificio fundamental en tu itinerario: la biblioteca pública de Nueva York. Piérdete entre sus archivos y quédate sin aliento al contemplar su majestuosa sala principal de lectura. Si continuamos hacia el oeste otro escenario de película aguarda repleto de andenes y pasajeros: la Grand Central Station con un hall reconocible en el primer vistazo y unas dimensiones imperdibles. 


La principal estación de Nueva York te sonará de
millones de película. Impresionante.
Es hora de subir por la Quinta Avenida, en su día la calle más cara del mundo, para conocer cómo se las gastan los diseñadores de referencia con las tiendas que son el centro de todas las miradas: por supuesto, y como cantaba Marylin Monroe, los diamantes son los mejores amigos de una mujer, y casi al final del trayecto Tiffany´s espera con su cinematográfico escaparate y espectacular interior. NBA Store, Hollister, Ferragamo y una interminable lista te harán el pasillo de lujo hasta que topes con Central Park: a la izquierda quedará entonces el hotel Plaza y a la derecha el templo subterráneo de Apple y nuestra juguetería favorita: FAO, con el inquebrantable piano de la película de Big.

Las ventajas de ir en Navidad abarcan también la decoración de las calles: echa un vistazo
a la Quinta Avenida.
Paseando por la Quinta Avenida toparás también con algunos de los rascacielos más importantes de la ciudad como la torre Trump, si bien uno de los fundamentales, el del Rockefeller Center con su azotea Top of the Rock aguardan a mano izquierda, rodeados de una plaza que también dispone el Radio City Hall, los estudios de la NBC y la Lego Store, otras de esas actividades extra que, arañando un poco de tiempo, deberíamos cubrir. De vuelta a la 42nd Street y antes de ocuparnos de la otra calle más importante de Midtown, la 34th, deberíamos caminar hacia el extremo este de Manhattan; las Naciones Unidas y unas imponentes vistas al río Hudson y al barrio de Queens harán que valga la pena -más aún si te has inscrito en uno de los tours organizados para visitar las instalaciones de la ONU-.
El Madison Square Garden es ya un icono de Nueva York que, curiosamente, no se ubica en el
Madison Square Park.
Majestuoso, el Empire State aguarda
a que escales sus 86 pisos.
La 34th es la otra gran arteria comercial de la ciudad y no es de extrañar que de ella se descuelguen atracciones como el mítico Madison Square Garden, casa de los Knicks entre otros equipos, y el siempre majestuoso Empire State Building, cuyo ascenso es uno de los puntos calientes de la guía. Es hora de adentrarse en el barrio del que más habla todo visitante que prueba un bocado de Nueva York, que despide Midtown y da la bienvenida a Downtown.


El distrito más encantador de Manhattan

De Norte a Sur, de Este a Oeste: Chelsea, Meatpacking, Greenwich Village, Flatiron, NOlita, Little Tribeca, NOho, Soho y Little Italy. Estamos en Downtown, en el barrio bohemio conquistado por los yuppies, el clásico enclave de toda ciudad moderna que se erige como auténtico y del que sus habitantes sacan pecho cuando dicen vivir en él. Trastévere en Roma, Latina y Lavapiés en Madrid y Meatpacking y Soho en Nueva York. Por sus calles hemos visto desfilar a decenas de personajes de la ficción y la realidad, con las chicas de Sexo en Nueva York haciendo temblar sus aceras. 


Las vías recuperadas y transformadas en parque merecen un paseo... ¡por las alturas!
El Chelsea Market alberga en este edificio
un sinfín de negocios y locales.
Plausible el esfuerzo del Ayuntamiento y las asociaciones vecinales por invertir y mejorar estas zonas dando lugar a extraordinarios y encantadores emplazamientos como el Chelsea Market, algo así como un Mercado de San Miguel pero, una vez más, a lo bestia y de exquisita factura o el High Line, unas antiguas vías transformadas en parque en las alturas y cuyo paseo sólo es comparable a su hermosa historia. 






La pequeña Italia es más pequeña que nunca debido
a la absorción de Chinatown.
Abandonando ambos por el sur salimos de Chelsea y nos adentramos en Meatpacking que casi comparte calles como Blecker y Greene con Greenwich Village y es aquí donde Carrie Bradshow escribía su blog, donde el ambiente cosmopolita y bohemio se dan de la mano dando lugar a las zonas más embriagadoras de la ciudad, donde los chicos de Friends certificaron su amistad. Aquí están la Magnolia Bakery, las canchas de baloncesto callejero, los escenarios de tantas y tantas películas, las calles de atrevidos y originales escaparates y artículos, la reminiscencia italoamericana que aún no ha absorbido el sucio Chinatown... 


El Flatiron es uno de los edificios favoritos
de los neoyorquinos.
Aquí está la parte menos monumental y, sin embargo, más recomendable de la ciudad. Sin olvidar los parques Madison y Washington, Union Square, el Flatiron Building -con una anchura de apenas dos metros en su zona más estrecha- o el puente de Brooklyn, que has de atravesar a pie al menos una vez en la vida -y si es de noche, mejor-.

Símbolo económico y patrio


Más de 540 metros se alzan sobre la zona cero.
Es la One World Trade.
Gimnasio donde el capitalismo ejercitaba sus músculos hasta el 2001, a partir de esa fecha también escenario del mayor atentado terrorista sufrido por Estados Unidos de puertas para adentro. Lower Manhattan y Financial District acogen Wall Street, la reserva Federal y el World Trade Center y, al igual que el portentoso toro de Bowling Green que refleja la caída y capacidad de recuperación de la Bolsa y la economía estadounidense, el memorial erigido -más bien socavado- en torno a las víctimas del 11-S sobrecoge el corazón de cuantos lo visitan. Dos titánicos fosos allá donde se erigieron las torres lloran a través de las cataratas más grandes de Estados Unidos más de 3.000 víctimas, añadiendo otros atentados de 1993. El mensaje es tan poderoso como la estampa; sin duda, tu primera parada en la visita a la parte más baja del plano ha de ser aquí. Y de aquí encaminarte al citado toro y la Bolsa para terminar tu descenso en la punta sur de la isla. Battery Park es punto de salida y llegada de los ferries con destino Liberty Island (Estatua de la Libertad) y Ellis Island, además de otro de los barrios de Nueva York, Staten Island. Pero también alberga varios atractivos como un fuerte, uno de los restos de la masacre del 11-S convertida en emotivo monumento y otros complejos rocosos de idéntico fin: el tributo y homenaje a víctimas de guerras. Todo ello dispuesto a lo largo de sus 10 hectáreas y un paseo marítimo inolvidable.
Así honran los estadounidenses a las víctimas de varios atentados. Sobrecogedor.

El toro de Bowling Green simboliza
el optimismo y empuje de la economía
estadounidense.
Como verás, son pequeñas pinceladas de lo que podría ser tu visita a Nueva York; una guía al alcance de cualquier bolsillo -todo lo mencionado es al aire libre y de libre acceso- y cualquier tipo de viaje -en pareja, con amigos, para 3 días, para dos semanas-... por lo que si te estás preguntando por qué ésta es una guía definitiva, echa un vistazo a las publicaciones específicas que iremos colgando a lo largo de los próximos días. ¡No olvides que estuvimos en pleno inicio de las fiestas navideñas, con lo que también tenemos propuestas para fechas tan señaladas!

otiuMMaximus

- Cada distrito tiene su encanto... ¿tienes un favorito?
- Para una mayor y detallada información, visita www.nycgo.com Sin ellos no habría sido posible contarte todo esto.
- No te pierdas el resto de capítulos de la guía de Nueva York: 

Jesús Clemente Rubio