lunes, 15 de diciembre de 2014

Guía de viaje Nueva York IV: 10 cosas que no hiciste en Nueva York (y que merecen la pena)

10-cosas-que-hacer-nueva-york-navidadSabemos que los 18 días que hemos estado en Nueva York y alrededores están al alcance de pocos. El tiempo libre, entre obligaciones y pereza, es finito, por lo que cuando aterrizas en el icono de la Costa Este de Estados Unidos te das cuenta de lo mucho que tienes que hacer para tan poco tiempo. Por otro lado, si dejas de leer esta guía -lo cual sería un error- y optas por otras, verás siempre repetidas las mismas cosas que hacer, donde comer, ver, etcétera. Fruto de ambas circunstancias nace este capítulo, dedicado a esas cosas que tengas mucho o poco tiempo deberías hacer al menos una vez en la vida en Nueva York: quizá no todas pero, por tu bien y el de tus acompañantes, elige al menos una; no os arrepentiréis. Éstas son las diez cosas que no has de pensarte dos veces hacer en la Gran Manzana.

Un paseo por las nubes

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Desde el aire la ciudad es más espectacular aún.

Quizá suene a capricho de rico pero, por si no lo sabías, los ricos viven mejor. Con semejante experiencia matarás dos pájaros de un tiro porque, probablemente, aún no habrás experimentado cómo es viajar en helicóptero y, además, tendrás un resumen inicial o final de tu viaje desde las alturas. HeliNY nos sorprendió gratamente en ambos aspectos pese a las reticencias iniciales; al echar un vistazo al panfleto los paseos se ofertaban desde 149 dólares (más tasas) el de 15 minutos, no hay persona de clase media que no se asuste y eche para atrás. 

Es sorprendente el suave movimiento del  helicóptero.

Pero, como todo, a veces para hacer las cosas hay que pensar en lo que aportan, no en cuánto cuestan. Así nos lanzamos al aire con un vídeo previo con instrucciones de seguridad y una exquisita organización, desde que llegas al recinto hasta que lo abandonas. 

Verás como nunca la Estatua de la Libertad.
Mi recomendación es que, aunque las fotografías y vídeos en las alturas son espectaculares -has de hacer una- no veas tu viaje a través de una cámara: la panorámica allá arriba es impresionante y apreciable gracias a los enormes ventanales laterales del helicóptero. Te sienten donde te sienten disfrutarás del tour. En segundo lugar, para los que padezcan de miedos y vértigos, deciros que jamás he montado en un medio que transmita tanta seguridad como el helicóptero: suave, equilibrado y nada ruidoso (gracias a los cascos aislantes, claro). ¡Una auténtica pasada pestañear y darte cuenta de que ya estás arriba!

Por último, están las sensaciones. Sentir que todo lo que dejas abajo, esas moles de cemento y ladrillo, fueron construidas por el hombre y sin embargo en nada quedan comparadas con la majestuosidad del mar. O en ámbito menos metafísico y más personal, sentir que te lo mereces, que te lo has ganado y que para eso te deslomas 40 horas a la semana. ¡Disfrútalo!

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- Hay tours de todos los tipos: desde el más básico (149$), que recorre un cuarto de isla, hasta el completo (299$) que abarca la mitad de la misma. Todos parten del Pier 6, cerca de Battery Park. Consulta otras opciones VIP como el paseo nocturno hasta la estatua y demás ofertas en www.heliny.com

Crucero rodeado de rascacielos

Más de 60 millones de pasajeros no pueden equivocarse.
Existiendo un ferry gratuito como el de Staten Island o la escapada casi obligada a la Liberty Island para ver de cerca la Estatua de la Libertad, uno duda de que otro crucero sea necesario. Una vez lo hagas, te preguntarás cómo no optaste por él en primer lugar. Circle Line Sightseeing Cruises es la empresa con más solera en ofrecer cruceros por el East River -más de 60 millones de pasajeros- y, por un interesante precio (desde 35 dólares el trayecto que aquí recomendamos) tendrás las más estupendas estampas del skyline neoyorquino. 


Sé listo; embarca en el pasaje de día para retornar de noche.
La explicación es sencilla: mientras que en los dos casos anteriores partes de Battery Park para viajar hacia el sur (Staten Island) o suroeste (Estatua de la Libertad), aquí partes del Este para recorrer toda o media cara de la isla. Por ello tendrás al alcance todos los distritos o al menos la mayoría que, vistos desde el río, son más espectaculares si cabe. Partamos pues del básico Landmark Cruise y desechemos el Liberty Cruise ya que sería idéntico a las opciones citadas anteriormente. En él, si además lo haces coincidir en invierno con la hora de la puesta de sol (es decir, salir a las 4 de la tarde) tendrás un incomparable acceso al skyline diurno y, a la vuelta, nocturno. El pack completo por el mismo precio y en un mismo trayecto. Y además, cómodo.

Durante el trayecto toda estampa es buena.
Confortable porque hay espacio de sobra, posibilidad de movilidad una vez zarpa el barco a tu antojo para realizar fotografías o disfrutar de las vistas -eso sí, ¡abrígate!- siempre y cuando no molestes a otros espectadores y, si chapurreas algo el inglés, además, un excelente guía a bordo incansable en cuanto a detalles y datos pero que sabe respetar los momentos y dosificar la información. 


Pasarás por debajo de puentes como el de Brooklyn.
Sobre el trayecto, juzga tú mismo: el distrito financiero con el World Trade Center y la nueva torre de casi 541 metros; los puentes de Brooklyn y Williamsburg, el Empire State, el Chrysler Building, la Estatua siempre como testigo... Sin duda un premio para la vista del viajero ávido de rascacielos y construcciones que amenazan con conquistar el territorio de las aves. Absolutamente recomendable.

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- Los precios van desde los 29 a los 40 dólares, promociones y cruceros especiales aparte. Nuestra recomendación el Landmark Cruise, que parte del extremo este de Midtown. Consulta detalles y horarios en www.circleline42.com

Una de las mejores excursiones, gratuita

Curiosa historia la del ferry de Staten Island.
Su manida historia en guías y foros de todo el mundo merece ser repetida: el anterior propietario del ferry que une Manhattan -desde Battery Park- con otro de los barrios neoyorquinos, Staten Island, cedió al estado la infraestructura con tal de que cobrasen como máximo 25 centavos a los ciudadanos. En 1994, tras años de engorro y jaleos por un mísero cuarto de dólar, el Estado decidió convertirlo en gratuito y, desde entonces, sirve tanto a locales que vienen o van a trabajar a uno u otro barrio como a masas de turistas que deciden ir más allá de Manhattan y, de paso, disfrutar de un crucero que premia con vistas a la Estatua de la Libertad.
Por el asequible precio de 0 euros obtendrás esto.

No es de extrañar que mucha gente se conforme con
este ferry para ver la Estatua.
No obstante, mucha gente que no puede o quiere permitirse la visita a Liberty Island decide optar por este crucero o el Circle Line anteriormente mencionado. Además, en el destino aguarda una isla que merece ser visitada por su monumento a las víctimas del 11-S, un pueblo colonial restaurado y un fuerte. 

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- Salidas desde Battery Park. Recuerda que es gratuito. Consulta horarios y detalles en www.nyc.gov/html/dot/html/ferrybus/staten-island-ferry.shtml

Deporte... y espectáculo

Vista desde los banquillos; privilegios de otiuMMadrid.
A menudo asentíamos al oír que nuestro fútbol ya no es deporte sino merchandising y puro marketing. Después de asistir a un partido de la NBA, todo cambió. Comenzando desde la previa que adelantaba un estadio semivacío que seguía llenándose incluso durante el segundo cuarto. El himno previo al pitido inicial, con la solemnidad de un pueblo que no se avergüenza de lucir y cantar a sus colores y bandera. 


El Verizon Center de Washington registró lleno en el Wizards - Atlanta Hawks.
Las kiss y dance cams, esos tiempos muertos que sólo los norteamericanos saben resucitar invitando a la gente a hacer el mejor baile o darse el beso más romántico frente a la cámara del estadio; la decena de puestos y restaurantes en el interior del estadio que favorecen el incesante consumo durante el partido, pues allí es costumbre levantarse a por unos nachos o perritos pese a que se esté disputando el encuentro. 


El entretenimiento durante el partido es genial.
Y, por supuesto, el baloncesto. Igual que Ronaldo luce más en vivo que por la televisión, estos superdotados de más de 2 metros de altura se deslizan sobre la cancha como si midiesen y pesasen la mitad. Una auténtica locura que no termina, sino que empieza por contagiarte en cuanto pones un pie en el estadio. Grita, salta, vocea, anima, come, canta, baila y besa... estás en la NBA.

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- La página web http://www.nba.com/tickets/tix.html centraliza las reservas y compras de tickets, si bien has de saber que la reventa en Estados Unidos está permitida. A veces en los aledaños del estadio uno encuentra la zona barata, usualmente agotada, algo más elevada de precio pero aún así ventajosa. No obstante, para que te hagas una idea, fuera de fechas y en encuentros normales por 35$ puedes ver uno de estos espectáculos deportivos.

Del Broadway más 'Miserable' al más 'Rockero'

La mejor historia jamás contada sobre el destino
miserable de muchos hombres.
Claro que si hablamos de espectáculos Broadway se erige por sí misma como la número uno en lo que se refiere a emociones sentado en una butaca. Primero porque sea cual sea tu teatro aplaudirás la ambientación y recreación de cada rincón del mismo acorde a la obra representada. Y segundo y fundamental, porque al igual que en Madrid, todos merecen una visita pues se trata de recintos a menudo atractivos y de inolvidable atmósfera. En nuestro caso, Imperial Theatre y Helen Hayes acogieron Los Miserables y Rock of Ages, respectivamente. Dos obras de muy diversa índole porque queríamos hablaros de contrastes para satisfacer toda expectativa y gusto.
Como su nombre indica. el 'Imperial Theatre' es majestuosamente amplio.

La recreación de los escenarios y situaciones nada tiene
que envidiar a la película.
Sobre Los Miserables, si la reciente película te gustó has de saber que está basada -calcada- en el musical y que en este, aunque desaparecen los famosos rostros cinematográficos, aparecen voces infinitamente superiores -con permiso de Jackman, Crowe y compañía- en las que incluso el personaje de tres líneas es cantante profesional. Aunque eleva los enteros del espectáculo, las curtidas voces nada harían si el resto no estuviese a la altura. Pero es que desde la música en directo hasta las recreaciones gracias a estupendos juegos audiovisuales superan con creces las expectativas de cualquier asiduo al teatro. Como ya escribí, "America thinks bigger" y si quieres una prueba de cómo piensan a lo grande, esa es Broadway. Carne de gallina durante la gran obra que es Los Miserables, con un Jan Van Jaar sublime.
Saca tu lado más travieso en 'Rock of Ages', el musical de Broadway que homenaje al rock de los 80.


Aunque el Helen Hayes es un teatro más
bien pequeño goza de una acústica
demoledora.
Pero ojo, emociones a flor de piel también en una comedia musical y rockera como es Rock of Ages. Sin la grandiosidad tanto en puesta en escena como en guión de la anterior, esta historia del lado más travieso de la música levanta del asiento gracias a unos números llenos de poderosa energía y pasmosos agudos, como si de un concierto de Kiss o ACDC se tratase. Cierto es que la historia es una excusa pero hasta en reírse de sí mismos y del explotado argumento de chico busca chica se ríen con tanto desparpajo que terminas por celebrar el beso final y las felices conclusiones como si no te las esperases. Revienta tu butaca y ponle un toque salvaje a tu visita a Nueva York con Rock of Ages.

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- Broadway no es barato pero, por fortuna para ti y con ayuda de tu paciencia, debajo de las escaleras rojas de Times Square encontrarás taquillas que, previo aviso en los neones que las escoltan, te facilitarán entradas con suculentos descuentos (30%-70%). Aunque no hay ciencias exactas, nosotros comprobamos en plenas navidades que estando a las 7:50 de la tarde allí apenas había cola para los espectáculos de las 8. Te tocará correr un poco pero con más dinero en el bolsillo gracias al ahorro.

Ripley´s Believe it or Not

Quédate con esto: lo mejor de los museos
en Estaods Unidos es su elevado nivel
de interacción: todo se experimenta.
Lo creas o no existen seres humanos de 2 metros y medio y más de 250 kilos. Algunos que tienen más de reptiles que de humanos y dos lenguas. Puedes sumergir tu cabeza en cloroformo como si el Gobernador de The Walking Dead te la hubiera cortado y añadido a su colección o conocer los peores instrumentos de tortura utilizados en época de la Inquisición. 

Y todo ello sería el 1% de lo que puedes encontrar en el museo Ripley, Believe it or not! (o Ripley, ¡aunque usted no lo crea!). 


Lo creas o no, te sorprenderá la cantidad de hechos que relata Ripley.
La premisa la resume a la perfección la frase que cuelga en uno de los numerosos marcos con jugosos y asombrosos datos de la pared del museo, y que dice algo así como que "tras viajar por decenas de países y conocer medio mundo lo más extraño que he encontrado es el ser humano". Su autor es Robert Ripley, dibujante que en 1918 inició una publicación gráfica que recogía hechos sorprendentes de todo el mundo. Tan boquiabierto le dejó el mundo que cerca de 20.000 fotografías, otros tantos aparatos y unos 130.000 dibujos, amén de multitud de actividades y elementos interactivos que preferimos no desvelarte, aguardan en el interior de este museo pegado a Times Square.


¿Existe un ser humano tan pesado? Ripley tiene la respuesta.
Como siempre, no es una visita indispensable hasta que te adentras en él; saldrás tan ensimismado como encantado de haber pasado un par de horas descubriendo lo hasta ahora sólo imaginable, haciendo real lo casi imposible. Como no creerás, oh mi amigo escéptico, muchos de los datos que allí conocimos mejor echa un vistazo al adelanto fotográfico que acompaña estas líneas.

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- Ripley, Believe it or not! se encuentra en el número 234 West de la 42nd Street (www.ripleysnewyork.com) La entrada infantil parte de casi 23 dólares por los cerca de 30 que cuesta la de adultos, pero ambos tienen un 20% al adquirirlos online. Existen otros descuentos a pie de calle gracias a los repartidores de flyers.

Asistir y participar en una misa Gospel 

Hay muchísimas iglesias a las que puedes acudir;
a nosotros nos gustó Antioch por su carácter local.
Aleluya hermanos. Cuando creímos que "Sister Act" era una mezcla de la locura de Whoopi Goldberg y la extravagancia de Hollywood nos avisaron de que las misas de Gospel eran, cuando menos, iguales. Así que marchamos un domingo por la mañana a la Antioch Baptist Church (hay docenas de iglesias pero el carácter local y apenas turístico de ésta fue determinante en la elección) en Harlem y pudimos comprobar de primera mano cómo se las gastan en las homilías. La frase más escuchada fue "así yo jamás me perdería las misas de los domingos". 

Porque divierte, asombra y, al final, hace comulgar con lo que estás viviendo allí, más allá de toda creencia religiosa y personal: un sentimiento de hermanamiento y fe al que agarrarnos, en el que apoyarnos si va mal, del que tirar para seguir hacia adelante. La música y canciones en directo caminan entre el entretenimiento y la ternura, pasando por momentos apoteósicos con el batería y el pianista fuera de sí y una atmósfera irrepetible.

No se permiten las fotografías por lo que
tuvimos que hacer ésta de tapadillo. 
Como datos prácticos decirte que si llegas a partir de las 11:00, que es cuando comienza la misa, quizá te toque situarte en la parte trasera, por detrás de unos ventanales que no te dejarán vivir la experiencia como Dios manda. Así que trata de ir lo más temprano posible o bien sé paciente porque durante las 2 horas que  dura el evento siempre se van quedando huecos libres más adelante, en los que el personal de la iglesia te acomodará si se lo pides con la elegancia que nos caracteriza a los españoles. Respecto del sobre que te darán para colaborar -a imagen y semejanza de nuestro "cepillo"- puedes depositarlo vacío en la cesta sin problemas... de ti depende el dar algún dólar para que aquello siga por los siglos de los siglos.

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- Antioch Baptist Church está en el corazón de Harlem y es más que recomendable por la cercanía a otros monumentos y restaurantes que aconsejamos. Misas los domingos a las 11 y los miércoles a partir de las 19 horas. Más detalles en http://www.antiochbaptistchurchny.org/

Del copeo deluxe en las alturas al clandestino y subterráneo

Un viaje así merece un brindis.
Nueva York tiene tantas posibilidades que tan pronto puedes subir a una decimocuarta planta para disfrutar de decenas de cócteles diferentes como descender hasta lo más profundo de la ciudad a locales enmascarados herencia de la Ley Seca. Empecemos mirando arriba: en la azotea del Library Hotel (del que os hablamos detalladamente en el capítulo de hoteles) aguarda el Bookmark´s Lounge, una generosa coctelería preparada tanto para el invierno como para el verano y con idéntica amplitud en variedades y combinados. 

Dentro o fuera, la atmósfera del Bookmarks Lounge
es envidiable.
Incluso si te sales de la enorme carta -como un servidor, es curioso que no existan los cócteles sin alcohol en muchos locales de Nueva York- el barman atenderá tus necesidades. La atmósfera interior es acogedora y romántica, con sofás y chimeneas por doquier, mientras que fuera esperan las mejores vistas de pájaro que se pueden obtener de Midtown con gigantescos rascacielos saludándonos mientras continúan su ascenso. Hay otras opciones reseñables, como la Haven Rooftop del Hotel Sanctuary algo más al norte, pero Bookmark´s Lounge sería nuestra primera opción.

¿Tienda de música y antigüedades varias...
Sin dejar el carácter exclusivo -prepara siempre entre 15 y 20 dólares por cóctel en los lugares que te mencionamos- nos adentramos en la cara oculta de la noche neoyorquina. Has de saber que durante los años de la Ley Seca en Estados Unidos el alcohol se tipificó como sustancia prohibida. Entonces proliferó el contrabando y los locales tapadera que, en la puerta trasera, funcionaban como clubes nocturnos. Los reyes del marketing han sabido conservar aquellos locales convirtiéndolos en auténticos puntos de referencia de la ciudad y manteniendo su esencia clandestina.

... o club de moda de la noche neoyorquina?
Tal es el caso de Beauty & Essex, una tienda real de antigüedades y joyas en la que, su puerta trasera y previo vistazo de abajo arriba de un "puerta", conduce a un extraordinario local nocturno que jamás habrías imaginado. Vamos que no sólo está el detalle clandestino como reclamo sino que verdaderamente estamos ante uno de los clubes de referencia de la nightlife


El 'Back Room' es otro de los clandestinos. Sirven el
alcohol en tazas de café para mantener la tapadera.
Muy cerca está Back Room, aún más escondido que el primero; aquí paseando por una calle te topas con otro "gorila" que custodia una pequeña y deteriorada valla; si te paras frente a él te preguntará si buscas el Back Room y, en caso afirmativo, se apartará y te dará acceso a unas escaleras que descienden, un callejón de mala muerte y otras escaleras que ascienden hasta la puerta del local. Jamás imaginarías las instalaciones que esconde tal paseo previo. Por eso, otiuMMadrid se ha adentrado por ti para traerte la experiencia y recomendártela. 

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- Tienes más información del Bookmarks Lounge en http://www.libraryhotel.com/dining-and-entertainment.html 
- Beauty & Essex se ubica en el número 146 de Essex Street y no tengas miedo de entrar "hasta la cocina" y descubrir "el pastel". El 102 de Norkfolk St. esconde, aunque no lo parezca, el Back Room.
- El precio de los cócteles en las 3 ronda los 12 - 20 dólares aunque en el Beauty sí tienen sin alcohol desde 6 dólares.

Deslízate por Central Park

Si acudes a última hora puedes encontrarte la pista de hielo así,
para ti solo. Tipo Serendipity.
Lo hemos visto en Serendipity y en Sólo en Casa y pensamos que serían cosas de la gran pantalla. En absoluto. La pista de hielo Trump Rink (tradicionalmente Wollman Rink y en los mapas de Central Park sigue figurando así) es un respiro dentro del respiro: un espacio lúdico en el corazón de Central Park cinco veces más grande que el situado en otras populares atracciones turísticas como el Rockefeller Center o Bryant Park. La diferencia con aquéllas es, como acabas de leer, que aquí no estarás rodeado por centenares de turistas en busca de la mejor foto, echar un vistazo a ver como muerdes el hielo y cláxones y algarabía urbana de fondo; aquí tus compañeros son patinadores igual que tú que disfrutan de una pista artificial y entorno natural.

Escoltada por los guardines de Central Park, los árboles,
se esconde uno de sus mejores tesoros: el Trump Rink.
Más allá de sentirte como Kevin o John Cusack, la sensación de alzar la vista -si te dejan tus patosos pies- y verte rodeado del pulmón de Nueva York en primer plano y enormes rascacielos al fondo es inolvidable. Uno de esos lugares en los que, si pierdes o no ganas a tu chico o chica, definitivamente es culpa tuya, pues la atmósfera lo tiene todo para la conquista. Incluso la soledad, gracias a sus amplios horarios de apertura (¡hay días que hasta las 2:30am!)
Así luce un día cualquiera en Trump Rink. Foto: Massimo Vitali.
En ámbito técnico, tanto las instalaciones, como las taquillas, los patines y el nutrido equipo fuera y dentro de la pista favorecen la seguridad de uno a la hora de lanzarse al hielo pese a no haberlo intentado nunca. Si encima coincides con época navideña, como nuestro caso, ni Papá Noel habría imaginado un regalo mejor. 

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- Es una vez en la vida, así que no racanees los 24 dólares, taquilla incluida -mínimo- que te costará patinar entre el alquiler de los patines y el acceso a la pista. Si quieres puedes entrar sólo a mirar por 5 dólares. Consulta detalles en www.trumprink.com

Especial Navidad: Macy´s Parade, ThanksGiving y Black Friday y conocer a Santa Claus

Se acerca la Navidad, estás en Nueva York y encima nieva... ¿se puede pedir algo más? ¡Nosotros lo hicimos! Porque para redondear unas navidades de películas has de saber que el inicio de la festiva época coincide con la ceremonia del encendido del árbol de Rockefeller Center (primeros de Diciembre) si bien ya huele a Santa Claus desde el Día de Acción de Gracias (ThanksGiving Day, último jueves de noviembre). Por eso y porque nos ilusionamos con el turrón, los trajes rojiblancos acompañados de barba blanca y la decoración, te contamos lo indispensable para pasar las mejores navidades de tu vida.

*Desfile de Thanksgiving (Macy´s Parade)


Bandas y orquestas, globos gigantes, ambiente...
el desfile de Macy´s es imperdible.
Si aquí el Corte Inglés organiza Cortylandia, allí que van -un poquito- más allá Macy´s organiza un desfile de unas tres horas y media de duración por la columna vertebral de Manhattan. Partiendo de Central Park West hasta descender a la misma puerta de Macy´s, en la calle 34, los famosos y gigantescos globos presiden cada una de las "carrozas" o más bien organizaciones que intervienen en el evento, algunas a ritmo de multitudinarias orquestas o bien decenas de personajes disfrazados con temáticas afines al participante. Siempre habrá alguna sorpresa en el programa... ¡Kiss participó en el desfile de este año!


Algunos de lsos participantes acuden con enormes
bandas de música.
Dos aspectos fundamentales: todo neoyorquino que se precie ha visto al menos una vez en la vida el desfile aunque para ello haya hecho cola desde las 6 y media de la mañana termo y manta mediantes (el desfile comienza a las 9 de la mañana); aunque no cojas un sitio en primera fila la magnitud de los globos permiten verlos desde quinta o sexta línea y en cuanto al dónde todas las guías mencionan Columbus Circle y otras curvas por su amplitud, si bien son zonas que aglutinan a muchísima más gente.


Seas niño o adulto, no puedes negar que querrías
un globo así.
Nuestro consejo es que te acerques a la sexta avenida con la calle 47 y te dirijas entonces un poco al norte: habrá mucha gente pero podrás hacerte fuerte en sexta línea si llegas tarde y al menos verás los globos sin trajín ni agobios. Si lo tuyo no es pasar frío ni estar estático durante las  casi dos horas que desfilarán ante ti todos los participantes, siempre podrás acercarte a la primera parada el día anterior y asistir al inflado de los globos, claro que ya conocerás de un plumazo todo lo que depara el día siguiente...

* Rebajas: Thanksgiving y Black Friday


Sí.. nos volvimos locos. Es lo que tiene el día de
mejores rebajas de todo el año.
Un poco de historia: el ya importado Black Friday -en español, Viernes Negro- lleva tan agorero nombre pese a las excelentes noticias que ese día deja a los comerciantes precisamente por cuestiones económicas. Se trata de la fecha en la que incluso los negocios con números rojos ese día los tiñen de negro dejando su balance en positivo debido al desorbitado volumen de ventas. Es como lo pintan: ese día, un solo día hasta que los comercios comenzaron a adelantarlo a la tarde del Día de Acción de Gracias, es el de mayores descuentos en todas las tiendas y comercios de Estados Unidos.


Los escaparates de la Quinta Avenida y la calle 34
son espectaculares.
Sin meternos a valorar las críticas que han recibido gigantes como Macy´s o Wallmart por iniciar la tradición ya en la tarde de Thanksgiving, sacando a la gente de sus casas en la jornada más familiar del país, es obligatorio ir de compras si coincide tu viaje con semejantes fechas. Macy´s (gafas de sol Guess por 20 dólares, por ejempelo y accesorios), Century 21 (camisas de Tommy Hilfiger desde 20 dólares), Old Navy (compramos unos vaqueros por 7 dólares que costaban 34,95$) y American Eagle (vaqueros mejores aún que los anteriores desde 24 dólares) son sólo algunos ejemplos de ropa y complementos. En consolas, el pack de la XBOX One con los Assasin´s Creed que aquí cuesta casi 400 euros allí se quedaba tras la rebaja y el cambio de divisa por 260 euros. Una jornada para volverse loco e incendiar las tarjetas; la de crédito y la de la cámara pues por tu travesía por las calles 34 y la Quinta Avenida, arterias comerciales, te toparás con los escaparates navideños que bien merecen una ruta.

* Santaland en Macy´s 


Tierra de Santa... quizá al final del trayecto
te espere el gordo barbudo más querido.
No conforme con el desfile, Macy´s trae a su octava planta un pedacito de la tierra de Santa Claus que finaliza con una fotografía -tanto la que luego tratan de venderte como la que te realizan con el móvil o cámara que les des, un acierto- con el mismísimo Santa Claus. Volvimos a nuestra infancia al sentarnos a su lado -demasiado grandes para su regazo- y charlar con él sobre qué queríamos para estas navidades. 



Jesús Clemente Rubio