viernes, 19 de diciembre de 2014

Guía de viaje Nueva York VI: 10 espacios que no te puedes perder

ceremonia-encendido-arbol-rockefeller-top-rock-christmas-navidadLa ciudad que nunca duerme desde luego da razones para mantenerte despierto. Museos, edificaciones, excursiones, tours, escapadas, visitas... Nueva York tiene mil posibilidades si bien no todas merecen la pena, menos aún cuando nuestra estancia es finito. Por eso hemos querido recomendarte los 10 espacios que has de pisar obligatoriamente y, claro, en función de los días que vayas a estar. No desesperes ni por tiempo ni por dinero, te damos información suficiente para elegir correctamente y sobre cuánto pagar.

Ventajas e inconvenientes del CityPASS

Simplemente calcula si te compensan o no chequeras como CityPASS: 109$ para los adultos y 82$ para los niños (www.citypass.com/new-york). Mi consejo es que con que visites cuatro atracciones de pago obligatorio en entrada este pase arrojará casi un 30% de ahorro (41% si utilizas todo) además de ganar tiempo ya que te exime de la mayor parte de las esperas y colas.


Ojo con el CityPASS: según que visites y las reducciones
a las que tengas derecho puede no compensarte.


El resto de condiciones advierten de que es válido durante 9 días (se supone que la primera persona en validar uno de los cupones ha de plasmar la fecha en la portada del pase pero nadie lo hace así que si vas más días, no desesperes, en la práctica te resultará igual de útil), y de que incluye acceso a 6 de los monumentos más importantes, si bien en un par de casos tendrás que elegir:

- Empire State Bulding
- Museo de Historia Natural
- EL Museo Metropolitano de Arte (MET)
- El Museo de Arte Moderno
- Top of the Rock o Guggenheim Museum (recomendadísimo el primero)
- Estatua de la Libertad y Ellis Island o Circle Line Sightseeing Cruises (el crucero del que te hablamos en anteriores capítulos).

En el último caso si quieres evitar colas de espera para el tour a la Estatua de la Libertad, emplea aquí el CityPASS. No obstante, el Circle es algo más elevado de precio, con lo que si optas por aquella opción el ahorro será económico. ¡Tú decides! 

La mentalidad artística estadounidense
Cada sala está recreada al detalle.

Locales y por inercia turistas lo conocen como MET y también como uno de los imprescindibles de Nueva York. Seas o no amante del arte, el Metropolitan Museum of Art es un indispensable de todo viaje a la Gran Manzana debido a un factor fundamental: la inmensidad. Acostumbrados a premiarnos con auténticos derroches monumentales, los norteamericanos en realidad tienen poco más de dos siglos de Historia. Sin embargo, su mentalidad, patriotismo y manera de hacer las cosas les lleva a venderse mejor que nadie y para ello no duda en plantarte dos millones de obras de arte procedentes de todo el mundo. Que el mejor y más destacado arte italiano lo tenemos en Europa, no hay problema; ellos diseñan un imponente recinto que deja boquiabierto en cuanto accedes a él, le colocan un par de figuras romanas características, le llaman el ala del arte italiano y da más el pego que la Academia de Florencia. 

'Un templo dentro de otro templo', así podríamos definir la parte egipcia del museo.



Las dimensiones son tales que te dará igual el contenido
de las habitaciones.
De igual manera ocurre con el Ala Norteamericana; con tan poca historia moderna uno pensaría en una sala discreta, con algún que otro detalle muy específico y poco más. Pues se trata de una de las paradas más recomendables del museo, por el diseño, la estructura y la belleza del espacio. Sin olvidar la colección egipcia, con todo un templo dentro del museo obsequio de aquella civilización por la ayuda estadounidense en la construcción de la Presa de Asuán, y las exhibiciones temporales de sobrada calidad, como las actuales sobre Pablo Picasso, por cierto. Desde las escaleras que dan acceso a las estancias hasta el citado templo, además, todo te será familiar: no obstante es uno de lose escenarios más manidos en la gran pantalla junto al siguiente: el Museo de Historia Natural.

otiuMMenester

-¿Dónde? En el número 1000 de la 5th Ave.
-¿Cuándo? Abierto todos los días de 10 a 17:30 horas. V y S hasta las 21 horas.
-¿Cómo? En Metro, líneas 1, 4, 5 ó 6 (86th Street)
-¿Cuánto? Como en otros museos, la admisión es libre aunque hay un precio recomendado de 25 dólares por adulto. Si dejas tan solo uno quizá piensen sobre tu tacañería pero nadie te dirá nada y entrarás igualmente. Con CityPass no tendrás que someterte al juicio de nadie.

Entre dinosaurios, gorilas y leones

No hay fachada más cinematográfica.
"Noche en el museo" nos hizo preguntarnos sobre si existe en realidad un museo con tamaña muestra que recorra desde la cultura ancestral africana hasta recreaciones a tamaño real de los que fuera reyes de la Tierra, los dinosaurios. El Museo de Historia Natural de Nueva York reúne todo eso y mucho (muchísimo) más en 27 edificios interconectados que suman 32 millones de especímenes. Tantos son que no pueden estar expuestos a la vez, sino que van rotando. 

Tigres, pumas, jaguares... la sección felina es una gozada.


El Rey.
Mamíferos, aves, especies acuáticas... ¡tiene hasta un planetario!. Tanto las exhibiciones fijas como las temporales merecen un vistazo y la visita bien te llevará dos horas si eres de los que se interesa poco por leer carteles y le basta con visualizar la muestra. Una vez más, estamos ante un museo muy táctil e interactivo a través del cual aprenderás más acerca del entorno que te rodea y el que rodeó a aquellos que vinieron y se fueron antes que nosotros. Absolutamente imprescindible.

-¿Dónde? Central Park West 79th Street.
-¿Cuándo? Abierto todos los días de 10 a 17:45.
-¿Cómo? En Metro, líneas B (sólo fines de semana) o C hasta la 81th Street o la 1 hasta 79th Street.
-¿Cuánto?Nuevamente, la voluntad (sugerida a un precio de 25 dólares) o bien menos cola e inquietud moral con el CityPASS.

El arte más vanguardista y contemporáneo
Entre los pisos de la 5th Ave. a su paso por Central Park
asoma el curioso edificio del Guggenheim.
Si bien en otiuMMadrid no somos grandes adeptos del arte moderno, no puede negarse su trascendencia, valor e impacto en la sociedad actual. Por eso visitar MoMA y Guggenheim es fundamental para los amantes de esta dimensión artística y recomendable, al menos uno, para los que preferimos otras modalidades. 


Su interior es igual de controvertido.
La arquitectura del segundo lo merece; si conoces el de Bilbao sabrás de sus desafíos contemporáneos a las estructuras tradicionales -de hecho, el que nos ocupa fue muy criticado por los neoyorquinos por romper con la estética de los edificios que lo rodean- pero la originalidad siempre sorprende y, al final, el arte se basa en no dejar indiferente. Su rampa en espiral alrededor de la cual cuelgan las obras es tan reconocible como indispensable. El MoMa, por su parte, acentúa la colección y secciones en detrimento de los espacios, más cuidados en el Guggenheim, pero igualmente maravillará a los ávidos del arte más atrevido.

-¿Dónde? 11 West 53th (MoMa) y 1071 de la 5th Ave (Guggenheim)
-¿Cuándo? Ambos abiertos de 10 a 17:45 aunque el Moma cierra los viernes a las 20 horas y el Guggenheim los domingos a las 19:45 y los jueves no abre.
-¿Cómo? En Metro, L6 hasta la 51th o E o M hasta la 53th (MoMa) y 4, 5 ó 6 hasta la 86th (Guggenheim).
-¿Cuánto? Quizá este dato te haga decantarte por el MoMa; es completamente gratis los viernes, si bien cuesta 25 dólares el resto de días. El Guggenheim, al ser institución privada, requiere CityPASS (lo cual desaconsejamos porque si optas por este museo perderás el derecho a acceder al Top of the Rock) o pagar 22 dólares (salvo las dos últimas horas del viernes que es acceso libre).

Museo Madame Tussaud


Hendrix no podía faltar en el mundo
de la música.
Como verás no estamos aburriéndote con historias y datos sobre los museos, pero aquí haré una excepción. La señora Tussaud ha dedicado toda su vida al arte y perfeccionamiento del modelado artesanal de figuras de cera y el resultado es más real que la vida misma. Nunca coincidirás con tantos personajes de renombre y famosos pertenecientes a los más variados mundos y, de nuevo, jamás podrás interactuar en un museo como en el Madame Tussaud.

Sentarte en la silla de Steven Spielberg con el director apoyado en ti; tocar la batería con Beyoncé a tus espaldas y Justin Timberlake mirando de reojo; asistir a un cóctel repleto de personalidades del cine como Nicolas Cage, George Clooney o Denzel Washington... todo es posible en el museo Madame Tussaud. Salvo unos escasos fallos que ni siquiera merecen ser mencionados, os garantizo que las réplicas son exactas, reales, casi vivas. Sólo a unos pocos centímetros de distancia adivinarás la cera como falsa piel así como la imitación de rasgos más específicos.

En Madame Tussaud todo es posible. Campando a nuestras anchas en el despacho de los Obama. 
La variedad de temas es también un plus: cinco plantas que recorren el mundo del deporte, la televisión, el cine, la música, la política... ¡seas quien seas, jamás podrás sentarte en el escritorio de Obama con tu primera dama y vanagloriarte de ello con el presidente y Michelle como testigos!
La sección de superhéroes está increíblemente lograda. Como colofón, una película de animación
en una sala de cine repleta de efectos.
Como digo, tremendamente interactivo, variado, amplio, divertido y actualizado: mira las fotos para ver nuestra sección favorita... Si tienes algo más de tiempo en Nueva York, aprovecha y no dudes en acudir a uno de los mejores museos de cera del mundo. Sólo superado -quizá- por el de Londres con la diferencia de que aquí, como bien sabes, todo es siempre más espectacular. Para muestras, un Hulk. 


-¿Dónde? 234 West de la 42th Street.
-¿Cuándo? Varía en función de las fechas, pero suele ser de 10 a 22 (última entrada), aunque a veces ésta se adelanta a las 20 horas.
-¿Cómo? En Metro, todas las líneas que paren en 42th Street o Times Square.
-¿Cuánto? Desde 29 dólares (adultos comprando en su página web http://www.madametussauds.com/NewYork/BuyTickets/Default.aspx

Liberty Island y Ellis Island: Estatua de la Libertad

Elige bien tu tipo de ticket y medio y canal de pago.
Desmontemos mitos: salvo en verano, donde hay cola hasta para mirar al cielo, es raro encontrar las filas kilométricas que prometen muchas guías y que luego no encontrarás en el fuerte del Battery Park, donde venden las entradas para el tour a al Estatua de la Libertad. Sí es cierto que la entrada completa, que incluye acceso al pedestal y ascenso a la corona, vuela en las primeras horas del día, por lo que si es tu apuesta y no has reservado con antelación entonces te tocará dejarte caer por allí a eso de las 9 de la mañana.

Justo antes de atracar en Liberty Island observa qué instantánea podrás capturar.
En cualquier caso, metidos en materia, te recomiendo no apurar hasta los últimos ferrys del día ya que estos sólo pararán en la isla Liberty, nunca en Ellis, que aunque de menor interés turístico sí merece la pena para hacernos una idea de la importancia de los inmigrantes para la ciudad de Nueva York.


Impasible, Miss Liberty observa y vela
por todo visitante.
Respecto de Miss o Lady Liberty, la libertad que ilumina al pueblo, el mejor regalo que un país -Francia- pudo hacer a otro -Estados Unidos- o, como todos la conocemos, respecto de la Estatua de la Libertad, qué decir. Ya en el trayecto hacia ella, aunque corto y peor para la fotografía lejana que otros ferries, uno se estremece más que ante su presencia -mide 46 metros, 93 con el pedestal- ante su simbología. No obstante, es la "libertad iluminando el mundo", la primera estampa de aquellos que se embarcaban hacia un posible mejor destino, hacia la tierra de las oportunidades, y eran recibidos por esta dama de rostro ambiguo y equipada con antorcha y tablilla, la luz sobre las leyes, las herramientas de toda civilización moderna libre y demócrata. 

No me entretendré a deciros las bondades sobre la inscripción de la tablilla, la hermosa historia de cómo llegó a Estados Unidos o finalizó su ensamblaje y alzamiento sobre el pedestal -una oda al poder de convocatoria de los medios y la voluntad de un pueblo- o las anécdotas de la construcción y la isla; todo ello lo tendréis mucho mejor explicado y en el idioma que preciséis de manera gratuita. A vuestra llegada a la isla, pedid vuestra audioguía incluida en el precio del ticket y seguid las indicaciones de la misma, deteniéndoos en los puntos correspondientes. Dedicad a la visita el tiempo que merece -mínimo una hora y media, más si asciendes a la corona- y saldréis extasiados con la arquitectura, el diseño, la intrahistoria y el mensaje. 


Si te aburre la estatua, date la vuelta. Te espera esto.
Claro que también hay plan para los que no os interesa tanto dato o precisáis determinada información: las vistas de la parte sur de Manhattan, con el One World Trade presidiendo la estampa, son excelentes para meterte en la piel de quienes llegaban a Nueva York en busca de una vida mejor o, simplemente, de los que gustan de fotografías en primer plano con el Skyline desenfocado al fondo.

-¿Dónde? Battery Park. 
-¿Cuándo? El primer ferry parte a las 8:30 y el último a las 17 horas desde Battery Park. Desde Liberty Island el último regresa a las 18:30.
-¿Cómo? En Metro, 1 a South Ferry o 4 y 5 a Bowling Green.
-¿Cuánto? Desde 25 dólares sólo el ferry a Liberty y Ellis Island y 28 con el ascenso a la corona incluido. Hablamos de precios en página web http://www.statueoflibertytickets.com/Statue-Of-Liberty-Tours/, si lo adquieres con CityPASS tendrá que ser el mismo día (o hasta tres antes) en taquilla especial para los portadores de esta chequera descuento y además, físicamente, es más difícil obtener acceso a la corona (te tocaría estar en la cola a primera hora de la mañana).


Empire State Building

Sigue siendo uno de los favoritos
de los neoyorquinos por estética.
Si vuelves de Nueva York sin haber subido a él, ya puedes contar mil y una historia en la Gran Manzana para autoconvencerte; la realidad es que es como si no hubieras estado. Símbolo de la carrera constructora de los rascacielos por dejar constancia del músculo y poderío económico, de las comedias y películas románticas, de la actualidad -adecúa su color en función de eventos y hechos importantes en el mundo-, del esplendor y remontada de una ciudad que caminaba con los brazos caídos a los lados... 


Sea cual sea tu punto cardinal favorito el Empire
garantiza unas vistas fabulosas.
El Empire State Building es una joya de la arquitectura, de la sociedad, de la economía, de la cultura estadounidense. Y el esfuerzo que han hecho pese a registrar llenos diarios por entretener la espera para el ascenso a la 86ª planta, proporcionando audioguía y una completa muestra en la que se explican pormenores de su historia, construcción, responsables, presencia en el cine y un largo etcétera es más que plausible. Un edificio que ostenta el récord de caída libre de un ascensor -73 plantas- sin que la persona muera o historias como que una persona que intentó suicidarse desde la planta 86 fue devuelta al edificio dos plantas más abajo por la fuerza del viento...¿capta o no capta tu atención?

El principal atractivo claro sigue siendo la citada planta, donde una vista de 360 grados, mutilada por la valla y verja de seguridad y en ocasiones molesta por el viento, arroja una estupenda y tremendamente didáctica vista -la audioguía es audiovisual y PERFECTA- sobre la ciudad que nos espera abajo, plano por plano, con explicaciones en todas las orientaciones. 
Sin duda el ascenso nocturno es de los planes más románticos de Nueva York.
De los enclaves más románticos de Nueva York y, siendo sinceros siempre con la Torre Eiffel un poco más arriba, del mundo. Si no me crees, haz un esfuerzo y sube en los últimos ascensores nocturnos, cuando no hay nadie; las plantas 86 o 102 (algo salvaje la cuota extra a pagar para subir tan alto) te devolverán momentos impagables.

-¿Dónde? 350 de la 5th Ave.
-¿Cuándo? Abierto de 8 a 2 de la mañana (último ascensor a la 1:15). No tienes perdón de Dios ni excusas si te lo pierdes.
-¿Cómo? En Metro,  N, Q o R hasta Herald Square.
-¿Cuánto?  Desde 29 dólares el boleto que te da acceso al piso 86, 50 dólares si quieres librarte de esperas (a mi juicio, no compensa). Si lo tuyo son las alturas y optas por llegar al piso 102 el precio es de 46 dólares, 67 sin esperas. ¡Recuerda que el boleto te da acceso para subir dos veces; una de día y otra de noche, aprovéchalo!

La mejor panorámica de Nueva York

Es lo que tiene visitar Nueva York en Navidad;
Rockefeller Center luce así.
Con más esperas y menos horarios de apertura que el Empire State, mucho menos recorrido simbólico -salvo el merecido autobombo audiovisual a la familia Rockefeller- y un diseño y alturas mucho más discretos -259 metros por los 381 del Empire- y, pese a todo, Top of the Rock ofrece las mejores vistas de Nueva York. Y tan atrevida afirmación se basa en dos aspectos fundamentales; el menos importante pero crucial, que en su azotea existe una plataforma sin ningún tipo de obstáculo material a la panorámica: auténtica vista de pájaro de -casi- 360 grados. 


Ni el Empire tiene esta puesta de sol con Central Park
haciéndose hueco entre los rascacielos.
Y el determinante, que desde aquí se puede apreciar la Skyline neoyorquina con el Empire State incluido, algo que por lógica espacial no se puede hacer desde aquél. Así las cosas, ya sea dicha vista sur o la norte -con la alfombra verde o teñida de numerosos colores en otoño que es Central Park- obliga al visitante a acudir a primera hora del día para sacar el ticket para la hora límite del atardecer. De esta forma, vivirás la experiencia diurna y nocturna en la misma visita, de ahí el consejo de acudir a primera hora ya que todo el mundo se sabe el truco.
¿Son o no son las mejores vistas de Nueva York? Date cuenta que a diferencia de la azotea del Empire, desde aquí
sí se puede ver el famoso edificio.
Sin tener en cuenta el paseo en helicóptero, si existe un mirador o manera de apreciar la plenitud y magnitud de la ciudad de Nueva York desafiando al cielo como hacen sus edificios, sin duda es el Top of the Rock; la cima del Rockefeller Center.

-¿Dónde? Entrada por la 50th Street entre la 5th y la 6th Ave.
-¿Cuándo? Abierto normalmente de 8 a medianoche (último ascensor a las 11:15 horas).
-¿Cómo? En Metro, B, D, F o M hasta las calles entre la 47 y la 50th Street.
-¿Cuánto? Desde 29 dólares para los adultos, gratuita para portadores de CityPASS que no hayan escogido el Guggenheim. La espera será para todos por igual.

Un paseo para recordar

La estructura pierde por el día: tanto acero
no luce como cuando hay menos luz.
Varias veces he escrito que las mejores experiencias que nos da esta corta -siempre corta- vida, son gratis. Y el Puente de Brooklyn es una de ellas. Jamás caminar 2 kilómetros se hizo tan corto -¡te das cuenta, la vida siempre se hace corta cuando se disfruta!-, dejó tanta paz en quien lo hace además de despertar en él las mejores sensaciones sobre el viaje y la compañía. El resumen del plan: atraviésalo desde Manhattan, come en Juliana´s y regresa al atardecer para vivir la caída del sol y la llegada de la noche a 84 metros del East River, sobre sus 26 metros de anchura metálica. 

La construcción es impresionante y ya sea encima o fuera de ella sentiremos su majestuosidad.

Desde muchos ángulos verás magníficas estampas.
Un prodigio de acero adelantado a su tiempo y que gracias a tan robusto material aguanta hoy día, el Puente de Brooklyn no es un paseo cualquiera por Nueva York, sino El Paseo que convierte al turista en viajero. Al igual que ocurre con las cosas más bellas, no sabrás qué ni dónde fotografiar o, mejor dicho, dónde no hacerlo. En cada uno de sus pilares, allá donde se ensancha la plataforma peatonal, tómate tu tiempo. Ése por el que llevas todo el año trabajando, el que viene después de los disgustos, el que nos hace sentirnos realmente vivos.

-¿Dónde? Entre Madison y Gold Street, pegado al Ayuntamiento.
-¿Cuándo? Siempre abierto.
-¿Cómo? En Metro, 4, 5 ó 6 hasta Brooklyn Bridge/City Hall. 
-¿Cuánto? Lo que aguanten tus piernas. ¡Camina por él cuantas veces quieras!

El centro neurálgico de la diplomacia


Incluso murales como éste, obra española, merecen
una parada en el didáctico tour.
Las Naciones Unidas son el lugar en el que deberían ocurrir muchas más cosas de las que ocurren, si bien las que suceden impiden otras peores. Este juego de palabras esconde la complejidad de las relaciones diplomáticas entre países de todo el mundo, con sus protocolos y sistemas de votos y vetos, los recintos donde se toman importantes decisiones, las recomendaciones que no siempre se acatan. Como bien apreció Tamara García de otiuMModa, si en una misma sala los 8 españoles que componíamos el tour no éramos capaces de ponernos de acuerdo sobre una cuestión banal, imaginemos la dificultad de poner de acuerdo a naciones enteras de todo el mundo. 
  
Las salas donde se toman decisiones y discuten acuerdos son impactantes y bellas.
Todas encierran una buena simbología e historia.




No temas preguntar ni olvides atender a los datos.
Aprenderás interesante información.
Por semejante papel en las relaciones internacionales y por mera curiosidad socio-política, el tour guiado por las instalaciones de la ONU en Nueva York es un plan a tener en cuenta. Claro que cabría esperar a que la sala principal y archiconocida gracias a la televisión estuviera remodelada o, mejor dicho, el edificio que la alberga; sin él, el tour pierde puntos. Los gana en el recorrido guiado en la lengua que desees, la multitud de turnos y horarios y las tarifas reducidas para jubilados o estudiantes, amén del tamaño de los grupos -máximo de 15 personas- y la organización.

Aprovecha y pregunta todo lo que deseas saber sobre el verdadero funcionamiento entre bambalinas de lo que vemos por la televisión; quizá no te respondan a todo pero, off the record se te proporcionará suculenta información.

-¿Dónde? 42th Street con la 5th Ave
-¿Cuándo? Los tours tienen lugar de L a V de 9:15 a 16:15 horas.
-¿Cómo? En Metro, 4, 5, 6, 7 o S hasta la Estación Central y de ahí caminando.
-¿Cuánto? El tour cuesta 18 dólares a los adultos y hay precios reducidos para niños, estudiantes y jubilados.

La isla más olvidada y coqueta
El teleférico es una experiencia corta pero
gratificante.

El rincón más olvidado y sin embargo uno de los más atractivos de Nueva York. A medio camino entre Manhattan y Queens una pequeña parcela asoma en el mapa neoyorquino: es la Roosvelt Island, accesible mediante un teleférico -Tram que dicen ellos- que durante cuatro minutos nos regalará una travesía por encima del río y la ciudad. Una vez allí, el puente de Queensboro y la ciudad de Manhattan se quedarán en primer y segundo plano. 



En uno de los lados de la isla espera un remodelado barrio de
Queens. Del antiguo quedan restos como el cartel de Pepsi.


El parque de las cuatro libertades -en honor al famoso y homónimo discurso del que fuera presidente de los Estados Unidos- premia con una estupenda vista del East River, Queens y Manhattan. Antes, el paseo a pie de río hasta el parque es inolvidable, con árboles, bancos y barandilla de cuidada estética y Manhattan siempre a nuestra derecha.


Tómate un respiro de la urbe; visita Roosevelt Island.
Tranquilo que tendrás siempre Manhattan en un lateral.
A la izquierda quedará Queens, con los vestigios de la fábrica de Pepsi de la que sólo queda en pie el letrero de neón. Y en el extremo sur el citado parque, con Roosvelt asomando en forma escultórica, una bella explanada verde salpicada de asfalto y el mejor respiro que uno se puede tomar de la selva urbana que es Manhattan -con permiso de Central Park-. Odiamos compartir con vosotros uno de los secretos mejor guardados -o más ignorados- de los viajeros pero, siendo profesionales, nuestra obligación es recomendarlo ;). ¡Disfrutad!

-¿Dónde? 63th Street y Lexington Ave.
-¿Cuándo? Abierto siempre al tratarse de espacio público. Sin embargo, el tram sólo funciona de 6 a 2:30 o 3:30 los fines de semana. 
-¿Cómo? En el Tram especial que conecta Manhattan con la isla.

Jesús Clemente Rubio