Probamos el de Sevilla y nos encandiló. Y lo hizo porque Billy Brunch ha traído la moda del brunch o desayuno "todo el día" a España y si en la capital hispalense tomamos nota del buen hacer de Billy y compañía, en Madrid ya hemos terminado de certificar que se trata de una fórmula exitosa. Que no sencilla, ni mucho menos. Aquí tenemos una combinación perfecta de varios factores; la familia por delante, apto para todos los públicos; zona de niños variada, accesible y a la vista de los padres para que todos se entretengan sin molestarse pero sin preocupaciones. Y una carta ajustada en precio y referencias perdiendo sólo el equilibrio en las cantidades, gigantescas para lo que cuestan. Si rematamos con un servicio muy ágil y que no duda en asesorar e incluso frenar comandas que, estiman, terminarán sobrando en el plato, el resultado es uno -dos- de los locales de Madrid más recomendables para todos los públicos. Parejas y amigos en el primer salón, al más puro estilo neoyorkino; familias en los recovecos interiores.
Es allí donde topamos en el local de la calle Toledo, a la altura del número 82, un tobogán con piscina de bolas tan sencillo como eficaz a la hora de dar salida a la tremenda actividad que rebosa el cuerpo de ciertos infantes. Dicho rápido y mal, que puedan tener su espacio durante el aperitivo y la sobremesa en lugar de regañarlos por aburrirse, cuando si navegamos en nuestros recuerdos veremos que es lo lógico desde la perspectiva del niño que fuimos.
Así que Billy entiende de todo tipo de perfiles, pero especialmente de los familiares, y es ahí donde es un verdadero lujo el local; al margen de las atracciones mencionadas, topamos con una carta cuya minisección de niños no tiene espaguettis boloñesa de dudosa calidad, idénticos nuggets y otras guarrerías destinadas a viciar el paladar de nuestros hijos. Aquí tienen, por ejemplo, una tortilla francesa con la posibilidad de añadirle queso enorme y deliciosa. Sólo el comienzo de una ristra de platos a cuál mas grande y más apetitoso; el sandwich club de pollo, al que recomendamos añadir huevo, es contundente en tamaño pero ligero al estómago, dando cuenta de la calidad de los ingredientes ponen en juego en Billy al margen de su constante búsqueda de lo saludable. Siempre dentro de lo que permite cada plato.
Los totopos, nachos, con guacamole son adictivos por el guacamole pero como pruebes la salsa de queso acabarás mojando el dedo... y las tostas, probada en su día la de aguacate, esta vez comprobamos que todas son buenas, pues la que pedimos esta vez pesaría una tonelada dados los mil champiñones que tenía y, de nuevo, sobre pan de masa madre y aderezado con tomate rallado. Añádele queso de oveja semicurado para un sabor exquisito. 7,5 euros para la tosta, 13 para el sandwich club y creedme... son platos muy abundantes. La palma se la lleva el plato más caro pero que da de comer a, mínimo, dos personas; el desayuno americano maxi con mucho de todo: salchichas, patatas, bacon, cuatro huevos revueltos y tres tortitas marca de la casa. Las puedes pedir de postre, pero aquí tendrás todo en uno y están increíbles las combines como las combines, eches el sirope que eches -seguimos demandando uno de chocolate con leche, o con avellana tipo nutella, blanco, kinder...más siropes y toppings y ya se convertirá en nuestro favorito- por textura, por tamaño y por sabor.
Si es que hasta los zumos de naranja te sabrán más ricos y smoothies como el de zoara, fresa, banana y naranja te invitarán a repetir. Nótese la pasión que tenemos por Billy Brunch pero es que lo de Sevilla ya no es casualidad; aquí en Madrid hemos corroborado nuestro fanatismo y, sin duda, nuestra fidelidad a sus locales, carta y buen hacer.
Más información en https://billybrunch.com/es/madrid/
Jesús Clemente Rubio
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