viernes, 22 de febrero de 2019

Gran Canaria IX, Marina Suites: Comparte cama con el mar


Hace tiempo os mencionamos brevemente, entre otros, un hotel que acababa de recibir una profunda reforma adaptando al siglo XXI estética, servicios y propuesta global. Entonces pudimos probar por encima su gastronomía y poco más, pero vaticinábamos una gran acogida ante un trabajo hecho con tan buen gusto. Anotado en nuestra sección de "pendientes", más de tres años después nos resarcimos exprimiendo al máximo Marina Suites, dos centenares de suites pegadas -literal- al Océano Atlántico con el puerto a sus pies y en uno de las mejores zonas de Gran Canaria: Puerto Rico. Descubre por qué la propuesta familiar de Marina -la de adultos se llama Bayview- gusta y fideliza. Vayas con quien vayas, hazle saber que compartirás cama con el mar.

Marina Suites se incrusta en el Atlántico con una exquisita delicadeza.
Marina se ha convertido ya en sinónimo de calidad, diseño y exclusividad en el sector hostelero de Gran Canaria. Auspiciado por el poderoso y valiente grupo Satocan, que apostó en otro enclave de la isla por deshacerse de la coletilla Sheraton y convertir el Salobre en el apéndice más lujoso de su maquinaria, ofrece una inmersión absoluta en las vacaciones que buscas y necesitas. Busca el detalle, sé puritano y sibarita y el más exigente y quisquilloso de los huéspedes, dará igual; Marina será capaz de que cada rincón te recuerde que estás de vacaciones y hacer desaparecer cualquier atisbo de estrés o "veneno" que traigas en la mochila para centrarte en disfrutar.
Relájate y disfruta en familia. El esfuerzo de todo el año merece unas vacaciones memorables.
Ello lo hace, y aquí comenzamos grumete, rodeándonos de un diseño inspirado profundamente en nuestra masa de agua favorita, con ornamentación marítima en tapicerías, mobiliario y demás elementos decorativos. Mires donde mires, habrá mar, pero mucho más: gigantescos ventanales dotan a cada estancia de una integración absoluta en el privilegiado enclave a orillas del Atlántico donde se ubica el Marina Suites, pero también de una luminosidad que escasea en los hoteles más tradicionales. He ahí uno de las primeras sorpresas que Marina Suites tiene preparada para quienes allí se alojen: la recepción no es la casposa y clásica entrada que no te abraza en bienvenida ni despedida, sino una despejada y amplia sala en la que da gusto sentarse para observar, por ejemplo, una de las actuaciones nocturnas que cada noche reservan. 

Se acabaron los espectáculos casposos. Pegados a la recepción del hotel
podréis asistir a geniales y modernas actuaciones.
Éstas, para continuar con la modernización de lo que ya habíamos naturalizado, también carece de ese tufo a gala ochentera de Televisión Española, y propone una variedad de estilos y géneros, siempre de calidad, que amenizan la noche sin saturar, que te acompañan casi hasta la cama o te invitan, que estás de vacaciones, a trasnochar. Con la recepción, el pequeño espacio para las actuaciones y el extremo del mismo reservado al bar, abierto hasta las 2 de la madrugada, conformamos un triángulo de oro que recibe en su siguiente sección la zona del buffet para las cenas. Y qué cenas.
No olvides probar los quesos canarios en el buffet temático. Salvo
días muy específicos, siempre los tendrás a tu disposición.
Nos aseguran que el concepto cambiará en los próximos meses, pero igualmente nos confirman que lo hará para ofrecer una oferta aún más sofisticada al cliente más que por falta de calidad o servicio. Y es que los platos, que obedecen cada noche a una temática diferente, conservan siempre su sabor desde la primera hasta la última hora del buffet -no cesan en la reposición hasta que no queda un solo comensal- y alternan a la perfección primeros, segundos, aperitivos y guarniciones y postres propias del lugar del mundo que "visiten" esa noche. No olvides que en uno de los rincones siempre habrá un plato destacado de la gastronomía que toque, pudiendo probar nosotros las papas canarias, las pitas indias o el sushi, todos ellos con excelente valoración. Súmale a todo ello el "rincón fresco" donde te prepararán pescado, carne y pasta al gusto para rematar una media pensión más que recomendable.

Lo es no sólo por la cena, sino por el fantástico desayuno. Salimos de recepción y vamos a la otra reseñable zona común del hotel, el Pool Bar donde, a pies de la piscina Infinity y del Atlántico, asistiremos a una de las ofertas culinarias para abrir el día más apetitosas y variadas. 
Pecamos, y mucho. Pero el mar nos daba la tranquilidad que nos quitaba
nuestra gula.

Zumo de naranja natural -y que tú te sirves de la máquina, un puntazo-, bollería variada y que te recomendamos darle un golpe de calor para maximizar su sabor, panes de todo tipo para tus tostadas de mantenquilla y mermelada o de tomate, embutidos, ensaladas, salchichas, frijoles, huevos en tres tipologías diferentes y un amplísimo etcétera tan infinito como la piscina colindante y que podrás degustar, como decíamos, sentado en el edificio semicubierto con vistas al mar -ya sea en primera o segunda planta- o en la zona más abierta y cercana a la comida. 
Imperdible igualmente es la carta, ya fuera de "regímenes de pensiones", de las comidas, donde una escueta oferta también llega a todos los paladares -y bolsillos- y donde os recomendamos las tiras de calamar, el pescado del día -en nuestro caso una fabulosa lubina- y las croquetas, entre otros.
Tiras de calamar de la carta de Atlantic Pool Bar, o el secreto está en la salsa.


Y por fin, con el estómago lleno y una irrefrenable necesidad de dar un paseo o nadar para sentirnos mejor moralmente tras el atracón, llegamos a la piscina Infinity. Denominación más que justa y que se queda corta ya que si bien la forma juega con la mimetización del borde de la piscina con el cielo, la panorámica a la que uno asiste ya sea desde la piscina infantil o la principal es memorable y se quedará incrustada en tu retina. 
Apaga PC y tablet y libérate de las preocupaciones desde los "muelles" de Marina Suites. Vistas imperdibles.

Un Atlántico calmo, testigo de tu inolvidable experiencia, es a la vez observado por ti mientras te relajas en las numerosas hamacas, nadas o reflexionas en nuestro rincón favorito: los sillones multicolor. De entre unas estructuras de madera que se "pelean pacíficamente" con las rocas, se erigen unos sillones de plástico duro que, como el que se siente sobre ellos, se orienta hacia el mar encontrando en él todo lo que uno puedo pedir: sosiego, paz y sentirse privilegiado por poder asistir al espectáculo de luces, colores y tonalidades que se da tanto durante el día como en los atardeceres. Un lugar recogido en algunas guías turísticas de Gran Canaria y que tienes en el propio hotel.
Las habitaciones repiten fórmula decorativa de las
instalaciones comunes.
El remate es un gimnasio abierto las 24 horas y una tienda con productos de primera y segunda necesidad por si no te apetece abandonar el recinto. Respecto del aparcamiento, el hotel ofrece dos opciones al huésped: parking de pago a pie del hotel o aparcarlo en alguna calle cercana y acceder al recinto a pie, elección de la mayor parte de los usuarios. Cosas de ubicarse a orillas del Atlántico... 

Amplias y equipadas, así son las suites de Marina.
Pero creednos, esto es una pequeñez comparada con la positiva y exquisita experiencia que obtuvimos en Maria Suites culminada con lo más importante, la confortabilidad y amplitud de sus habitaciones que, repitiendo la fórmula del resto de instalaciones, gozan de luminosidad y ventanales de vistas imperdibles. Y además, gracias al concepto de apartahotel, equipados con todo tipo de utensilios por si te quieres ahorrar en comidas o, simplemente, deseas disfrutar de una agradable comida "navegando" en tu habitación o disfrutando de la generosa terraza.


En el ámbito familiar, por cierto, la estupenda animación así como la disposición de las instalaciones, especialmente de la piscina, favorecerá unas vacaciones ideales para cualquier edad.

Y para los que no tienen -o quieren- niños...

Sí, en el momento de realizar esta fotografía estábamos dentro de
la sauna panorámica de Marina BayView. Da gusto pasar calor, ¿eh?
Marian BayView es la opción de los que desean alejarse del concepto familiar o, seamos claros, quieren sustituir el ruido infantil por la serenidad -supuesta- de los adultos. Casi enfrente de Marina Suites, allá en las montañas, asoma un fantástico hotel donde la privacidad, la intimidad y el laissez-faire francés predominan con idéntica filosofía Marina en habitaciones y zonas comunes pero mayores placeres para parejas, por ejemplo. Véanse sauna y jacuzzi panorámicos o apartamentos de dos plantas con vistas al mar y al atardecer. 
A la derecha, el rincón más exclusivo de Marina BayView. A la izquierda, palmeras y cielos despejados dan paso
cuando cae el día a inolvidables atardeceres.


Si tu pareja, amiga o amigo no está satisfecho tras unas vacaciones en Marina BayView, háztelo mirar porque seguramente lo que haya fallado es la compañía. Es imposible no ser feliz en tan idílico lugar.

 Más información en https://www.marinagrancanaria.com/hotel-marina-suites-en-islas-canarias/ y https://www.marinagrancanaria.com/hotel-marina-bayview-en-islas-canarias/


Jesús Clemente Rubio