martes, 26 de enero de 2016

Camino del Cid II, Tierras de Frontera: Así sufrió el Cid, así reconquistó fama y riqueza

tierras-frontera-camino-cid-robledo-atienza-siguenzaCuando el Cid abandonó reino cristiano y se adentró en el de taifa no le esperaría más que sufrimiento y la paranoia del fugitivo; había de caminar por la noche para que no le descubrieran las tropas musulmanas, y la noche se cebaba con él o bien con sus huestes e hijas. Sería ya cerca de Zaragoza donde las batallas le devolverían fama y riqueza, pero fue en Robledo de Corpes, Atienza y otras tierras de Guadalajara donde viviría sus peores momentos. Y nosotros nos quisimos adentrar una vez más en sus huellas, en el Camino del Cid, exquisitamente diseñado por los organismos oficiales pero quizá no lo suficientemente promocionado. Porque no hay mejor patrimonio ni más hermosa tierra que la española, así fue nuestra etapa correspondiente a Tierras de Frontera, tras aquella en la que dimos cuenta del Destierro.

Robledo de Corpes merece un paseo por el pasado toda vez
que se disfruta de sus construcciones en pizarra.

Tremendamente dura es la historia de la Afrenta de Corpes, donde el Cantar expone el maltrato y posterior abandono al que son sometidas las hijas de Cid por los condes de Carrión. La mayor parte de los estudiosos de tan afamada obra coinciden en que ella tuvo lugar en los paisajes de Robledo de Corpes, minúsculo punto de partida de nuestra ruta lleno de encanto y de obligado paseo de 20 minutos por sus calles. 

Aquí se dice que sucedió uno de los episodios más impactantes del
Cantar del Mío Cid.

Como menester es asomarse al pinar que permite hacerse una angustiosa idea de cómo tuvieron que vivir las hijas del Cid semejante afrenta. Primera parada para el que llegue desde Madrid y se dirija a Atienza, segundo alto en el camino y donde las huestes del Cid tuvieron que avanzar por la noche para evitar ser detectados por las tropas musulmanas, que gozaban de excelente visibilidad debido a la ubicación del castillo.


Atienza, el pueblo de los tres museos
Descubrir Atienza es adentrarse en un pequeño pueblo de enorme
historia.
Es, por tanto, el Castillo de Atienza una de las más atractivas paradas en la ruta, desde la que no sólo se observa el conjunto del pueblo actual sino que se dibuja e imagina las tres murallas de las que dispuso la ciudad, luchando en el horizonte cielo y tierras castellanas. 

Desde uno de los puntos más altos se disfruta de panorámicas como
ésta.
Tres también son los museos que se distribuyen por sus calles, una cifra plausible teniendo en cuenta que hablamos de 500 habitantes. Poco más que la voluntad -2 euros- cuesta el acceso a cada uno de ellos, tremendamente recomendable para acceder a "vida y obra" de Atienza, sin olvidar claro la Catedral. 
Debido a tan privilegiada situación, las huestes del Cid tuvieron que esconderse y atravesar de noche Atienza.
Los edificios de Atienza esconden multitud de curiosidades.
Para sellar y, de paso, llevarte el mejor recuerdo también gustativo del pueblo, prueba El Mirador de Atienza: un excelente restaurante en el que se recomienda reservar con antelación -al menos en los fines de semana, lo que da cuenta de su afamada cocina- y donde la carne y, atención, LA VERDURA son platos estrella.

Sí, la verdura es una de las estrellas en 'El Mirador de Atienza',
pero es indudable lo apetitoso de la carne.
Por fin la hostelería se percata de que cada vez son más los amantes de la verdura que buscan el manjar verde también fuera de casa, y aquí lo tratan con gusto y dedicación. Nosotros, todo sea dicho, optamos claro por la cuchara y la carne, pues es la salsa de otiuMMadrid. Amén de una sopa de puchero inolvidable, hablaremos de unas chuletillas de lechal y un solomillo de pato servido con una deliciosa salsa de manzana y reducción de Pedro Ximénez.
Si no pruebas el solomillo de pato te lo contarán, y te arrepentirás.
'El Mirador de Atienza' justifica su nombre.
Con una carta variada pero de justa amplitud -para dedicarse a cada plato- y un servicio dignos de sus vistas a las tierras que recorrió el Cid, El Mirador de Atienza es una apuesta segura en el apartado gastronómico de tu ruta. También posee alojamiento, pero dado que el siguiente día íbamos a dedicarlo a Sigüenza, optamos por el Hotel Cardamomo Sigüenza, a 15 minutos en coche de aquélla, y una brillante decisión dado lo que nos encontramos.

Donde tú eliges el ruido

El SPA, aunque pequeño, está muy bien equipado.
El Hotel Cardamomo nos encantó incluso antes de llegar. Un camino de nueva factura conduce hasta su recinto, alejado de toda urbe y ruido, diseñado para el descanso y el placer de compartir momentos con tu pareja, amigos o familia. El piano que saluda al entrar es sólo un pequeño avance del gusto por el detalle en la ornamentación: liviana, elegante, casi exclusiva pero apta para todos. 

La luz y la comodidad están garantizadas en las habitaciones
del Hotel Cardamomo.
Y para todos los gustos están planteadas las habitaciones: amplias, luminosas y casi siempre con vistas a un despejado y sugerente paisaje o, al menos, campo en el peor de los casos. El caso es que desde la estándar hasta la suite la comodidad y confortabilidad están garantizadas, obviamente en el segundo tipo encontramos jacuzzi en la habitación y una amplitud ya que roza el apartamento. 
Así luce su impresionante terraza desde el cielo. Y fuera de plano está la piscina.
Perderás la noción del tiempo en su zona común.
Es en el apartado de zonas comunes donde Cardamomo, lejos de palidecer, supera si cabe la calidad de las habitaciones: la planta baja ofrece un acogedor salón presidido por un gigantesco ventanal desde el que saludar o despedir el día, con juegos de mesa y chimenea. Pegado al mismo, un mini SPA con sauna, jacuzzi y sala de masajes, todo ello privado y previa reserva. Y fuera, con el buen tiempo, la terraza de generosas proporciones garantiza una estadía que justifica su ajustado precio. Sin olvidar los puntuales packs de fin de semana y otros eventos especiales que preparan. 

Sigüenza ha sido lugar de encuentro
de muchas culturas.
Así pues, descansados y satisfechos tras pasar la noche en sus instalaciones, nos dirigimos a Sigüenza, donde no consta que El Cid pisase pero que era de obligatoria inclusión en el Camino dado que se trata del segundo destino turístico de Castilla La-Mancha, sólo superado por Toledo. Y es que Sigüenza es un Atienza a lo grande, con una Catedral enfrentada a la oficina turística desde la que parten las visitas guiadas, MUY RECOMENDABLES

Por poco más de 5 euros un/una guía desmenuza para ti la historia de la ciudad para entender su presente, recorriendo las principales arterias, entendiendo su estructura, y asomándote no sólo a la zona reservada para los judíos sino al Patio de Armas del Castillo, la iglesia de Santiago, alguna de sus muchas plazas y un largo etcétera que, como siempre hacemos cuando hemos disfrutado de ruta guiada, no ampliaremos para no plagiar ni desvelar la excelente visita guiada. 
El castillo luce majestuoso en el cielo de Sigüenza.
El Patio de Armas nos deja una de las instantáneas más típicas
de Sigüenza.
Sí os diremos la que ha de ser última etapa de esta pequeña porción de la ruta Tierra de Fronteras y también del paseo por Sigüenza: el Parque de la Alameda, no tanto por el espacio verde en sí sino porque justo enfrente se sitúa una de las calles más recomendables para el copeo y la gastronomía. Como otrora hicimos, prometemos que seguiremos recorriendo los pasos del Cid pero, como comprobaréis en Sigüenza, hasta el bueno del Campeador se perdió parajes de indispensable visita.
¡Lo que te perdiste por no pasar por Sigüenza, Rodrigo!
otiuMMaximus

- Robledo de Corpes y Atienza son mucho más que un aperitivo para la ruta "Tierras de Frontera".
- Sigüenza... ¡lo que te perdiste, Rodrigo!
- El Mirador de Atienza y el Hotel de Cardamomo son dos opciones más que recomendables para la gastronomía y el alojamiento, respectivamente.

otiuMMenester

- ¿Dónde? La ruta comienza en Atienza pero, dado que desde Madrid está antes Robledo de Corpes, dirígete en primer lugar a ésta. El Mirador de Atienza http://www.elmiradordeatienza.com/ y el Hotel Cardamomo http://www.cardamomosiguenza.com/ son fácilmente localizables. 
- ¿Cuándo? Cualquier época del año es excelente para hacer El Camino del Cid, si bien puedes aprovechar algunas festividades de las poblaciones (en julio en Sigüenza por ejemplo) para hacerlo coincidir y enriquecer aún más tu ruta.
- ¿Cómo? Recordamos que los itinerarios varían si optas por hacer el Camino a pie o en bicicleta; más esta guía se centra por carretera. La A-2 es una constante en esta segunda ruta.
- ¿Cuánto? Lo que gastes en gasolina, más los 70 euros por noche de media en el Hotel Cardamomo y los 25 euros de media por cabeza en El Mirador de Atienza.

Jesús Clemente Rubio