Sera no volvió a ser la misma. Lo sabíamos porque leíamos entre líneas, porque hemos seguido la historia de Marcus y compañía, pero es ahora cuando viviremos la llegada de los Locust, cómo pilló a todos a pie cambiado y como, tres días después, Marcus, Dom y el resto del grupo intentaron sobrevivir ante una amenaza que aún no había mostrado su fea y gigantesca cara. La jugabilidad sigue bebiendo de las coberturas y de al estrategia del avance y el aguante además de fomentar los siempre maravillosos ataques cuerpo a cuerpo repletos de gore y grandes efectos de sonido.
La historia es ágil, muy ágil, tanto que nos ha hecho a muchos lamentar que en la última entrega de Gears se empeñasen en alargar demasiado ciertas microtramas y no ofrecer el dinamismo que aquí encontramos, y que sin querer encontramos en la jugabilidad desde el minuto 1. Siempre querrás encontrar una excusa para "una misión más", para esos 10 minutos que te permiten reventar a otra hornada de Locust, para comprobar cómo todo se vino abajo y, aunque perdieran ciertas batallas, los Locust ganaron la guerra...al menos en los primeros compases de la invasión.
Lo mejor, como siempre, Microsoft cumpliendo sus promesas. Día uno de Gears of War E-Day disponible para su compra, primer día disponible en Game Pass.
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Jesús Clemente Rubio
