Quizá si hablásemos de otro restaurante diríamos que ha optado por pasarse a la parrilla japonesa. Pero Genko no se mueve de un lado a otro soltando su propuesta anterior en aras de la siguiente, esto no es un ensayo error. Más bien es una depuración constante de su oferta para rescatar de cada iniciativa lo mejor... Así, manteniendo la calidad a la que nos tiene acostumbrados en su buffet de menos de 34 euros, añade un apartado de "brasas" que se une al medio centenar de platos que puedes pedir, salvo en casos puntuales, de manera ilimitada.
Y por ahí comenzamos. Con las alitas de pollo a la brasa o los yakitori, las zamburiñas con fuerte sabor a mantequilla y la hamburguesa, que sorprende por tamaño y sabrosura de la carne. Pero hablando de carnes Genko alcanza la maestría en el tratamiento de la carne de Wagyu A5, el mejor corte de la mejor carne para una brocheta de altura, también presente en extraordinarios nigiris.
Superada con éxito la novedad, y con el gigantesco dragón por testigo, revisitamos precisamente los nigiris flambeados de salmón, los de anguila o los gunkan para comprobar que Genko ha ido de menos a más en cuestión de intensidad de sabores. Hasta alcanzar un magnífico estado de forma actual. Misma lectura para uramakis como el tartufo roll y todas las referencias nikkei, que dominan entre tiraditos y ceviches.
Tacos de obligada comanda y dim sum de chistorra que jamás te saciarán y siempre satisfarán completan una propuesta que, si ya era buena, con la parrilla redobla esfuerzos para que optes por su mesa entre la vasta propuesta existente de cocina asiática en modalidad de bufé a la carta.
Más información en https://genkorestaurante.com/carta/
Jesús Clemente Rubio
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