Es la principal lección que hemos sacado de nuestra última visita a Luchana Kids; ni hay que invocar al monstruo miedo como niños, ni hay que alentarlo desde la faceta adulta. Tampoco negarlo ni relajarse, pues se le puede vencer una y mil veces que siempre amenaza con volver…basta con aprender a convivir con él y para eso tenemos que aprender a convivir con lo que tenemos y con quiénes somos. Una obra infantil que ayuda a madurar la autoestima de nuestros hijos y quizá oriente también a los padres para no ser vistos como aliados de ese monstruo miedo, sino como protectores cuando aparezca.
Sara es una niña despistada, algo rara a ojos de muchos y
quizá diferente al niño estándar que cabría esperar. Pero también es creativa,
imaginativa, alegre y sonriente…en definitiva es todo aquello que, en realidad,
desearíamos que fuesen nuestros hijos. Por eso uno se pregunta cómo es posible
que semejante criatura en algún momento pierda el camino y la conciencia de
cuán válida y maravillosa es, y es ahí donde se mete la obra aunque se centre
en ayudar a Sara a superar sus miedos pasados, presentes y futuros. La
respuesta está en el entorno pero también en uno mismo. En los que menosprecian,
acuden al insulto y a la burla como únicas herramientas de socialización sin
importarles el daño que puedan causar al destinatario y, lo peor, sin mostrar
ápice de arrepentimiento cuando lo causan. Hay que estar preparados, porque el
monstruo miedo siempre estará ahí…y desde nuestro papel de educadores y padres
no podemos permitirnos el lujo de alimentar esos miedos, tampoco por supuesto
de evitarlos o taparlos; todo en su justa medida y asegurándose de que el niño
entienda que no soltaremos su mano ante los miedos incipientes y que miraremos
a la cara al monstruo junto a ellos.
Eso en cuanto a los factores externos; internamente, es ahí
donde la obra dedica la mayor parte de su hora de duración, Sara ha de aprender
a vivir consigo misma, con sus virtudes y con sus defectos… y lo mejor para
ello es acudir al humor y aprender a reírse de uno mismo. Error y Ridículo así
se lo harán ver recordándola que siempre estuvieron ahí y que, como el miedo,
siempre lo estarán. Pero también la estupenda niña que es Sara para salir al
paso de todo ello.
Una obra muy entretenida y didáctica, con tres protagonistas
que llenan el escenario y con una edad recomendada de 6 años en adelante que,
creednos, en realidad también le vendrá bien a públicos más pequeños. Aunque
ellos se quedarán con retazos del mensaje pero la puesta en escena, el color,
el juego musical para transmitir diferentes sensaciones serán más que
suficientes para entretener también a los que aún no estén preparados para
afrontar sus miedos porque aún el monstruo miedo es pequeñito pequeñito. ¡Qué
bella es la infancia!
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Jesús Clemente Rubio
