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Starfield es lo mejor que le ha pasado a esta generación de consolas


Con Xbox Game Pass Core asentado, y sus más de 25 juegos en la suscripción de acceso al servicio de títulos de la plataforma, muchos sospechaban que iba a haber una avalancha de jugadores que optasen por esta versión y abandonasen la normal y la Ultimate. Nada más lejos de la realidad. Si bien Core ofrece 36 títulos de sobrada valía y envergadura, una especie de "letra negrita" de las otras dos suscripciones, Microsoft ha sido lo suficientemente inteligente para dar un aperitivo pero no los principales en Core. Y uno de esos principales, el juego del momento, el que hoy os traemos y reseñamos, se llama Starfield.

 

Si sois unos habituales de nuestras líneas sabréis nuestra debilidad por Bethesda y, en concreto, por los mejores videojuegos jamás creados, los Fallout. Cualquier cosa que se le parezca -incluso el fallido Fallout 76- nos apasiona, luego ya obviamente hay puntuaciones más altas o más bajas. Starfield está en la cima, primero por el enorme trabajo que esconde creando innumerables sistemas y planetas que explorar y que ya por sí mismos justificarían un videojuego. Ahora añade uno de los puntos fuertes de Bethesda, la historia, que te pone en la piel de un minero espacial que topa con un artefacto que le despierta extrañas visiones. Así captarás la atención de la Constelación de exploradores que verán en ti el hito y los artefactos el hito que siempre persiguieron. Y van dos videojuegos ya: exploración libre y acumulativa de planetas y sistemas... y la historia principal.


Añadamos un tercero: las misiones secundarias. Una cosa son las actividades, algunas más descafeinadas pero igualmente interesantes, y otra las diferentes ramificaciones del videojuego que te llevarán a convertirte en agente de Ryujin Industries para eliminar a la competencia o al menos mermarla... en agente del colectivo Freestar, o de la Vanguardia... las posibilidades y caminos son infinitos y sí, esta vez puedes hacerlo todos. Son perfectamente compatibles, con lo cual el número, variedad e interés de misiones se dispara.

Un cuarto videojuego: diseño de naves. Hay personas que apenas han jugado porque se han tirado horas en el astillero construyendo la nave de sus sueños, y una vez terminan caminan hacia una segunda. Lo que unido a la creación de puestos en los planetas para, por ejemplo, obtener recursos, así como la compra de viviendas... resulta en un videojuego de construcción bastante notable.

Ahora coloquémoslo todo en un batiburrillo perfectamente organizado y exquisitamente compartimentado de tal forma que harás lo que te guste, pudiendo desechar el resto sin afectar a tu experiencia. Nosotros, por ejemplo, no construimos un solo puesto y casi hemos terminado el juego en su historia principal y sus secundarias -salvo las que impliquen, precisamente, la construcción de uno- y el resultado es brutal. Bethesda mantiene lo de otros Fallout, pudiendo cogerlo prácticamente todo, disparar prácticamente a cualquiera y un sistema de compañerismo que evolucionará a medida que conozcas mejor a tus compañeros y más hagas por ellos... y que te juzgarán en función de tus decisiones. Sobre la jugabilidad y el combate, hay una buena evolución de la IA en los enemigos así como en los PNJ, y aunque parezca abusivo que Bethesda plantee situaciones, algunas cercanas al final, que nos pongan siempre entre la espada y la pared... no menos cierto es que la vida así suele ser, y para conseguir algo, a algo hay que renunciar. No cometáis el error de renunciar a jugar a Starfield, una de las mejores experiencias de la última generación de consolas.

Más información en https://bethesda.net/es/game/starfield