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Real Madrid 3 - Atalanta 1 (Octavos): El coco es el Madrid



El Bayern de Munich es una apisonadora. El Manchester City domina todas las facetas del juego. Y el Dortmund cuenta con una máquina goleadora en sus filas. Pero pregúntenles. Pregúntenles a quién no quieren en el bombo del viernes y les responderán con el único equipo español que sobrevive a esta terna. El Campeón de Campeones de la Champions, valga la triple y bilingüe redundancia. El Real Madrid. Cuatro goles a uno en el cómputo global con un ofensivo Atalanta que, otra vez, quedó anulado por los merengues. El "coco" es el Madrid.


Volvieron los tres centrales y, aunque este Atalanta sí trajo mimbres del combinado ofensivo y peligroso que se antojaba a comienzos de la eliminatoria, nada puedo hacer contra el muro blanco. Si acaso un gol que apenas incomodó los tres del conjunto blanco. Los fantasmas de otra posible noche para olvidar desaparecieron poco a poco en favor de un Vinicius que embestía y apuñalaba la banda, con el disparo nuevamente como asignatura -única- pendiente.

Pero los errores no forzados también cuentan y, en Champions, se pagan caro. El portero del Atalanta pseudodespejó un melón que Modric convirtió en pluma, primero, para servir después a Benzemá. El mazazo moral ya no le permitiría levantarse al Atalanta. Menos aún con un Vini ya desatado, llamado a ser de los mejores del mundo si logra afinar la puntería, porque nuevamente los últimos metros eclipsaron una jugada en la que parecía que podría marcharse hasta de un elefante. Se fue de todo y todos, tenía boquiabiertos a rivales, compañeros y televidentes. Pero el disparo final, flojo, desviado, con más ingenuidad que ingenio... dejó el gol de la temporada en el fallo de la temporada. Lo bueno, como diría después a los periodistas, es que Vini tiene personalidad.

Lejos de arrugarse, reemprendió en la siguiente jugada hasta ser derribado. El penalti lo transformó un capitán que celebró casi un pase a la final. La Champions es la salsa del Madrid, y el capitán lo sabe. Muriel recortaría distancias con un golazo de falta, pero la ilusión de conseguir el milagro pronto se apagó, un minuto después, cuando Lucas caracoleó en el área, sirvió a un recién entrado Asensio que, de zurdazo, confirmaba quién estará en el bombo. El coco blanco. El Madrid.

Jesús Clemente Rubio