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Adventure Rooms, Juego de Dragones: Una de las mejores ambientaciones escapistas


Escapista, desde hace algún tiempo has encontrado en nuestras páginas algunas propuestas para encerrarte en una habitación y tratar de fugarte antes de que se cumplan los 60 minutos o, como es el caso de hoy, los 80 de rigor. En ellas te hemos hablado de la originalidad de los acertijos, el grado de sumersión y atmósfera, las explicaciones iniciales y facilidad en la contratación y algún que otro factor más. Unas han destacado en un aspecto, otras en el resto. Por eso ha sido una grata sorpresa el topar con Juego de Dragones, de Adventure Rooms, porque reúne todo lo mencionado con un clímax memorable y un desarrollo sublime.
Veréis, apenas entramos en el local, de localización exquisita (Cuesta de San Vicente), nos recibió una chica que sin destripar nada de la sala sí nos supo avanzar algunas nociones básicas así como comenzar a meternos en el papel con la lectura de un manifiesto. Dicha lectura la hará un miembro de tu equipo del que también designarás capitán y al que le pondrás un nombre, creando sentimiento de identidad. Para escapar, la unión lo es todo. Acto seguido se abre una puerta, desciendes por unas escaleras de considerable longitud y dejas atrás el mundo para sumergirte en el Juego de Dragones, donde la charla inicial ya incrusta en ti la atmósfera y aumenta tus ganas de comenzar.


La luz es baja, muy tenue, y la primera impresión para nuestros ojos y hambre escapista fue demandar más luz. Error. Juego de Dragones propone un desarrollo cuyo número de sala (o salas) no te desvelaremos pues, como nosotros, es preferible que te vayas topando con ello para llevarte las mismas sorpresas que nosotros. Sólo te diremos que la variedad es sobresaliente, la calidad de los acertijos y enigmas en términos de dificultad sigue una curva muy ajustada que sabe jugar con picos de dificultad bien para desahogar, bien para tensar de nuevo y, volviendo a la luz, ésta no sólo no molesta, sino que ayuda a mantener la sumersión y creer que, verdaderamente, estás destapando un ritual draconiano y milenario. Quizá te parezca una frase hecha esto de la variedad de desafíos pero, te darás cuenta, permite a todos los miembros del equipo aportar algo pues siempre uno destacada en un campo que el otro adolece. Todo para sentir que, al final, cada uno ha puesto su granito de arena.

El sistema de pistas es el mejor que nos hemos encontrado, sin peros ni matices, tal cual. Por la manera en que has de solicitarlas así como por lo limitado de estas y la calidad y especifidad de cuando lo haces. Quizá seas un maestro al que nada le aporta el que elogiemos este sistema pero, créenos, siempre se acaba pidiendo al menos una -nosotros pedimos dos- y el mecanismo es extraordinario para, una vez más, convertir a Juego de Dragones en una de las mejores ambientaciones escapistas.

Por supuesto, el tiempo también merece mención especial. 80 minutazos para, consigas escapar o no, disfrutar. Disfrutar del entorno medieval, de los escenarios, de la introducción a cargo de uno de los empleados que, como tú, escapista, lo vive. Y eso se nota suponemos que en el negocio pero, seguro, en el juego y la experiencia de quien allí acude. En definitiva, una sala genial para jugar en equipo -ya se sabe que el disfrute, compartido, es doblemente gozoso- y que irremediablemente te hará preguntarte cómo serán el resto de salas quizá no en términos de ambientación -difícil igualar a Juego de Dragones- pero sí en lo que respecta a la calidad y cantidad de enigmas.


Jesús Clemente Rubio