sábado, 23 de febrero de 2013

San FranciscoIII: Curvas, niebla y Hayworth


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Dedicamos la última jornada en la cuarta ciudad más poblada de California a un compendio de las dos anteriores y un magnífico añadido: los alrededores de San Francisco. Municipios con un nivel de vida cercano al lujo, prisiones que nada tienen que envidiar a Alcatraz y que, a diferencia de ésta, están en activo y por fin, el monumento más representativo y simbólico de la ciudad, del Estado de California y hasta de toda la Costa Oeste estadounidense.




Un puente reconocible por todo el mundo.

Un variado y llamativo pack turístico define nuestro tercer día en San Francisco, primero con un guiño a sus alrededores: Sausalito. Topamos con la costa de este adinerado pueblo una vez abandonamos la ciudad por el norte, sorteando el parque del Presidio y los 345 metros del famoso Golden Gate. En el trayecto puede que seamos partícipes de su eterna niebla, que en ciertos períodos del año -entre julio y octubre especialmente, nosotros estuvimos en septiembre- se convierte en un accesorio y atracción en sí misma respecto del puente rojo. Cuidado con la velocidad no tanto por el fenómeno meteorológico como los radares, que en cuanto pasas los 70 kilómetros por hora te harán un bonito retrato como recuerdo de tu visita, con o sin niebla. Ésta desaparece una vez cruzado el puente como por arte de magia, y magia es lo que te espera al otro lado. 

Sausalito
La vista desde Sausalito merece la excursión.
El municipio presenta un aspecto pulcro, elegante y  distinguido que parece a los ojos del que observa desde el otro lado del puente. Aquí los precios suben, ya no hablamos de desayunar 4 platos por 5 dólares o comer un plato de pasta por 8, pero la visita vale la pena aunque sólo sea por impregnarte de uno de los rincones más chic de California y emular a Rita Hayworth y Orson Wells en "La dama de Shanghai". 

Además, si regresas con cautela por la vía que llegaste alcanzarás un llano en el que detener el vehículo y deslumbrarte ante el, de cerca mucho más, imponente puente colgante Golden Gate. Examinada la ciudad y sus alrededores, podíamos elegir entre Carmel (pueblo del que fue alcalde Clint Eastwood y una aburguesada y coqueta zona, preciosa), Tiburón (similar a Sausalito) y otros tantos parajes...pero Alcatraz nos marcó. Necesitábamos ver otra cárcel, esta vez activa, queríamos un presente real, no un pasado emborronado por la ficción. Encontramos San Quentin.

Las curvas más turísticas
Lástima que el hermoso aspecto de San Quentin nada tenga que ver con el día a día que se vive en su interior.

Escenarios de película.
 La prisión en activo más antigua del país y que dispone de cámaras de ejecución es en realidad una excusa para acercarse al paraje que la rodea y que, al igual que ocurre con Sausalito, tiene una ventaja sobre San Francisco: desde aquí se puede ver completamente la costa escoltada por los rascacielos y el resto de la arquitectura urbana, algo que no ocurre, obviamente, desde la propia ciudad.

Al igual que sucede en otras partes
del mundo, San Francisco adora a los españoles.
A la vuelta, pásate por las casas de la mítica serie "Padres Forzosos", aunque no es éste el mejor final para un viaje de película. La guinda será la calle con más curvas del mundo, única en alejarse de la forma recta que presentan el resto de cuestas empinadas: Lombard Street. Como buenos embajadores de España, serpenteamos calle abajo ataviados con una bandera que en su día ondeó en San Francisco, en el pasado bajo dominio español. Ya que no conservamos la ciudad, aferrémonos a su felicidad. Viajad y seréis un poquito más felices.

Ir a San FranciscoI: Ciudad de Gigantes
Ir a San FranciscoII: Nos fugamos a Alcatraz


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-  Zambullirte en la niebla a la vez que atraviesas el puente más famoso.
- En días de niebla, asistir a los toques de sirena, banda sonora de la ciudad.
- Sausalito, El Carmel y alrededores de San Francisco. Y, por supuesto, serpentear por Lombard Street.
Jesús Clemente Rubio

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- Sobre plano, el Golden Gate se sitúa al norte, y a través de él llegarás a Sausalito, San Quentin, y otros alrededores.

- Prepara unos 25 ó 30 dólares por persona para comer mínimamente decente en Sausalito o El Carmel. Mejor hazlo en San Francisco y allí te tomas algo a pie de costa.
- Justo en la parte inferior de Lombard Street comienza una cuesta que bien podría convertirse en la foto de tu viaje: corre en el llano y salta justo al llegar a la pendiente... si te fotografían en ese instante desde atrás, parecerá que vuelas. 


Jesús Clemente Rubio