viernes, 22 de febrero de 2013

San FranciscoII: Nos fugamos a Alcatraz

Con el núcleo urbano recorrido a pie y tranvía durante el primer día, la ciudad de San Francisco podría darse por conocida. Pero sabed que para entender bien la evolución y presente de una ciudad hay que examinar detenidamente su entorno, su pasado, su historia. Esto es con lo que nos topamos cuando decidimos echar un vistazo a una diminuta isla que se vislumbra desde la Bahía de San Francisco, popularmente denominada "La Roca". Sin olvidar un paseo por las alturas y la mejor fotografía del viaje.



En el Ferry disfrutaremos de una
"postal" de San Francisco.

Si el primer día terminó de película, el segundo continúa la saga. Y lo hará de principio a fin. Allí donde Clint Eastwood pasó calamidades y penurias para fugarse de la prisión más famosa de la historia, nosotros encontramos una plácida excursión en Ferry. Durante el trayecto desde Embarcadero y hasta la isla de Alcatraz recréate en lo que te rodea. Lo más hermoso de abandonar San Francisco por mar es que puedes girarte y contemplar la estampa arquitectónica rodeada de un mar calmo y el reconocible puente rojo con su eterna niebla. Espectacular.


Sentirás que ya conocías 'La Roca'. Es la magia
de Hollywood.
Y cuando creías que la atracción sería el viaje en Ferry -que bien valdría ya la inversión de 28 dólares- llegas a "La Roca". Un cartel que avisa de los riesgos en que incurres si te fugas es la carta de presentación para un complejo que impone por la narrativa que le rodea así como por las instalaciones, varias en perfecto estado. La amplitud del interior de los edificios contrasta con las diminutas celdas que alberga, distribuidas a ambos lados de anchos e impolutos pasillos. La audioguía que incluye la excursión, en castellano latinoamericano, explica al detalle y de manera concisa los pormenores de cada sala, de cada hecho acontecido en la cárcel.

La libertad:
tan cerca, tan lejos.
Ideal seguir el itinerario marcado por este orden: visita con audioguía, reflexión, foto. Respira años de crímenes castigados, así como de vidas enjauladas. Asómate al pequeño ventanuco que tenían los presos para ver, lejana e inalcanzable, la ciudad en todo su esplendor, bañada por el sol y cortejada por el mar, y que para ellos simbolizaba la libertad perdida, tantos años a la sombra. Sin duda, la mayor de las torturas.

Algunos pasillos de la prisión están como los
dejaron cuando cerró, en 1963.
Sin entrar en más detalles, pues merece conocerlo de primera mano y no por voces terceras, os diremos que vosotros sí sois libres de salir de las instalaciones y, desde la isla, regodearnos en los espléndidos paisajes. Observa los ribetes que traza cada una de las cuestas y cómo estos organizan en una imaginaria cuadrícula la ciudad. Tómate tu tiempo hasta el siguiente ferry: el billete es abierto y puedes echar todo el día si te lo propones. Ya sólo la visita a las instalaciones de la cárcel dura dos horas y media.



Desde Alcatraz apreciamos la perfecta disposición de las empinadas cuestas de la ciudad.

De regreso, nos apetece montar en tío vivo...o comprobar cuán buenas son las recetas de gambas de la madre de Bubba, de "Forrest Gump", en el restaurante "Bubba Gump". O quizá engullir un cangrejo gigante o una lasaña a base de carne de crustáceo en "Scrab House", jugar a reconocer diferentes escenarios de filmes o, sencillamente, sentarte y deleitarte con el tranquilo trasiego de la capital de California. Esta sarta de caprichos podrás dártelos en Pier 39, el muelle más popular de Norteamérica.

Ojalá y cuando vayas tengas suerte de
topar con los leones marinos. 
Relájate y explora cada uno de sus rincones y llega hasta el final de sus edificios. En el último recodo, pegado a la costa, descubrirás que hasta un fuerte y desagradable olor a pescado puede resultarte cómico cuando descubres su origen: una alfombra animal confeccionada con cientos de leones marinos. Aparecieron misteriosamente en 1989 y, desde entonces y salvo unas cuantas fugas igualmente inexplicables a aguas más frías, copan las superficies flotantes cercanas al muelle. No emiten musicales onomatopeyas ni, como decimos, desprenden un dulce aroma pero a buen seguro te encariñarás con su gracia y ricura.

Desde Coit Tower apreciarás la
ciudad en todo su esplendor.
Un alto para la "Coit Tower", situada en uno de los miradores naturales de la ciudad (ni se te ocurra pagar los 5 dólares que cuesta el ascensor a la cima de la torre, no merece la pena porque está cubierta y rodeada de ventanales empañados!). Regreso de las alturas y mención destacada aunque breve merecen los barrios de Castro -zona gay, sabed que San Francisco presume de ser la ciudad más liberal del mundo...hasta que conocen Chueca- y "The Mission", en clave hispana y que posee un pequeño pulmón verde llamado "Dolores Park". Allí coincidimos con un cine al aire libre donde los asistentes decidían con abucheos o gritos de aprobación la película que se iba a proyectar entre dos opciones.  Cómo se lo montan estos yanquis. Con el atardecer vociferando una puesta de sol espectacular, ascendimos nuevamente hasta las colinas de la ciudad, "Twin Peaks Hills". Con la noche ya envolviéndonos, la imagen silenció a las palabras.

Un buen punto de partida o punto y final a tu viaje a San Francisco: Twin Peaks Hills.

Comienza en  "San FranciscoI: Ciudad de Gigantes"

otiuMMaximus

- En el Ferry hacia Alcatraz, date la vuelta. Disfruta de lo que ves.
- Las dos fugas: la fallida... y la lograda.
- "Twin Peaks Hills" por la noche.

otiuMMenester

- Salidas del Ferry a Alcatraz desde Embarcadero (Pier 33). De 9:00 a 15:55 salidas y último retorno a las 18 horas. Precio adulto, 28 dólares, 17 para los niños de 5 a 11 años. El resto gratis. La entrada incluye la visita a la prisión. En verano, excursiones "nocturnas" a las 18:10 y 18:45.
- El "Scrab House" es más elevado de precio por su talante turístico. Por unos 25 dólares por persona ya puedes degustar cangrejo y bebida. Bubba Gump idéntico precio pero comes más...¡y ayudas a la empresa que tanto trabajo le costó a Forrest sacar adelante!
- Subida a "Coit Tower", 5 dólares. El mirador deja mucho que desear. El cine al aire libre del "Dolores Park" es gratuito.


Jesús Clemente Rubio