domingo, 1 de diciembre de 2019

New York Burger en C.C. Moraleja Green: Las hamburguesas se visten de gala

En un mundo tan trillado como es el de los restaurantes americanos, pugnando por la mejor hamburguesa, las raciones más grandes o los bocados más auténticos y estadounidenses, es difícil marcar la diferencia. Ya sólo en ámbito local hablamos de centenares de restaurantes madrileños con semejante objetivo. Pero cuando el interior de un local convence a ese mundo tan trillado de que es el mejor diseño de cuantos existen, sin duda merece que los focos apunten a él. Lo peor es que cuanta más atención captes mayor es el escrutinio, pues aumenta la cantidad y diversidad de paladares a satisfacer. El New York Burger ubicado en el Centro Comercial Moraleja Green lo ha conseguido todo: vestir de gala algunas de las mejores hamburguesas y entrantes de toda la región. Lo del mundo ya se lo dejamos a jueces como los de los premios "Restaurant & Bar Design Awards".

"Mejor diseño interior del mundo". Impresionante. Sublime. Digno de aplauso. Pero, ¿qué tal la comida? Al final uno se siente cómodo allí donde se sienta, necesita un entorno agradable a la vista y al resto de sentidos, pero es el servicio -muy bueno- y la comida los que marcan la diferencia.
En el NY Combo todo está rico, pero las alitas de pollo destacan sobre las de la competencia.
Así que, entrando en materia y obviando esta vez la faceta más saludable y verde -amplia y variada- nos decantamos en la sección de entrantes por el combo (la de la fotografía es la ración entera) y los nachos (media ración). 

Ojo a la enorme cantidad de nachos, he aquí la media ración.
Empezando por el segundo, es tan abundante como luce y parece, por lo que no queremos imaginar cómo será la ración completa pero, os garantizamos, con media ración obtenemos un entrante más que suficiente para dos personas. Los nachos los aderezamos con el añadido de pollo a la parrilla, bastante recomendable si bien sin él también nos habrían resultado deliciosos por su perfecta mezcla de cremas y salsas, nunca picantes (salvo el último bocado, ése que se lleva siempre el mismo el pobre...).

Las hamburguesas poseen una personalización casi infinita.
Desgranando el combo, los aros de cebolla rozan el sobresaliente, misma nota para los fingers de queso y los jalapeños... pero las alitas de pollo son de matrícula. Como el resto de los mencionados, llama la atención que platos que nos tienen acostumbrados en otros lugares tremendamente grasientos y aceitosos aquí carecen de resto alguno en el primer contacto, no resultando pesados ni en el paladar ni el estómago. Pero lo de las alitas merece artículo aparte, por tamaño, por estética y por sabor... ¡siente el ahumado en tu boca!. Buenas con o sin salsas, estas últimas por cierto bastante ligeras.
El cerdo deshilachado es otro de los manjares en la sección de hamburguesas.

En el terreno de los principales, observamos que la carne de vaca Black Angus estaba presente en atractivos platos como los costillares e incluso fileteado, así que nos preguntamos cómo sería meterlo entre panes de hamburguesa. Hay que recordar que la personalización en New York Burger es total y desde el pan hasta los complementos, todo, responde en un amplio abanico de variedades al perfil y gustos de cada uno. Pero, por favor, a esta carne no la matéis con añadidos innecesarios... porque es espléndida gracias a una salsa que ensalza lo justo su ya de por sí genial sabor base. Sin contar la ayuda del pan estilo brioche.

La tarta de zanahoria, un clásico, responde con notable alto.
En el otro bando nos fijamos en el cerdo deshilachado que, de la misma forma, ya posee una salsa que justifica su petición solitaria, sin compañías que lo empeoren. Las fotos son un mero suficiente al lado del sabor así que, sea cual sea vuestra elección en la primera visita, si no coincide con la nuestra que lo haga cuando repitáis... porque repetiréis. Estamos tan seguros porque la sensación final, la que
cuenta y que se incrusta en la memoria, será más que positiva con postres como la tarta de zanahoria -suave y deliciosa aunque, hacednos caso, pedidla sin el sirope de caramelo que la acompaña- o el clásico newyorker entre los clásicos, la tarta de queso. El mejor; la cookie
La cookie con chocolate fundido y helado nos hace relamernos aún cuando la vemos en foto... tenemos que volver.

Para bajar la comida, qué mejor que dirigiros a la puerta de salida paseando por el restaurante con el mejor diseño interior del mundo...;)

Más información en https://newyorkburger.es/moraleja/

Jesús Clemente Rubio