sábado, 5 de octubre de 2019

J8 Real Madrid 4 - Granada 2: El ejemplo tiene nombre y apellido

El Real Madrid busca aún un rumbo fijo que seguir, cada vez con más destellos de brillantez y menos flojera, aunque esta vez en 20 minutos el Girona acechó y a punto estuvo de dar el enésimo susto del Bernabéu. Entre tanta duda, pesadumbre, parsimonia y discutible actitud de algunos, llegan otros. Con nombres como James y apellidos como Valverde, y se convierten en modelo a seguir. Al primero le bastaron 10 minutos, al segundo una soberbia actuación durante los 90. Quizá la solución no esté en estilos ni pizarras, sino en nombre, apellidos y actitud.

Por una vez en lo que va de temporada eliminamos a Benzemá de la cabecera y que nos perdone él y sus fieles seguidores, porque de nuevo fue quien se echó el equipo a la espalda. Ya desde el minuto 3 abriendo el marcador, suma y sigue para continuar en lo más alto de la tabla de goleadores de La Liga. Pero esta vez el mérito hemos de dárselo a un Valverde atrevido, con más jugadas en la cabeza que ningún otro jugador sobre el campo, con pases en profundidad, recuperaciones (como la que inició el ansiado gol de Hazard) y un ejemplo de lucha y entrega. Entre el primero y el mencionado segundo gol, obra de Hazard, que sigue de menos a más a pasos muy lentos aunque dio uno de gigante con una elegante vaselina, Fede siguió dando muestras de lo que gusta y enamora no sólo al Bernabéu sino al propio fútbol.


Y no vaya a pensar nadie que enfrente esperaba un cualquiera. Segundo hasta ahora en la Liga y por méritos propios, con un ataque repleto de velocidad y pegada y un diente que comenzó a mostrarse, atención, tras el tercer tanto del Madrid. Golazo de Modric, que salió por un lesionado Kroos, y que además del trallazo desde fuera del área dejo algunos controles orientados y otras acciones que recordaron al croata que ganó el Balón de Oro. Pero entonces llegó el susto que recorta distancias y la pifia, otra vez en portería aunque con distinto protagonista: Areola hace jugada de patio de colegio, se duerme en los laureles, le roban la cartera y comete penalti. 3-2 y murmullos en el Bernabéu. Pero a Zidane le quedaba un as en la manga.

No fue Isco, que reapareció con más pena que gloria y algo falto de actitud. La que le sobraba  a James, que tenía 10 minutos para demostrar a los pocos detractores que le queden lo que es capaz de hacer, da igual si desde la titularidad o la banqueta. Peleando cada balón, persiguiendo el esférico sin darlo por perdido hasta la línea de banda o fondo y, claro, marcando gol. Otra jugada muy bien trazada del Madrid (que trianguló hasta en 4 ocasiones jugadas dignas de entrenamiento y manual) culminada por el colombiano que lo celebró, desatado, con compatriotas y sin camiseta. Llegó la tranquilidad al Madrid tras otra pájara, esta vez más reducida y sin susto. Y no llegó por sí sola: la orquestó Fede Valverde y la redondeó James. Ejemplo y modelo a seguir.

Jesús Clemente Rubio