sábado, 15 de junio de 2019

Hotel Bon Sol Resort & Spa: El hotel que habrías diseñado para tu familia

Fotografías realizadas por otiuMMadrid 
con LG V40 ThinQ
Ésta es la historia de una familia que empezó con una mujer avanzada a su tiempo. De las que rechazó el mandato social de la época de esperar a que su marido, un currante de los que iría creciendo a base de trabajo y trabajo, trajese el parné. Y fruto de esa constancia laboral, y fruto de ese aburrimiento, nació una casa de huéspedes para los que se dirigían a poblaciones más grandes de Mallorca, como la capital. Y esa casa de huéspedes fue creciendo a medida que sus propietarios, gente como tú o como yo, tenía sus necesidades: bañarme sin tener que desplazarme kilómetros hasta la playa más cercana, pues extiendo mi casa de huéspedes hasta una pequeña cala próxima; que tenemos niños en una edad en la que han de venir y estar con nosotros en el trabajo, pues acondiciono la casa de huéspedes para acoger a niños… y así fue como, con esfuerzo, ambición –de la buena, que en nuestros días se ha estropeado un concepto que en Estados Unidos sólo es positivo- sentido común y ganas de crecer, la familia Xamena parió Bon Sol, uno de los hoteles con más solera, impresionantes zonas comunes, sorprendentes habitaciones e instalaciones y recomendable gastronomía. 


No os hemos dicho que tuvimos 'mala pata' en el viaje. Lo que nos sirvió
para comprobar la accesibilidad del hotel, la atención del personal y que
nada puede estropear tus vacaciones en Bon Sol.
 Nos gusta que alguien rechace el más delicioso de los bombones por juzgar su envoltorio tanto o más que el que se toma un par de minutos para asomarse y dejarse deslumbrar por su interior. Nosotros somos del segundo grupo pero tuvimos la fortuna de toparnos con un taxista que, por el camino del aeropuerto al hotel Bon Sol -20 minutos, 35 euros- nos habló de un hotel construido en 1953, que no sabía si estaba reformado pero que no tenía playa y que tenía una fachada discreta. Sólo acertó en lo último.

Palmeras, madera, roca y agua son protagonistas a lo largo
de todo el complejo del Hotel Bon Sol.
Ya en dicho acceso tuvimos una bienvenida de las de dibujos animados, en la que esperan al protagonista dos o más personas justo para recibirle. Sólo que en nuestro caso eran de carne y hueso, trabajadores de jardinería y mantenimiento que apenas nos vieron cargados con bebé y maletas se ofrecieron a acompañarnos e indicarnos la recepción. Una vez dentro, el hotel pareció expandirse, multiplicarse hasta el infinito, y ahí comenzó nuestro periplo por sus instalaciones. Tres ascensores separaban nuestra habitación de la otra punta del hotel, muchos menos metros caminados de lo que pueda parecer –unos 6 minutos a pie- y, por el camino, todo lo que puedas imaginar.


Zonas comunes tan importantes como las habitaciones


Hablamos de esas zonas que en muchos complejos, grandes y pequeños, de famosas cadenas o propietarios exclusivos, en ocasiones descuidan peligrosamente. Las zonas comunes, donde todos los residentes son iguales paguen lo que paguen, donde no importa el bolsillo del cliente, donde el hotel debería sacar músculo, en muchas ocasiones agoniza no tanto por estética y glamour como por verdadera funcionalidad y variedad en la oferta. No es el caso del Hotel Bon Sol. 

Si entendemos el resort como un conjunto con dos grandes bloques bien diferenciados, el principal o interior y el anexo con acceso a la playa, imaginad que en ambos podéis encontrar también oferta gastronómica y lúdica. Y ahora pongamos apellidos a algo tan ambiguo. Pista de tenis, squash, parques infantiles, minigolf -¡sí, minigolf de muchos hoyos y calidad, qué gozada!-, gimnasio, Wellness Spa, sala de yoga…. Y todo, TODO incluido en el precio. Sólo tendrás que costear los tratamientos y masajes porque si no la cola llegaría hasta Madrid. 


Del resto, os esperamos con los brazos y oídos abiertos a que nos digáis dónde habéis topado con semejante propuesta lúdica y de zonas comunes gratis para los clientes. ¡Pero si hay hasta pista de petanca y una cancha de volley playa!


Claro que de nada serviría semejante despliegue para todos si luego para cada uno, en su habitación, no hubiera calidad. Y la hay, desde la doble estándar hasta la opción puntera, pasando por la extraordinara Junior Suite que nos acogió. Echa un vistazo al salón.



Amplitud, luminosidad y comodidad son tres ejes en torno a los que giran todas las estancias del Hotel Bon Sol, en las que se preocupan de separar familias y niños de otro tipo de público para garantizar el descanso independientemente de la circunstancia del huésped. Elige almohada, armario y canal; mejor que en casa.


Piscinas y playa

Estaréis pensando que si mostramos admiración por las zonas comunes del Bon Sol es bastante extraño no haber hablado del capítulo acuático. Merecía mención aparte. Sus cuatro piscinas, una de ellas infantil y con cascada y otra, nuestra favorita, climatizada y con jacuzzi integrado, bien se han ganado el protagonismo en líneas al margen del resto de zonas comunes. 


No vayáis a pensar que las otras dos están denostadas por nuestra pluma o por la dirección del hotel; de hecho, en la piscina principal, llamémosle, se nos presenta una de las estampas más reconocibles del Hotel Bon Sol y, sin duda, de esas que despiertan en ti el deseo de trasladarte instantáneamente allí. Para muestras, la imagen, que vale más que mil palabras y te dejará sin una sola. Una jungal en mitad de Mallorca.

Remata y redondea la discreta porción de playa de acceso por tierra exclusivo para los huéspedes del Hotel Bon Sol, una pequeña porción de paraíso que hace las veces de apéndice, principio y fin, de una de las mejores experiencias hoteleras de la isla. O llevado al terreno, la opción más cómoda de saciar tu sed de playa sin moverte del resort y con la comodidad de tener tumbona y sombrilla a unos pasos de la arena y agua cristalina (salvo que el mar esté revuelto ese día). No hay chapuzón más placentero que el de las piscinas y playa de Bon Sol.


Sólo podemos imaginarnos a un explorador  que tocase tierra y topase con semejante paraíso.

Buffet, a la carta o ambos

Imperdibles los mejillones al vapor por cantidad y calidad.
Si ya has elegido el hotel Bon Sol como opción de alojamiento, hazlo también como alternativa gastronómica. Olvídate de las gigantescas e interminables mesas con un sinfín de platos de los que, como ocurre también con la música comercial de hoy día, se salvan dos "canciones". En Bon Sol priman la calidad por encima de la cantidad que, por supuesto, no conlleva una escasez de oferta gastronómica... simplemente disponen para comer en el restaurante a pie de playa (el otro se encuentra en el bloque principal pero no sirve comidas) de un bufé donde los sabores son intensos, siempre encontrarás un arroz o pizza del día, ensaladas, platos fríos como la tortilla de patata o el gazpacho, alguna pasta, carne y pescado y postres donde, entre la oferta sin gluten, encontramos... ¡tarta de zanahoria! 


Tartaletas, frutas variadas y sí... tarta de zanahoria.
Mientras nos secábamos las lágrimas de la emoción, pudimos descubrir entre bocado y bocado que la comida está a la altura del desayuno con idéntica propuesta de calidad por encima de calidad primando aquí los panes -riquísimos y variados- y frutas, bollería industrial pero constantemente repuesta y algún salado con mención a la estación de huevos y tortillas.

¡Qué sería de un buen día sin una culminación culinaria gloriosa por la noche! Y ésa llegará tanto en el restaurante mencionado, donde darás la bienvenida a la noche con una mezcla de bufé (no habíamos mencionado los quesos, los Mallorca y Menorca son extraordinarios) de quesos y ensaladas y comida a la carta con la notable presencia del grill; como en el elegante restaurante del bloque principal, donde dispondrás de menú tradicional y menú gourmet como opciones para elegir poniéndolo realmente difícil para no lamentar no poder comértelo todo. 


Quizá no sea necesario decir mucho más de lo que cuenta la foto...
Os garantizamos que noche tras noche probamos con uno y otro menú, saltamos entre las carnes y pescados del día y los combinamos con los diversos consomés, sopas calientes y frías y principales. No encontramos tara alguna, y sí varios favoritos de los que se incrustan en el paladar. Como los mejillones, que superaban la veintena para un solo comensal, la dorada o la hamburguesa de buey. Y sí, TAMBIÉN tarta de zanahoria, cuanta quisieras. Qué manjar. Aviso para comilones; hablamos de tres platos más el postre, que tiene carta aparte por cierto, así que cuidaos de no pasaros el primer día ya que sería una lástima no poder seguir engulliendo el resto de las vacaciones. Un restaurante que por sí solo fuera del hotel a buen seguro gozaría de fama y sobresalientes varios en el sector y cuyo servicio, como el del resto de facetas del hotel, era sublime y exquisito.

La familia Xamena y el cliente

"Para nosotros, perder un cliente es un drama". Cuando un miembro de una de las familias hoteleras más conocidas en la isla no te habla de términos globales, de ambiciosos números ni de forzadas muestras de poder, sino de la sencillez de recorrer uno por uno todos los clientes fidelizados que le vienen a la cabeza, enseguida te explicas por qué Bon Sol fue, es y seguirá siendo un referente para el público extranjero, toda vez que te preguntas qué hace el nacional que no acude allí en masa. Cierto es que hablamos de precios a los que no estás acostumbrado, pero también hablamos de un alojamiento fuera de lo común, extraordinario, miembro de la familia Luxe Hotels (en la que no figura cualquiera) y que sorprende tanto como premia la confianza y economía depositada en él. Los Xamena se preocupan por que vayas pero, sobre todo, por que vuelvas. Y eso sólo se consigue si un 4 estrellas superior roza o consigue la excelencia en todos los ámbitos, desde las instalaciones hasta las habitaciones, la gastronomía o el servicio. Graba y remarca Calviá en tu próximo destino en Mallorca; Hotel Bon Sol Resort & Spa y la familia Xamena te esperan.


otiuMMenester

- Galería,reservas, tarifas y más información del hotel Bon Sol en http://www.hotelbonsol.es/



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- En un concepto completamente diferente y más austero en instalaciones aunque igualmente práctico y notable en gastronomía encontrarás a pocos metros del Hotel Bon Sol el RIU Bonanza Park y su hermano mayor -en todo- el RIU Palace Bonanza Playa. Consejo: si lo que primas es la economía, opta por el primero que te da acceso a instalaciones del segundo como el SPA y la piscina cubierta, el Mini Club para niños o el bar con vistas al mar. 

El fuerte de ambos: la piscina infantil del Bonanza Park, la animación con actividades en ambos complejos, las modernas y reformadas habitaciones e, insistimos, la gastronomía. Eso y el personal del Bonanza Park, diligente y muy profesional, sin olvidar la relación calidad precio. Más información en  www.hotelesbonanza.com


Jesús Clemente Rubio