domingo, 23 de septiembre de 2018

J5 Real Madrid 1 - Espanyol 0: Este Madrid también sabe sufrir

Si estuviésemos hablando de la pasada temporada liguera, probablemente hoy la crónica hablaría de un empate, de un susto en el Bernabéu que, como mínimo, le habría costado dos puntos al Real Madrid. Pero esta vez el banquillo lo ocupa un Julen Lopetegui que aún teniendo pendiente afinar en las rotaciones logra exprimir al máximo cada jugador y sacar su mejor versión. Ya no hay unidades B y A, sino A y A bis, pues esta noche el conjunto blanco ha demostrado, al menos en la primera parte, que con baile de piezas el puzzle sigue encajando. De hecho la moraleja ha sido doble, pues la segunda parte, con todo el plantel reservando energías para la dura semana que espera, se saldó con victoria, sustos pero amarre de los 3 puntos. Este Madrid sabe jugar, pero también sufrir, sin que ello afecte a la renta de puntos conseguida. Será una larga y bonita Liga.


No hay que desmerecer el trabajo del equipo visitante. El RCD Espanyol supo contener las embestidas que brillaron ante la Roma y anuló el último pase o las posibilidades de disparo reduciéndolas al máximo durante todo el partido. También es cierto que el Madrid no tuvo la frescura de Champions, ni la gana ni voluntad ofensivas -lo de correr como gacelas en las contras, las triangulaciones con verticalidad y pase largo y profundo, etcétera- trasladando un secreto a voces: el viaje al Pizjuán y la posterior visita del Atlético de Madrid infunden respeto.

Sigue sin gustarnos Isco volcado en una banda y, toda vez, sigue gustándose el malagueño cada día más a base de filigranas, movilidad y rápidos y precisos pases en lugar de retener demasiado el esférico, como se le achacaba la pasada temporada. Volvieron las dudas a la defensa con un Ramos igual de contundente pero más fallón que en anteriores partidos si bien Varane, Nacho y Odriozola estuvieron espléndidos en las ayudas. Mención especial para este último por su extraordinario trabajo de carrilero y constante búsqueda del balón para intervenir en el juego; se desesperaba en ocasiones de que los centrocampistas no mirasen a la derecha.

Hablando de dicha línea, Modric comandó un centro del campo algo anulado por el Espanyol pero más activo y con más trabajo que en anteriores partidos, ayudado por las internadas de Asensio, la citada intervención de Isco y un Dani Ceballos que hoy se llevó los focos. Desequilibrante, dinámico, talentoso (aún resuenan los ecos del Bernabéu por el taconazo al primer toque propiciando ocasión de gol) estuvo en todo y socorriendo a todos, aprovechando la oportunidad, lo que siempre ha de hacer un jugador que habitualmente no es titular: reclamar serlo.

Pero es la jugada del único gol del partido la que lee perfectamente el mismo: Benzemá, que otra vez apenas intervino en el juego, ganó bien la banda derecha sirviendo a Modric quien, en remate trabado y fallido, encontró un doble rechace que dejó a Asensio el esférico. No perdonó y, ajustando al palo largo del portero, logró a la postre retener los 3 puntos en el Bernabéu, VAR mediante. Para que luego duden de su importancia. En la segunda, un Madrid ya de por sí jugando a cuarto de gas fue a ralentí ocasión que aprovechó el Espanyol para encadenar diversas oportunidades que, otrora, habrían supuesto 2 ó 3 puntos menos para los blancos. La más clara la tuvo Borja Iglesias, con una casi perfecta vaselina que encontró la cruceta como único obstáculo ante un vencido Courtois. El guardameta poco más pudo demostrar, si bien siempre transmitió seguridad.

Sufrir también es un trámite en la liga más competida y exigente del mundo y el Real Madrid de Lopetegui sabe hacerlo. Otra cosa es que deba hacerlo pudiéndoselo ahorrar y echando el resto en Liga como hace en Europa.

Jesús Clemente Rubio