viernes, 4 de mayo de 2018

LateraL Pozuelo: Pequeño gran manjar

Parecemos nuevos. Ciertamente, lo somos. Habíamos oído hablar una y mil veces en nuestras visitas al Santiago Bernabéu de un local repleto de buen rollo, tapas y raciones refinadas de mayor calidad y cantidad que el clásico bar y una experiencia global, en definitiva, difícil de explicar hasta que no se prueba. Porque oír hablar de Lateral y su apuesta por pinchos, tapas y alguna ración a precios asequibles puede sonar a 100 montaditos y franquicias semejantes. Queremos sacarte del error. Queremos convencerte de que Lateral es un local para disfrutar con amigos y en pareja, quedar bien con la familia en una invitación o celebración, pasar una comida o cena agradables pero, sobre todo, descubrir que una oferta gastronómica de estas características puede (y debe, pero pocos lo hacen) optar por la mejor materia prima y el punto perfecto de preparación. Y ya no hará falta ir a Madrid capital. Bastará con acercarte a Pozuelo.

El interior es casi tan luminoso como la terraza. Y tremendamente
acogedor.
Con semanas de vida, Lateral Pozuelo registraba lleno absoluto el día que fuimos. Unos cuantos rayos de sol y una reputación ganada a pulso bastaron para llenar su amplia y luminosa sala, prácticamente dividida en dos por ornamentación vegetal, y su también "biterraza". La atmósfera quizá más exclusiva y embriagadora que las de los locales de Madrid; Pozuelo se nota, dejémoslo ahí.


Te va a encantar el sashimi de salmón.
El caso es que tras abrir la carta y comprobar la estupenda idea de dotar a cada local Lateral de una especialidad (aquí eran gambas algo picantes, por lo que las descartamos, pero oímos maravillas sobre ellas) nos sorprendió encontrar una variada oferta con apuestas tradicionales (croquetas, riquísimas las de jamón), extrañas fusiones (lentejas con foie, si no te gusta este último tranquilo, es fácilmente separable y siempre podrás disfrutar de unas legumbres que ríete tú de la abuela) y conocidos platos con una vuelta de tuerca que dispara su sabor y exquisitez (la sartenada de gulas con patatas paja y zamburiñas es para enmarcar).
El nigiri es mejorable, pero compensa el delicioso aceite de trufa.

Ojo al relleno de pato de los raviolis. Y a la pata de pulpo que asoma
al fondo ;).
Además de los mencionados, en la siguiente ronda optamos por la tosta de jamón ibérico con tomate, pata de pulpo y raviolis rellenos de pato. De nuevo, triple acierto con especial mención al relleno del ravioli y a la salsa que acompaña al pulpo. A estas alturas estábamos más que llenos, véase que con tres tapas un comensal puede comer perfectamente rematando con la bebida y el postre. Vamos, que por los 20 euros que gastas en otros locales a años luz en sabor, compruebas que Lateral no miente en la primera página de su carta: las materias primas son de una calidad asombrosa, la preparación cuidadosa y mimada y el servicio, al menos en nuestro caso, rápido y agradable. 

No nos olvidamos de la minihamburguesa, también en ración, e ideal por tamaño y sabor, sin olvidar
la guarnición de patatas (¡riquísimas!).

Con el huevo asomando y la patata blanda... ¡mmmm!
Sólo resultaron algo mejorables el niguiri de solomillo de ternera con aceite de trufa y quizá los rollitos primavera, pero el sashimi de salmón -delicioso- la tortilla poco cuajada -babea con la fotografía- y las albóndigas culminaron el definitivo sobresaliente. 

Parece 'la típica', ¿verdad? Pruébala y dinos.
Para la matrícula quedaba el postre: espuma de yogur muy ligera y con frambuesa y tarta de chocolate de las de toda la vida, pero mucho mejor. Y así es, ciertamente, Lateral: un restaurante que puede sonar a los de toda la vida pero que, sin lugar a dudas, es infinitamente más recomendable que aquéllos. Y si ya lo has probado, pásate por el de Pozuelo y convierte ese día soleado en un día memorable.

Jesús Clemente Rubio