viernes, 13 de abril de 2018

Restaurante Pomerania: Redefiniendo platos y sabores


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En un costado del Paseo de la Castellana y previa ascensión de una pequeña pendiente se ubica Pomerania, como si desde su ubicación todo lo quisiera ver o, mejor dicho, por todos quisiera ser visto. Sin miedo a exponerse pero sin pretensiones ni altivez alguna, este restaurante del Grupo Ran Tan Plan propone desde la entrada un cuidado ambiente, exclusivo pero no excluyente y una carta ambiciosa y obligada a trabajar con las mejores materias primas. Por si semejante sinopsis no dispara suficientemente las expectativas, en cocina retuercen, exprimen y se atreven con dotar de más intensidad si cabe a los sabores, en algunos casos optando por el picante, en otros por la adición de materia prima esencial para la elaboración, nada de sales ni potenciadores añadidos. Prepara a tu paladar para una placentera intensidad del sabor.

Incluso en el aperitivo no escatiman en esfuerzos: difentes tipos de
panes con patatas al curry verde.
Además de variedad ajustada y calidad dada ya por el tipo de producto en según qué sección (carnes, pescados, etcétera), Pomerania busca la vuelta de tuerca constante. Para que os hagáis una idea, además de proponer varios platos cuyo último "fogonazo" o paso de preparación es en la propia mesa y ante el comensal -ahora hablaremos de uno de ellos-, el restaurante apuesta por redefinir platos y sabores que nuestro cerebro tiene más que aprendidos y estereotipados. 

Exquisita, la ensaladilla rusa Pomerania es un entrante obligado.
Tal es el caso de la ensaladilla rusa, con una sutil "costra" de carpaccio de carabinero por encima, algo de curry rojo y los, ahora sí, clásicos ingredientes del plato. El resultado es un sabor más intenso y con muchos más matices que el que creíamos para una ensaladilla. De igual forma, las zamburiñas a la brasa con salsa de chiles coreanos -ligeramente picante- deja un regustín final que culmina una experiencia que arranca en tu mesa, con el camarero redondeando la preparación del manjar soplete en mano. Su sabor, potente, se graba en el paladar y es la réplica caliente perfecta a la ensaladilla.


El sabor a carabinero del arroz es sólo apto para verdaderos amantes
del delicioso crustáceo.
En el apartado de principales, si bien nos quedamos con ganas del arroz ahumado de presa ibérica, optamos por la novedad en la carta, el grano acompañado de carabinero, y el resultado, avisados una vez más quedáis, es sumamente fuerte y quizá no apto para los que buscaban tan sólo una reminiscencia del crustáceo. 

Devora la raya pero, por favor, no dejes ni un mililitro de salsa
de mantequilla negra.
Al amante de éste, sin embargo, le conquistará y atrapará de por vida. Hablábamos también de lo que no degustamos y la hamburguesa vasca, que paseó varias veces delante de nuestra mesa pues al parecer es una de las estrellas entre la clientela, lucía casi tan genial como el solomillo not wellington que sí pedimos. Textura, ternura y sabor brillan en la carne, elevada al olimpo por la guarnición de foie y los champiñones. Del mar llegó a nuestra mesa la raya a la mantequilla negra, tremendamente generosa en cantidad y diferente pero que obliga a repetir en segunda visita por su calidad. 

Descubre por qué en la carta recibe el nombre mayúsculo de
"LA TORRIJA".
Creyendo que los postres serían meros testigos de los hermanos mayores de la carta, no esperábamos mucho de la torrija y la tarta de coulant de chocolate. Nuevo y último error que cometimos. Mientras que la primera, además de presentar una porción más que generosa, conserva las virtudes del tradicional postre español y elimina defectos como la textura aceitosa y la sensación grasienta, el segundo es una orgia de cacao que nosotros acompañaríamos de helado de vainilla en lugar de más chocolate. Pero la tarta, soberbia, como lo fue la experiencia general en el cachorro de la familia Ran Tan Plan. ¿Estarán el resto a la altura? Veremos...
No se nos ocurre mejor forma de terminar nuestra visita a Pomerania ni el reportaje.

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- ¿Dónde? Restaurante Pomerania. 91 088 45 50. Calle de María de Molina, 4. https://pomeraniamadrid.com/
- ¿Cuándo? Todos los días de 11 a 1 de la mañana. Jueves, viernes y sábado hasta las 2 de la mañana.
- ¿Cuánto? Entre 35 y 50 euros por persona.

Jesús Clemente Rubio