miércoles, 11 de abril de 2018

(Champions, Cuartos) Real Madrid 1 - Juventus 3: Lección... ¿aprendida?


real-madrid-juventus-1-3-buffon-expulsado-penaltiLa Juventus lo intentó todo y logró aquello que se propuso mientras tuvo la cabeza fría. Pero un último minuto para el recuerdo -o el olvido, según se mire- emborronó un genial partido italiano y una chapuza táctica del Real Madrid que perdió el medio del campo, el respeto del rival en semifinales y casi el rumbo a Kiev. Como siempre, no juzgaremos decisiones arbitrales como el gol anulado a Isco o si Lucas Vázquez se cae o le derriban, pero sí toca abandonar toda misericordia a la hora de valorar la actuación del actual campeón de Champions. En la máxima competición continental de clubes no hay renta que valga ni cabe especular con el resultado: hay que salir a ganar, a golear y con la voracidad juventina desde el minuto 1. Esperemos que los de Zidane se lleven, además del pase a la siguiente ronda, la lección aprendida. Un último apunte: no todo fue tan malo, se olvidan los medios y los que enseguida salen a correr a gorrazos al conjunto merengue que sufrió el doble de faltas, registró 7 disparos más -es decir, una mayor llegada- que el rival y gozó de buenas ocasiones.

 Es la vecchia signora quizá la escuadra italiana que mejor y más hace por jugar al fútbol y beber de los espacios para rivales para crear y superar el siempre falto de dinámica calcio. Y si encima tienes tres goles en contra en la eliminatoria, la obsesión por llegar es doble. Pero el Real Madrid, pese a la ventaja y el factor campo, jamás ha de olvidar que si en el fútbol todo puede ocurrir, en Champions y frente a un veterano como el conjunto blanquinegro los milagros son sólo una opción más, perfectamente posible y altamente probable, de que ocurran. Parecía el Real Madrid el resacoso y torpe amigo que amanece tras una juerga, por celebrar la eliminación del Barcelona quizá, y que si bien es talentoso, se desplaza a medio gas dado su estado. Como anestesiado por la ventaja, el gran tiburón blanco palideció ante el arpón blanquinegro desde el primer minuto y también la primera corrección de Allegri, que se arrepentirá hoy más que nunca de no haber alineado a Mandzukic en la ida. Enseguida mojó el delantero croata y los aires romanos soplaron en el Bernabéu, si bien "un despiste" puede tenerlo cualquiera.


Pero el despiste fue yendo a más, con una defensa que echaba de menos a Sergio Ramos y con Vallejo y Varane haciendo lo posible por taponar las acometidas por el centro en detrimento de las ayudas necesarias a Carvajal y Marcelo. Este último encontró en Douglas Costa un portentoso tormento de rapidez, omnipresencia y pegada divinas. El Madrid también llegaba, con Cristiano Ronaldo derrochando ya no profesionalidad sino amor y pasión por los colores, Bale firmando su única intervención con un disparo y posterior taconazo que casi empata la contienda e Isco con más movilidad que nunca. Pero la Juventus, cada vez que superaba los tres cuartos de campo, llevaba el desajuste y tembleque a la zaga madridista. Culpa también de la siguiente línea: el centro del campo no existió para el conjunto blanco, con Modric desaparecido, Casemiro descuidando su faceta recuperadora -si no pasan balones por ahí, difícilmente podrán recuperarse- y Kroos demasiado lejos de los dos mencionados como para enlazar jugada alguna. De esta forma, la Juventus tenía el balón mucho más de lo que Zidane y los aficionados querrían, poniendo en serios apuros al Madrid y dificultando crear jugadas de peligro más que por las bandas y tirando de los carrileros. Y pese a ello, lo que leeréis en poca prensa porque siempre es más sencillo destruir que alabar, los locales dispararon más. Mucho más. Isco, Cristiano, Marcelo... acumularon disparos sobre la portería de Buffón pero, no olvidemos, en el Bernabéu tienes que ganar y además jugar bien. Y si no haces ni lo uno ni lo otro, el resto no importa. Más aún cuando Mandzukic, de nuevo de cabeza y con un Keylor que quizá pudo hacer más, dejaba las tablas en el global a solo un gol.

Tanto que llegaría en la segunda parte tras, nuevamente, un error del guardameta blanco, que tuvo que ser consolado al final del partido. La Juventus obraba el segundo milagro italiano en 24 horas y optó por aguantar hasta la prórroga y, quién sabe, una siempre incierta tanda de penaltis. He ahí el error. Barcelona, Madrid... son equipos que si los tienes en el rincón, es hora de noquearlos, no de esperarlos y aguardar la siguiente oportunidad que quizá no llegue. El Madrid se estiró, empujado por su afición y por el mantra "Hasta el final" y sin Ramos pero con minuto 93, Cristiano se elevó para, en lugar de rematar, dejársela de cabeza con un toque exquisito a Lucas Vázquez, que habría empujado en boca de gol de no irse al suelo. Penalti y expulsión, un clásico de nuestra Liga, ahora también en Champions; Buffón no pensó bien lo que se jugaba al ser expulsado en una jugada en la que él sería el máximo protagonista. Su sustituto nada pudo hacer contra un Cristiano que espantó todos los fantasmas y aparcó la mala imagen de sus compañeros gracias a un soberbio e imparable trallazo. Octava semifinal consecutiva del Real Madrid en la -SU- competición y hoy, mañana y el resto de la semana se hablará del penalti... pero sólo será una anécdota más en la historia y el idilio de los merengues con la orejona.

Jesús Clemente Rubio