jueves, 4 de junio de 2015

Steak Burger Madrid: "Me pone medio kilo de costillar, medio de hamburguesa... ¡y unas alitas!"

Seguimos con nuestra búsqueda de la mejor hamburguesa de Madrid y, de repente, nos topamos con un bache en el camino. Un bache de medio kilo que, metido entre panes y combinado con numerosos ingredientes, se descubre como una hamburguesa de 500 gr. hecha a la parrilla -carbón de encina mediante- y que rivaliza con nuestro pulgar en tamaño. Imposible que semejante pedazo de carne esté sabroso, pensamos y pensarás. Ambos nos equivocamos. Steak Burger colma buche y expectativas durante nuestra visita a uno de sus locales, ubicado en la calle Atocha. Si piensan y cumplen a lo grande, imagina qué son capaces de hacer con raciones y platos más pequeños. Aún salivando, te lo contamos.


Casi una veintena de modadlidades
para tu hamburguesa.

Seguro que habrás visto alguno de sus establecimientos; de enormes paredes acristaladas que integran el local en la urbe e iluminación más amarilla que blanca aunque sin pecar del excesivo carácter tenue de otros locales. El Steak Burger de Atocha es, además, de los más acogedores por sus discretas dimensiones comparado con el gigantesco local de la calle Fuencarral. Allí fuimos sentados por Andrés cuyo servicio y el de sus compañeros nos deleitó tanto por la ornamentación. Ya iban dos puntos a favor y aún no habíamos pedido (lo que hace ser diligente y profesional). Seguimos con la admiración ya con la carta entre manos. Casi una veintena de hamburguesas entre las normales y las gourmet (que se duplican si tenemos en cuenta que puedes elegir carne de ternera o de buey), diversas y apetitosas carnes a la parrilla e incluso sandwiches para aquellos que no saben aún donde van. Porque aterrizar en Steak Burger y no reparar en sus cuatro tamaños de hamburguesa con el reto de la de 500 gr. o su correcta lista de entrantes y carnes es perderse uno de los placeres gastronómicos de la capital. 


Aceptando el reto para el estómago pero también para el paladar -es verdaderamente difícil servir poco hecha una hamburguesa de semejante tamaño y que conserve todo el sabor- optamos por una Gourmet buey, que añade al medio kilo de carne salsa de trufa, queso parmesano y pera confitada como ingredientes reseñables. Llegó el plato y fue como si aterrizase una orgía carnal coqueteando con la cómica hipérbole, al ver tamaño pedazo apenas cubierto por el pan de mollete -también disponible americano- que hacía lo posible por tapar sus vergüenzas. Ideal para dar cuenta del sabor de la carne sin aditivos, ingredientes ni salsas añadidas. 

Aunque de corte menos estético, nos encanta esta fotografía porque
refleja verdaderamente el tamaño de la hamburguesa de 500gr.
Y así lo hicimos, y quedamos estupefactos no sólo por la textura -pues no se desparramó pese a las dimensiones- sino por un sabor que bien merece ser degustado a capella, sin acompañamientos para después, en la segunda mitad -que, recordemos, serían aún 250 gr.- ensalzar el gozo a ritmo de pera, queso y trufa. Consejo y aviso para ávidos navegantes; optad sólo por el plato más contundente de la carta para comer y si vuestra gula se fundamenta en un hambre atroz; si no, consejo que seguiremos en la próxima ocasión, la de 250 gr. -incluso la de 160. si has pedido algún entrante y no tienes demasiada hambre- es más que suficiente. Consejo que seguiremos, decimos, porque fue probar bocado y conjeturar sobre el sabor de tamaños más pequeños que, seguramente, ganará enteros por lo que la experiencia, si ya fue memorable, en dichos gramajes puede ser apoteósica. 

El costillar es un placer para 'gustovisual'.
Cierto es que hay otro plato que exhibe la etiqueta de 500gr. pero aquí el hueso también pesa... hablamos de los costillares. Conscientes de que sois muchos los amantes de las hamburguesas que desecháis cualquier otra opción por dicha obsesión, dejadme insistir en que los amantes de la carne pegada al hueso encontrarán en ambas versiones, ya sea maceradas con salsa bourbon o barbacoa, un manjar exquisito, suave y hasta refinado pese a tratarse de fingers concept. 
La mesa del kilo de carne: en primer plano costillar y guarnición (patatas fritas) y, al fondo, hamburguesa
de buey de 500 gramos, esta vez con patata asada como acompañante.

Con una presentación que justifica la comanda, el hecho de que la carne se desprenda del hueso con la misma facilidad con la que la engulles denota cuidado en la preparación, pero de nada serviría si el sabor fuese otro. Lo cierto es que incluso sin salsas las costillas resultan deliciosas pero, haznos caso, el toque barbacoa o bourbon dispara las sensaciones. Otro principal muy a tener en cuenta y disputando el trono a las hamburguesas de buey -ojo, que las de ternera también merecen la pena-.

La 'provoleta' y los 'fingers' de pollo cumplieron, pero las alitas
estaban exquisitas.
Y para lo último seremos tradicionales e innovadores, es decir, hablaremos de postres pero también de entrantes. El objetivo es que incrustéis a fuego en vuestra memoria que al margen de unas tiras de pollo rebozadas o un provolone dignos de mención, las alitas de pollo merecen alabanzas y casi exigencia de ser incluidas en vuestro pedido. ¿Recordáis lo que decíamos del costillar? Bien pues es la primera vez que encontramos unas alitas de pollo, LA PRIMERA, donde el aceite y la grasa no son protagonistas -aunque, obviamente, ahí están... no pueden renegar de sus orígenes ni preparación- sino la carne por textura y sabor. ¡Qué sabor! 
¡No te olvides del postre! ¿O acaso estás dispuesto a perderte algo así?

Verdaderamente sorprendentes y uno de los mayores descubrimientos del local. Pedidlas sí o sí. Sobre postres, aunque las fotografías de la carta no les hacen justicia, os diremos que ya sea la Cheesecake o la de Chocolate Fondant, son tan ENORMES -compartid porción y, si aún hay hueco, entonces ya pedís otra- como sublimes. Menudo broche de oro a la gran comilona sólo que, a diferencia de la película homónima, aquí nadie muere si no metafóricamente aunque con idéntico placer culinario. 

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- Las hamburguesas, sin detrimento de las de ternera -que no probamos-, de buey son brutales.
- Los costillares en ambas salsas. 
- Las alitas, por lo que más quieras, pídelas.

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- ¿Dónde? Steak Burger Madrid. Calle Atocha 110, aunque tiene más locales. Consúltalos en www.steakburger.es
-¿Cuándo? Todos los días de 12 a 00:30.
-¿Cómo? Subiendo hacia Antón Martín puedes encontrar aparcamiento. Si no, justo al lado del restaurante hay uno público. En Metro, L1 (Atocha)
-¿Cuánto? Unos 20 euros por cabeza en hamburguesas de hasta 250gr., bebida y postre. 

Jesús Clemente Rubio