lunes, 23 de febrero de 2015

Guía Dublín I: Recorre tres mil años de Historia en dos días

guia-dublin-dos-dias-que-ver-oscar-wilde-estatua-tetasCorría el año 700 antes de Cristo y los celtas se toparon con una tierra en la que, unos 8 siglos después, abrazaron el cristianismo de la mano de San Patricio y sus tréboles de tres hojas. Después llegaron los vikingos, los ingleses disfrazados de normandos y, por fin, los irlandeses que hoy día pueblan la isla. Si en cuatro líneas somos capaces de contarte milenios de batallas y conquistas, imagina lo que podemos hacer dos días por Dublín. Empieza disfrutando de la maravillosa isla de Irlanda exprimiendo al máximo su capital y esencia.


Dublín tiene muchísimo que ver pero, ya fueran las murallas vikingas o las erigidas más tarde por los ingleses, el casco histórico fue y es minúsculo en comparación con otras capitales europeas. Por ello, con esta guía de dos días serás capaz de obtener una visión global de la ciudad sacando tiempo -cuando el sol se esconda, a eso de las 5 y media de la tarde en invierno y algunas horas más tarde en verano- para divertirte y gozar de la sobresaliente vida "nocturna" del bastión irlandés.


Amortiza tu tiempo con 'Free Tour'
Conoce la ciudad con un guía y ambiente inmejorables.
Debido a su tamaño, pues, es menester apuntarse a uno de los "Free Tour" de la empresa Sandemans New Europe. Si bien en otras ocasiones y para según qué destinos no siempre es aconsejable, en la ciudad de la Guinness la organización e itinerario del tour son supremos así como su localización a nuestro idioma, no siempre disponible. Si optáis por estas tres horas de recorrido gratuito -al final del mismo se suele "pagar" el tiempo dedicado por el guía con la voluntad, así que sed buenos y valorad el bien que habréis recibido- obtendréis una visión global de la ciudad y específica de algunos datos, anécdotas y lugares de interés. 

Sin exceso de fechas ni pedantería, sólo información tremendamente interesante y que te ayudará a entender la realidad de Dublín. Rizando el rizo, si dais con Guillermo Caviglia como guía te ahorrarás un inestimable tiempo en saber qué ver y no ver además de conocerlo todo sobre lo primero. Mi consejo es, insisto, que valoréis como se debe el trabajo de éstos chicos.

O´Connell preside la calle
homónima.
Por si rechazáis cualquier opción guiada por maravillosa que sea, como la mencionada, sabed que os estaréis perdiendo "vida y obra" de la estatua de Molly Malone, el castillo de Dublín, la antiquísima Cristchurch, la idiosincrasia de Temple Bar y la historia que encierra el famoso puente blanco de Ha´ Penny que, os resumo, se llama así debido a que costaba la mitad de un penique atravesarlo. Sirva el puente como símbolo de la naturaleza de los irlandeses; han conseguido innumerables cosas para su tierra y gente pero siempre tras demasiado tiempo (su independencia data de 1922) y múltiples intentos fallidos. Cuando el pueblo ha querido avanzar le han frenado los de arriba, y viceversa; una vez todos a una celebraban la (semi) independencia de Irlanda, estalló la Guerra Civil.


'The Spire' es tan amada como odiada.
Por eso la principal arteria de la ciudad, O´Connel Street, es un buen punto de partida para tu visita: a izquierda y derecha se abren famosas calles comerciales como Henry Street, aparece la estatua de una de las grandes plumas que ha parido la ciudad (James Joyce); te topas con la aberración inaugurada en 2002 llamada The Spire, uno de los lugares de quedada, y algo así como un pirulí que visto desde abajo parece extenderse como las plantas germinadas en las alubias mágicas; y llegando al único puente "cuadrado" de Europa, bajo la atenta mirada de la estatua de quien da nombre a tan renombrada calle. 

El puente dejó de costar medio penique hace sólo
30 años.
Antes de cruzar el Liffey, camina a la derecha hasta el siguiente puente, llamativo por su diseño y color blanco. Es el mencionado Ha´ Penny (Half Penny, medio penique) que has de cruzar al menos una vez en la vida. Al otro lado espera el archiconocido Temple Bar, no sólo el bar -hay cientos, no "piques" porque se trate del mítico pues hay otros mejores y más baratos- sino el barrio entero. Estás ante una de las dos principales barriadas de la noche dublinesa, si bien se trata de la más turística. No por ello peor pero, ya sabéis, nosotros preferimos lo exclusivo en términos de lugares que frecuenten los locales. 
Ha´Bridge es una de las formas de cruzar el Liffey.

Prepara el gaznate y la cartera; estás
en Temple Bar.
Temple Bar rebosa angloparlantes pero no irlandeses precisamente. Pese a todo, merece darse una vuelta al término de la cual tú pararás pero será tu cabeza la que siga rondando; las pintas -medio litro de cerveza de entre 5 y 7 euros- estarán haciendo su trabajo. Ojo, los refrescos son muy económicos; 3 euros, así como los 5 euros de los cócteles en algunos lugares. Para el resto, prepara el bolsillo (8 euros la copa de vino, casi 7 una Desperado...). A cambio, ambiente diario a partir de las 5 ó 6 de la tarde y música en vivo. Imperdible.

Cuenta la leyenda que sólo acariciando los pechos
de Molly Mallone garantizas tu retorno.
A partir de aquí la visita podría transcurrir hacia el Sur, con el símbolo del ciudadano irlandés más humilde en la estatua de Molly Malone -cuyos pechos garantizan tu retorno a la ciudad- o el gaélico Dublin Garden; el oeste, con dos excelentes parques como son St. Stephen (que da nombre también a un centro comercial alrededor del cual se dispone la zona de marcha local) y Merrion Square, este último albergando la pícara e inolvidable estatua de Oscar Wilde, además de la otra avenida comercial junto a Henry Street llamada Grafton Street. 

La Cristchurch no es la catedral pero quizá sí
la iglesia más impactante.
Por último, si te diriges al este hallarás importantes enclaves turísticos como la Cristchurch, la imponente Catedral de San Patricio, la fábrica de Guinness con entrada de pago pero que merece y mucho la pena -y no sólo por estar rematada por una pinta de la famosa cerveza- y la prisión de Kilmainham, repleta de historia y cuyas paredes también han sido escenario de películas como "En el nombre del padre".

El emporio Guinness salpica toda la ciudad.
El consejo para este primer día, pues, es arrancar en O´Connell Street y esperar a las 10:30 en el punto de centro turístico y lugar de recogida del "Free Tour" -o bien dirigirse al Ayuntamiento (City Hall) y empezar allí con el resto del grupo-. Hacia las 14 horas podréis comer algo rápido y seguir completando visitas como la de la prisión o la fábrica de cerveza; para entonces ya habrá caído el sol y vuestro destino y remate se encontrará en la barra de cualquier bar de Temple Bar o alrededor del Stephen Mall.

Con Cityscape no importa la distancia

Wi-Fi, calefacción, comodidad y una frecuencia
de 15 minutos.
El segundo día mereces -y probablemente necesites- algo de relax, así que te vamos a recomendar los enclaves más alejados del centro. No, nos hemos vuelto locos, es que para alcanzarlos existe una excelente opción que nos brinda la empresa CityScape a través de su "Sightseeing Tour" o recorrido turístico por la ciudad. 

No te pierdas los parques de Dublín, ni
a Wilde en el Merrion Square.
Antes de nada, te advertimos de que la audio guía en español no está muy bien rematada, así pues si careces de un excelente nivel de inglés te tendrás que conformar con los datos básicos del autobús. Sin embargo, y con el recuerdo de los datos del "Free Tour" en la cabeza, el resto son ventajas: poder bajarte y subirte del autobús cuantas veces quieras en uno de los más de 20 puntos repartidos por la ciudad; llegar a lugares más alejados como la destilería Jameson -visita menos recomendable que la Guinness pero que también merece la pena- o el Phoenix Park, una de las áreas verdes más grandes de Europa y cuya residencia presidencial, embajada norteamericana o aguja que -intenta- imita al Washington Memorial de Estados Unidos decoran un paseo único. Será un excelente día para bajarte en lugares que no te diera tiempo el día anterior -como la prisión o la fábrica de Guinness- y para explorar otros cruciales que hemos dejado para esta segunda jornada, como la Trinity College que exhibe orgullosa un atractivo campus dotado de campanario y biblioteca cargados de hechos y anécdotas.
El campus de la universidad es una visita imprescindible.

Si te resta tiempo, amén de los numerosos museos repartidos por la ciudad (quizá el vikingo y el de Historia Natural sean los más interesantes) no te pierdas el jardín botánico situado al norte de O´Connell Street: un pulmón de bella factura y que te dejará el mejor sabor de boca -con permiso de las pintas- de la ciudad. 

otiuMMaximus

- "Free Tour" y "Cityscape" te permiten, a pie o motorizado, explorar la ciudad de una manera cómoda y amena.
- Temple Bar y los alrededores de Grafton Street y St. Stephen´s Park son imprescindibles en todo amante de la noche y la música en directo.
- Los parques urbanos de Irlanda y las estatuas de Molly Malone y Oscar Wilde.

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- Las mejores opciones para viajar a Dublín son Ryanair y Aer Lingus, y el trayecto dura cerca de las 2 horas y media. Recuerda que allí es hora canaria.
- Si bien las pintas son caras, hablamos de medio litro; mas los refrescos y cócteles no distan de lo que estamos acostumbrados.
- Información de Free Tour en www.neweuropetours.eu y de CityScape en www.luxurytoursdublin.com (precio para tres días unos 25 euros (consultar promociones). 

Jesús Clemente Rubio