jueves, 10 de julio de 2014

Transformers, la era de la extinción: Cuando Walhberg encontró a Optimus Prime

La trilogía por todos conocida brilló por un nombre, y no en todas sus películas por cierto: Megan Fox. Que unas curvas de infarto fueran lo que más diese que hablar de las aventuras y desventuras de Autobots, Decepticons e invitados menos deseables ponía de manifiesto dos cosas: Shia Lebouf no tenía el tirón suficiente para copar los focos y la puesta en escena, aunque soberbia, no contaba con un guión tan dinámico -salvo la tercera entrega- como la serie de dibujos animados -y eso que en aquélla siempre era lo mismo-. En esas llegó Michael Bay y se trajo a Mark Walhberg, y la expectación creció en un abrir y cerrar de ojos. Tanto es así que en China, Transformers: La era de la extinción se ha convertido en la película más taquillera de la historia, por ejemplo. Es culpa de una historia que se asoma a los orígenes de los Transformers, al devenir de los mismos y a un enemigo mucho más temible que cuantos hayamos conocido. Optimus Prime vuelve acompañado de uno de los cachas del cine de acción.

Seamos sinceros: no es lo mismo ver el brazo de
Walhberg rodear un arma que el de Lebouf.
Cinco años después de la casi total destrucción de Chicago en la batalla librada por los Autobots, el ser humano ha vuelto a envenenarse con su propia desconfianza hacia toda raza que no sea la suya. Olvidándose de quiénes los salvaron, una rama del Gobierno se dedica a dar caza indiscriminada a los Transformers con unos fines más oscuros de los que se nos presentan. Ello ha condenado a Prime y su pandilla a esparcirse por el planeta Tierra y ocultarse pero, como sabe todo muchacho que haya jugado al escondite, no hay lugar eternamente seguro. Cuando el ingeniero de pueblo Cade Yeager (Mark Walhberg) acude a una nueva compra de chatarra y adquiere un camión digno de desguace, no sabe que en realidad se está llevando a su granero de Texas al líder de los Autobots. Pero el Gobierno sí. Y cuando hacen acto de presencia en su casa y amenazan con liquidar a su hija -Nicola Peltz, la Megan Fox de la nueva entrega, pero bastante mejor actriz- la cuestión se convierte en personal y esta pequeña familia de humanos y Autobots volverán a unir fuerzas.


Así luce el nuevo Blumblebee.
Este punto ya es digno de mención: la película opta por enfrentar a humanos contra humanos -Walhberg vs. Gobierno- haciendo infinitamente más creíble el conflicto a lo largo de los 165 minutos de metraje. Larga, sí, pero llena de sensaciones de que bien podían haberla dividido en dos películas dándonos el gato por liebre que otras sagas hacen: aquí prefieren dibujar, colorear y matizar el boceto en la misma película. Y mientras crece y evoluciona de una manera más que razonable el combate humano, de manera paralela hace lo propio el alienígena pero, esta vez, los robots ocupan el primer plano, dejando a los humanos en un secundario. La historia de los creadores de los Transformers, la aparición de una tercera clase avergonzada del comportamiento de Autobots y Decepticons y la inclusión del genoma alienígena -Transformio- y transformaciones que no pasan por coches sino por otras impresionantes y conocidas razas -que prefiero no desvelar- llenan la pantalla de soberbios efectos especiales y apetitosos planos y secuencias para los amantes de la serie original.
Menudo 'Lambo' ¿eh? Pues cuando veas su apariencia alienígena te gustará menos.

Y retorno a la cuestión estétitca: Walhberg es el auténtico perfil de una película de este tipo. Lebouf es un pedazo de actor, pero necesitamos hombría, veteranía y músculo en un filme en el que hay golpes, peleas, encontronazos y situaciones arriesgadas por doquier. De hecho han salvado muy bien para el público joven incluir tanto a la hija de Walhberg como al novio de ésta, cuya habilidad para la conducción remata en lo que a guión se refiere la credibilidad de ciertas situaciones de conducción.

Optimus regresa con mejor aspecto que nunca.
Seguramente estamos ante una nueva trilogía que, al fin, sabe como conjugar con los hechos conocidos en lugar de reiniciarlos. Pero sobre todo es motivo de alegría que "Transformers: La era de la extinción" escuche y recoja todo aspecto de la serie original, le dote de aires más actuales y, siempre respetando características, actitudes y aptitudes de cada Autobot, lance un producto original, divertido y que despierta en todo fan la gana de acudir a la juguetería más cercana a por un Optimus Prime de Hasbro.

otiuMMaximus

- Walhberg no sólo es músculo: su interpretación de viudo superado por las circunstancias es más que aceptable.
- El adiós de algunos robots, la aparición de nuevos y el resurgimiento de conocidos.
- Las batallas no llegan a la épica, lo que las convierte en mucho más cercanas y reales; la final contiene un mensaje soberbio.

otiuMMenester

- Estreno en España el 8 de agosto de 2014.
- Recuerda que, aunque en muchos foros conocida como Transformers 4, la película cambia de protagonistas humanos y Lebouf no aparece ni siquiera en mención.
- La película inicia una nueva trilogía pero, a diferencia de otras ocasiones, la segunda parte al menos no se ve nada forzada. Es más, ¡se pide a gritos!



Jesús Clemente Rubio