miércoles, 20 de noviembre de 2013

'De tal padre, tal hijo': Amor familiar sin ADN


A nuestra imagen y semejanza. Así son nuestros hijos. Ya sea en una mirada, sonrisa o gesto nos vemos identificados, y logran arrancar aquello de "eres la viva imagen de tu padre cuando tenía tu edad". El problema de Ryota, un acomodado hombre de negocios, es cuando le comunican a él y a su mujer, Midori, que su hijo de 6 años les fue entregado por error al nacer. Son muchos los dilemas morales de la vida, pero Hirokazu Kore-Eda nos plantea en "De tal padre, tal hijo" sin duda uno de los más difíciles: ¿cuándo se convierte un padre en padre?


Y nos responde con la otra familia salpicada por el terrible error del hospital. Una mucho más humilde pero atenta para con los suyos y que se le plantea la misma situación: recuperar a su hijo "original" o quedarse con aquél que criaron. La película hace gala de una realización espléndida salvo por los numerosos cortes "publicitarios" (fundidos a negro para los cambios de situación), bastante típicos del celuloide del sol naciente.

Ryota no mirará de la misma manera a Keita
tras la llamada del hospital.
Por lo demás, Masaharu Fukuyama y Machiko Ono deleitan con una interpretación sublime del matrimonio despegado y con más comodidad que cariño, salvo el de la madre por su hijo Keita. En el contrapunto, una familia que nos recordará más a la media española, con sus pillajes y trampas para llegar a fin de mes, su espontaneidad y, por qué no, un espíritu infantil intacto.

El 'nuevo' padre de Keita será mucho más cercano
que el anterior.
Keita Ninomiya, además de convertirse en el niño de nuestros ojos, logra moverse entre los registros del introvertido al niño con ganas de gritarle a su padre reivindicando sus necesidades. No dejará de ser un niño de tan solo 6 años, pero las circunstancias le obligan a madurar pese a su temprana edad. El handicap de la película es a su vez la mayor ventaja: la ambientación y origen japoneses, que se alejan de la costumbre del espectador español que, si se trata de alguien con un mínimo de curiosidad, encontrará rápidamente su recompensa.

Keita no sólo "estrenará" padres, sino
también hermanos.
Y por último la moralidad de la película, no tan pretenciosa como muchas de nuestro cine, más bien un escaparate de emociones en lugar de un espejo frente al que situar al espectador para removerle las entrañas. Aquí simplemente hay emoción y sentimiento, sin implicaciones, sin lecciones. Cada uno extrae su propio mensaje secundario, siempre en torno al principal: en nuestra corta vida, es el tiempo que dediques a cada persona lo que define vuestra relación. Porque el amor familiar no entiende de ADN.

otiuMMaximus

- Las conversaciones de ambos padres.
- Keita. Pura dulzura.
- Los planos del final cargados de mensaje.

otiuMMenester

- La película se alzó con el premio del jurado en el Festival de Cannes.

- Estreno el 29 de noviembre de la mano de Golem Producciones.

Jesús Clemente Rubio