miércoles, 30 de octubre de 2013

Museo del Prado, 'La familia de Felipe IV': La decadencia de los Austrias según Velázquez

Tan atemporal es el arte que en tantos y tantos pintores, por ejemplo, contrasta el sufrimiento en su vida con el éxito postmortem de su obra. Sin embargo y en ocasiones, sí existe un tiempo limitado para acceder al visionado y disfrute de algunos de los mejores lienzos de todos los tiempos, de una serie concreta y casi inédita de un artista o, como el caso que nos ocupa, de un fragmento concreto de la obra de uno de nuestros mejores pintores. "Velázquez y la familia de Felipe IV" nos lleva, hasta el 9 de febrero, a los últimos coletazos de los Austrias con imágenes de lujo. Algo así como una lección de historia con ilustraciones de altura, o una colección pictórica que recoge un pedazo de historia española. Porque valorar el arte sin su contexto histórico es como subir al edificio más alto del mundo habiendo un solar abajo en lugar de unas vistas estupendas.

Felipe IV fue uno de los reyes más
retratados.
Para quien no lo sepa, antes de los Borbones tuvimos otra estirpe real que deslumbró al mundo con Carlos I y Felipe II para después ni siquiera hacerle sombra. Entre los últimos retazos de los Austrias encontramos a Carlos II, "El Hechizado", el todo o nada de Felipe IV por su descendencia que al final se quedó en nada. La consanguinidad había hecho mella en el legado del "Rey Planeta", y quizá ello explique por qué primero sus hijas -con Margarita a la cabeza- y luego Felipe "El Próspero" -hermano mayor de Carlos II que murió a los 4 años y justo dos días antes del nacimiento de aquél- fueran representados con tanta vivacidad por Velázquez. El artista y miembro de la Orden de Santiago no sólo captó en su obra más famosa "Las Meninas", el día a día de La Corte y la excesiva atención a la infanta Margarita, sino que en otras obras dio cuenta del deseo Real por tener un hijo sano para asegurar la perpetuidad en el trono, o reflejar lo mal que llevaba la vejez el entonces rey.

En la exposición sólo encontrarás
la copia de 'Las Meninas' pero descuida,
el original está en la colección permanente.
Así, a través de paneles explicativos y folletos excelentes, como acostumbra el Museo del Prado (audioguía opcional, el resto incluido), tenemos acceso a un testimonio artístico -ni más ni menos que de mano de Velázquez- que nos aproxima al penúltimo episodio de los Austrias y ayuda a entender el por qué de su decadencia. Todo ello con uno de los mejores retratistas de su época, ya fuera en España, Italia -donde residió por mandato Real para un encargo menor y Velázquez decidió destinar su estancia a depurar técnica- o el resto de Europa.

Cerca de 45 minutos, una hora si uno se quiere empapar bien de contenido histórico y artístico, nos tendrá enganchados la familia de Felipe IV a través de los bocetos de Velázquez y su yerno, Martínez del Mazo (autor de una copia de "Las Meninas", por ejemplo. La original por cierto está expuesta en la Colección Permanente del museo). Claro que, si queremos, aún tendremos por delante dos horas sólo de exposiciones temporales.

'La belleza encerrada'  

Menuda belleza es la belleza menuda siempre he dicho. Y el Prado me contesta con una exposición "alternativa" compuesta por casi 300 obras en pequeño formato y que, sin embargo, esconden una hermosura y significados tan grandes. Dicho sea que uno se topa con ella cuando se dirige a la protagonista del edificio de Jerónimos, la exposición de Velázquez, pero jamás gustó tanto un bache en el camino. Un bache de, al menos, hora y media de visita que a través de Durero, Rubens, Goya e incluso el propio Velázquez, desde las obras más clásicas hasta las grandes desconocidas y, creedme, tremendamente llamativas. 
'Diana y sus ninfas cazando', de Rubens, es una de las 280 obras
de la colección 'La belleza encerrada'.

Poco querría desvelar de la muestra, de ello se encarga el libreto que puedes recoger a la entrada y que, si completas con la audioguía, realmente te ofrece un resumen de lo que da de sí, para un servidor, el museo más completo del mundo. 17 salas esperan, cada una tejida cuidadosamente con un atractivo hilo argumental.

'Da Roma con amore'
'El expolio de Cristo' es una obra de motivo
casi inédito en el arte cristiano. Descubre por qué.
Por último, los cuadernos de Roma comprenden un diminuto espacio en el que el museo vuelve a exhibir músculo dotando al visitante de una Tablet que recoge el contenido de los cuadernillos expuestos. Materiales utilizados por ocho españoles que viajaron a la capital italiana para documentar todo tipo de detalles técnicos de las más diversas artes y que,  a su regreso, tuvieron el gusto de conservar para que lleguen a nuestros días. Anotaciones que demuestran que aquel que destaca en un campo determinado, además de la fortuna y oportunismo requeridos, lo hace por un incesante trabajo y esfuerzo destinado a la constancia y el sacrificio. El Museo del Prado nos lo recuerda cada día conservando y mejorando su colección permanente, actualizando contenidos a través de las exposiciones temporales y sorprendiendo al visitante con detalles como "El Expolio de Cristo" que, hasta final de mes, ha cedido Toledo, cuna del artista y autor de la obra, El Greco. Imperdible.

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- La amplitud y el detalle de las colecciones temporales.
- Los retratos reales de Velázquez. 
- La esencia que guarda el frasco pequeño. La belleza del pequeño formato.

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-¿Dónde?  Museo del Prado. Paseo del Prado s/n. www.museodelprado.es 91 330 28 00.
-¿Cuándo? 'La belleza encerrada' hasta el 9 de noviembre  (¡date prisa!) y "La familia de Felipe IV", de Velázquez, hasta el 9 de febrero de 2014.
-¿Cómo? Si puedes acudir entre semana no dudes en que encontrarás aparcamiento -zona azul- incluso delante del museo. En caso contrario, el Metro es tu respuesta L2 (Banco de España) y L1 (Atocha)
-¿Cuánto? 14 euros entrada general, 7 reducida. También hay gratuidad. Consulta condiciones en su página web.

Jesús Clemente Rubio