lunes, 23 de septiembre de 2013

REAL MADRID - GETAFE: Para ser Real hay que sudar la corona


El derbi madrileño levantó mucha expectación desde la previa. El equipo blanco con cinco españoles de inicio incluido el cerebro Illarramendi, el morbo de Pedro León retornando a casa y Gareth Bale estrenándose ante su afición eran motivos suficientes para acudir esa tarde al Bernabéu. Pero las lesiones son tan caprichosas como el destino (que se lo digan a Casillas), y dejaron fuera en el calentamiento a la última incorporación madridista, y dieron entrada al sexto español en discordia. 
Quizá fue un aviso para el Getafe de lo que se le venía encima: un combinado que no entendía de divos sino de un bloque de iguales en el que todos tenían que calzarse el  mono de trabajo y echar el resto desde el pitido inicial. Así lo había pedido Ancelotti, y así fue. Pero enfrente tenían unos paisanos con un plan de contención.





La pizarra de Luis García era la de la contención, con pases cortos y sin riesgos y una marcha más en los metros finales para desatar un caos del que nació el primer gol. Salieron en el Madrid todos enchufados excepto la defensa blanca en su propia área, donde parecía necesitar espacio y tomar aire. Era la ocasión de que David atacase con su onda a Goliath, y Lafita lanzó su primera y casi última piedra para colocar el 1-0. Tropezando el balón en Pepe antes de meterse en la portería dejó pocas opciones a Diego López. Fue la única fisura de una maquinaria en la que todas las piezas decidieron dar el máximo y, ya desde los primeros minutos, la afición blanca -siempre exigente- supo reconocerlo con continuos aplausos.

Una nueva batuta

Tenían ante ellos a un Illarramendi fallando sólo los pases físicamente imposibles; el resto llegaban. Balanceando el juego por todo el campo, encontrando a sus compañeros y perdiendo al rival. Haciendo de Xabi Alonso o, sea de una vez la verdad dicha, de él mismo, que el chaval se lo ha ganado. El caso es que la apertura de espacios que conseguía él con el balón encontró su réplica en Di María sin él; el argentino avisó de que aún podía dar más, y anoche lo corroboró convirtiendo en repetitiva la labor del comentarista "toca Di María, recupera Di María, avanza Di María, dispara Di María, dribla Di María". Rebosante de omnipresencia, contagió a sus compañeros, por lo que tan pronto veíamos a Cristiano lanzar un zambombazo en el minuto 28 como, segundos después, recuperar la pelota y asistir al 22 blanco, que cambió la potencia por la colocación sin suerte. Tuvo más en la falta que botó en el 19, perfecta para el remate de Cristiano que logró rechazar Moyá aunque el esférico le cae a Pepe, que empuja a placer. Que tome nota Ancelotti de esta jugada porque justo dos minutos después hubo un calco en el que, esta vez, Cristiano no acertó a disparar a puerta.

Tampoco en la falta que lanzó en el 31 que, sin embargo, propició mano de Míchel mediante un penalty que sí transformó ajustando al palo derecho de la portería azulona. Los dos goles del equipo local habían llegado a balón parado pero no os engañéis: en sus filas lo que precisamente abundaba era movimiento. El Real Madrid era ya un taller en el que todos "pringaban"; Nacho aparcaba los nervios para ejercer del papá central que vela por los laterales Arbeloa y Carvajal, que se hincharon a recuperar y, especialmente el segundo, a desangrar al Getafe por la derecha. Bendita reedición de la figura del carrilero con el exdefensa del Leverkusen, peleón, ofensivo y con detalles como el autopase del minuto 40, que quedó en nada debido a un fallo clamoroso del único pero de la noche: Benzemá.

Pitos y aplausos
El internacional francés desesperó a una afición empeñada en aplaudirlo todo: ocasiones, goles, intenciones... pero que tuvo que rendirse a la evidencia de que su "9" titular tuvo la mira desviada aunque las ganas intactas. Por ello fue pitado al fallar otros dos goles cantados y, a la vez, aplaudido al abandonar el campo. El Bernabéu castiga el presente pero premia el pasado (frente al Galatasary).

No obstante, difícil lo tenía el galo para empañar la labor de sus compañeros. Hasta Arbeloa, algo desacertado en encuentros anteriores, cumplió con creces de lateral izquierdo, con los centrales Pepe y Nacho siempre atentos. Conducir la pelota era fácil pues Illarramendi arrancaba desde bien atrás, al igual que Ronaldo, más cómodo iniciando jugada con el enorme espacio que le dejaban Di María y Carvajal en sus acometidas al arrastrar a los defensas. Con tal panorama casi fue metafórica la lesión al filo del descanso de Lafita: el Getafe perdía la ilusión del gol tempranero. Ya sólo le quedaba la contención. Contén tú a Isco.

Montando el 'cIsco'
Luis García fue tajante sobre Bale: "el Madrid no tiene por qué llorar a nadie". Los que lamentaron el pinchazo de Bale se secaron las lágrimas con el pañuelo de Isco, que pasó de puntillas en la primera parte para pisar fuerte en la segunda. Escurridizo y participativo, el malagueño recuerda al mejor pivot en baloncesto: siempre ganando la posición, siempre bien colocado. Y eso sin balón. Con él, le sobran metros para tirar. Fiel al estilo de su equipo -el Madrid sigue siendo el mejor en esto de ir de un área a otra con sólo cinco pases-, con un par de toques  ha conducido el esférico más allá del alcance de los defensas y lo ha dejado listo para patear. Así fue el tercero del Madrid, con un potente disparo desde el borde del área grande y marca de la casa, de la que ya es su casa, como le recordó la grada coreando su nombre.

Tanto mirar la colocación hizo que el Getafe no viera venir el muro con el que se topaba una y otra vez: defensa implacable, centro del campo plagado de cambios de juego -aunque Ancelotti protestó porque muchos de los pases hacia atrás podrían ser laterales- y el tridente Di María, Isco y Ronaldo arriba que buscaba la estocada final. No llegó hasta la entrada de Modric quien aportó aún más verticalidad al estilo blanco y maravilló con su control y disparo del minuto 92. Con la maquinaria engrasada sólo queda sentarse a ver cómo produce y hasta donde puede llegar. Y llegó hasta donde quiso Cristiano Ronaldo, siempre atento, que aprovechó un balón rebotado en el área pequeña para firmar de espuela el doblete. Un minuto de divo, noventa y tres de currante. Para ser Real hay que sudar la corona.

otiuMMaximus

- Di María, que abandona la irregularidad de temporadas anteriores y abraza la cultura del latigazo.
- Que en apenas un mes un chaval de 21 años se haya ganado al Bernabéu. Iscomanía.
- Ronaldo. De penalty o espuela, goleador nato.

otiuMMenester

- El Atlético de Madrid continúa imparable (ha obtenido los quince puntos posibles) tras vencer al Valladolid a domicilio con goles de Raúl García y Diego Costa, ambos tras pase de Koke.
- El Rayo fue vapuleado en su casa por el Barcelona: 0-4 y es penúltimo con 3 puntos, uno menos que el Getafe, decimocuarto. El Barcelona (15) sigue líder, empatado a puntos con el Atlético de Madrid, seguido del Real Madrid (13).
- Próxima jornada: Atlético de Madrid - Osasuna (M.22:00); Sevilla - Rayo (X.20:00); Elche - Real Madrid (X.20:00) y cerrará el Getafe - Celta (J.22:00).
Jesús Clemente Rubio