lunes, 15 de abril de 2013

El arte artístico y el arte de frío

En otiuMMadrid podríamos celebrar hoy el Día Mundial del Arte pues motivos tenemos, como el Triángulo de Madrid (Sofía, Thyssen y Prado) o las decenas de museos que se extienden por toda la región. Sin embargo, donde antes todo era arte y el resto parafernalia y basura, hoy justo sucede al revés. 

La música ya no se comparte sino que se castiga por ello y se, dice por ejemplo Enrique Dans, monopoliza (la Justicia le ha dado por segunda vez la razón frente a las discográficas). Tertulianos de tres al cuarto y jefes de programación y concursos tratan de convencernos de que saltar desde un trampolín al "estilo Falete" es todo un reto, ser portada de Interviú casi un honor al alcance de unos pocos, por ejemplo de una exconcejala socialista que dimitió por cierto vídeo casero o de muchos "granhermanitos". Ahora que lo pienso España entiende de arte más que ningún otro país, pues cuando la máxima aspiración de un ciudadano es entrar en el eterno concurso presentado por Mercedes Milá -de manera soberbia, todo hay que decirlo- queda retratado con más tino que el que tendría Van Gogh, desconocido entre los jóvenes salvo por su oreja, que da nombre a un grupo de pop.

Así pues, reí primero y reflexioné después sobre los, estos sí, pedazo de artistas del humor de "La Hora Chanante" cuando afirmaban que el arte "es morirte de frío". Muy frío hay que ser para no  convertirte en una de las 1526 millones de visitas que ha tenido hasta hoy "Gangnam Style" -13 millones el segundo single en el primer día-, muerto me deja comprobar que el "Moonwalker" de Michal Jackson apenas roza el millón. "Crepúsculo" permaneció meses en cartelera, "Golpe de Efecto" de Clint Eastwood tan sólo una semana. El arte artístico se ha perdido...y ha sido encontrado por la industria del fast food del entretenimiento y la originalidad caduca, la creatividad instantánea, el arte... de frío. Quizá os parezca exagerado, a mí también el hecho de que libros, música y cine facturen juntas menos que la única y verdadera joya de los siglos XX y XXI: los videojuegos. Me decía mi padre, visionario, que las dichosas "maquinitas" durarían poco, y hoy se han convertido en el principal motor económico del ocio. Menos ha durado el arte, padre...

Jesús Clemente Rubio