viernes, 8 de febrero de 2013

Redención para todos en "Los Miserables"


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Id al cine. Y hacedlo ya. Porque pocas veces podremos asistir a semejante lucha titánica en cartelera por hacerse con la taquilla y la estatuilla, recaudación y Oscar. Ya hablamos de Jack Reacher, minúscula por género y despliegue y sin embargo una joya de la acción dramática. Lincoln, Argo, Django, El lado bueno de las cosas… y tras haber tenido la fortuna de disfrutarlas todas, y con permiso de la cinta de Ben Affleck, hay una que impera. Y lo hace porque traspasa la barrera visual para convertirse en una experiencia interactiva. Quieres llorar con los personajes, deseas arrancarles una sonrisa y poner fin a sus penurias, celebras sus victorias, sufres las derrotas…sientes. Aunque ello suponga ser un miserable más.

Prepárate para sentir la magia de la música.

“Los Miserables” es de esas películas que en momentos puntuales te hace pensar y con mayor frecuencia te pone la carne de gallina. Cabeza y corazón se rinden a la magia de la soberbia interpretación, del dinamismo con el que se ha adaptado la novela de Víctor Hugo, de la ambientación, de la crueldad, ambición, redención, altruismo y solidaridad humanas y, sobre todo, por encima de todas las cosas…a la magia de la música.

Por la libertad y por la supervivencia
El siglo XIX comenzó tan agitado como finalizó el anterior y en Francia, como relata uno de los oprimidos ciudadanos, acabaron con un rey malo para traer otro peor. El contexto sociohistórico es ideal para enmarcar personajes llenos de hastío en sus huecas vidas y resignados a luchar una y otra vez, antaño por la libertad, ahora por sobrevivir. Mientras, la clase acomodada mira hacia otro lado y el ejército sofoca cualquier llama revolucionaria o delito banal con castigos exagerados.

Los jueves, con CinesaCard,
el cine a 5,80e.
Entra en escena Jean ValJean (Hugh Jackman), preso a punto de conseguir su libertad vigilada tras 19 años ejerciendo como esclavo por robar un poco de pan para alimentar a su sobrino. Y lo hace al comienzo de la película, ante la atenta mirada del guardia Jalvert (Russell Crowe) y con un excepcional plano para presentar a ambos; Jackman en primer plano, cercano, a nuestra altura; Crowe desde abajo, oscuro, rígido, inaccesible. Y entonces, lo ves. Ves que será una película que a pesar de sus dos horas y media quieres seguir escuchando, leyendo (las canciones son en inglés y subtituladas al castellano), disfrutando, al igual que ocurre en un concierto. Y eso que las piezas musicales carecen de variedad pero brillan por sus altibajos, exhiben un ritmo adecuado en cada una de las escenas y poseen una letra extraordinaria que en voces más discretas como la de Crowe ya lucen, con Jackman y Anne Hathaway deslumbran.

En busca de la redención
Ésta, en la piel de Fantine, cuenta también con su propia e intrincada historia, al verse obligada a prostituirse y hasta vender dientes y pelo (llamativo el cambio de aspecto sin la melena a la que nos tiene acostumbrados) para alimentar a una hija, Cossette (Isabelle Allen / Amanda Seyfried, geniales) a cargo de los deslamados tabernero y esposa (Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter, respectivamente) quienes, por cierto, combinan acertadamente la falta de escrúpulos con el único atisbo de humor del film.
Sin duda, Jean Valjean es el personaje con más recorrido de toda la trama.
Jackman está soberbio.
Volviendo con Fantine, supone también la oportunidad de redención de un Jean Valjean con su vida más o menos reconducida, pues ya sabemos que huir del pasado supone correr hacia ningún futuro. Igual que Javert (Crowe) dedica su vida a la caza y captura de Valjean (Jackman) y Fantine (Hathaway) al cuidado de su pequeña, Valjean convierte a Cossette en su motivo espiritual. Y así sucesivamente con el resto de papeles, plasmando a la perfección la pretensión de Víctor Hugo de expresar como todo ser humano suele tener, al menos, dos objetivos en la vida: uno asociado a otra persona y el otro a una meta personal (según Einstein por cierto, sólo nos haría feliz el segundo).

De igual manera aparecen más y más personajes que realmente bordan su papel y a los que se les plantean dilemas entre la moralidad y la justicia, entre el bien propio y el común. Y sin ánimo de desvelar nada (pues nada sabréis hasta que no la veáis) observad que aquellos que se juegan su vida a una sola carta, acaban perdiéndola.

Incluso en tiempos tan agitados hay espacio
para el amor.
24601 o Jean Valjean
Recordad: los 151 minutos no dan tregua. Apenas encontraréis cuatro frases dobladas al castellano y carentes de musicalidad; el resto es una constante sucesión de personajes y escenas repletas de movimiento con otras agradecidas pausas y con una única nota dominante: la música. Mucha música reinventándose a sí misma. Y solos (algunos emotivos, otros temerarios, ninguno temeroso), coros (sublimes) y puesta en escena de escándalo. Probablemente estemos ante uno de los mejores musicales de toda la historia del cine… y así espero que lo confirmen los Oscar.

Sea como fuere, encontrarás en cada uno de estos miserables mil motivos para tirar la toalla y tan sólo uno para seguir adelante. Acércate y comprueba lo que puede hacer un ser humano en busca de redención y armado únicamente con esperanza. ¿Eres un “24601” o un Jean Valjean?

otiuMMaximus

- El solo de Crowe frente a Nottre Damme.
- La caracterización de Jackman.
- Los cinco primeros minutos... y los cinco últimos.

otiuMMenester

- ¿Dónde? Centro Comercial Xanadú, Arroyomolinos.
- ¿Cuándo? Jueves en la sesión de las 19 horas. Éramos 6 en toda la sala. Perfecto.
-¿Cuánto? 5,80e por tener la tarjeta Cinesa Card y ser jueves. El resto de días puedes optar a precios como 7 euros (día del espectador) o 9 si no tienes ningún tipo de oferta ni eres miembro del club Cinesa. Palomitas y refresco de casa. Si no, unos 9 euros el menú gigante.
- ¿Cómo? Consulta www.cinesa.es para localizar tu cine más cercano así como los accesos.



Jesús Clemente Rubio