martes, 12 de febrero de 2013

Mercado de San Miguel: El arte de reinventarse


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La crisis agudiza los sentidos, el ingenio y la capacidad de adaptación del ser humano. Éste, acorralado por las circunstancias, tiene dos opciones: huir o afrontar el problema desde otro enfoque. Para nosotros, sólo la segunda es viable. Por ello apoyamos la iniciativa que, en 2009, tuvo la sociedad "El Gastrónomo de San Miguel", basada en recuperar un viejo amasijo de hierros y sucios cristales y transformarlo en un nuevo concepto de la gastronomía, la cultura y el ocio. Descubre cómo se reinventó el Mercado de San Miguel y aprovecha para revisar tu forma de divertirte.


Segunda ronda: rollos de cabrales,
consomé y chato de vino=7euros.

Una estructura de casi 2.000 metros cuadrados donde el metal es dueño y señor se antoja poco menos que aberrante. De hecho muchos turistas jamás la visitarían de no encontrarse en plena Calle Mayor y pegado a la plaza homónima. Como el que topa con una vieja vasija que resulta ser pieza de colección de la antigüedad, locales y foráneos se sorprenden al acercarse al edificio ataviado en sus laterales de fruterías y otros establecimientos y descubrir que esconde mucho más que un mercado y un aspecto hasta atractivo, gracias a las cristaleras que continuamente ceden paso a la luz natural. Es entonces cuando un discreto letrero "Mercado de San Miguel" nos brinda acceso por una de sus puertas a todo un ejemplo de progreso respetuoso con la tradición.

Decenas de puestos y gente de todo tipo protagonizan un trasiego propio de los mercados clásicos pero con un aire más chic y cosmopolita en presentación y comida. Y ya sabemos lo que ocurre con todo lo chic; menor tamaño, mayor precio, extraordinaria calidad.

Recuperando la "merienda-cena"
Así, te encontrarás con una infinita variedad y escasa cantidad de tapas de quesos, rollitos rellenos de carne y cabrales, las siempre acertadas croquetas de todo tipo, consomés, pulpo a la gallega, jamón serrano y, por supuesto, los platos estrella entre visitantes del resto del mundo: paella y tortilla de patata. Ésta, ofrecida por La Cocina de Senén, merece especial mención, dado que con sólo un poco de huevo, patata monalisa, cebolla y aceite de oliva obtiene tal manjar que tus ojos no podrán evitar devorarlos antes que tu boca, si bien, si te descuidas, será ella quien acabe con tu bolsillo (2,5 euros el pincho más pequeño).

Es por la noche cuando descubres que el de San Miguel no es un mercado normal.
He aquí la "trampa" del Mercado de San Miguel: enfócalo como un lugar de merienda, del "tomar algo", del pasar el rato (a ello se debe que también etiquetemos esta reseña con NOCTURNUM), del copeo con los vinos más famosos o del matar el gusanillo con uno de los dulces que también están presentes en el variopinto lugar (pasteles, bollería y hasta chocolate con 4 churros ¡¡por 3 euros!!). Si lo haces, disfrutarás al máximo, apurando el contenido de tu cartera en pro de, pongamos, 4 pinchos y un vinito (en total, unos 11 euros).

Si lo que buscas, en cambio, es saciar un voraz apetito o una comilona, mejor acércate al 2x1 que cadenas como el Grupo VIPS o el Grupo ZENA ofrecen periódicamente (en breve hablaremos de ellos, por cierto), a no ser que pertenezcas a ese reducido club de afortunados que no necesitan mirar la etiqueta antes de comprar.

El último bocado, la primera copa
La apetecible tortilla de patata
de la vitoriana Cocina de  Senén.
Deducirás por tanto que San Miguel vela más por nuestro entretenimiento aderezado con alimentos y buen vino que por una comilona con dosis de tertulia. Salvo que te acerques por la mañana o a mediodía, a partir de las siete de la tarde el ambiente comienza a mutar. El transeúnte estándar deja paso a uno algo más arreglado, las visitas individuales por los grupos que salen de la oficina y cambian el compañerismo laboral por una creciente amistad y el usuario local por uno más cosmopolita y procedente de todas las partes del mundo (italianos, alemanes y japoneses adoran este lugar).

Son ellos, o sois vosotros, los que protagonizan el gran logro de la sociedad "El Gastrónomo de San Miguel"; ser el último bocado y, a la vez, la primera copa de sus visitantes. Y de paso, revitalizar e impulsar aún más el prestigio y la fama de la nutrida oferta de ocio y cultura gastronómica de Madrid.

No encontrarás mejor forma de empezar o acabar el día, de abrir boca o cerrar estómago, de iniciar la noche con una entretenida conversación con el vino de trasfondo o, por qué no, terminarla a golpe de brindis y buen ambiente. Seguro que el gran Lope de Vega estaría orgulloso de ver en qué se ha convertido la parroquia en la que fue bautizado. La reinvención es la clave del éxito y, desde ahora, de tu ocio. Reinvéntate.

otiuMMaximus

- La tortilla de Senén, con puesto fijo en una de las esquinas del  mercado.

- Seas o no amante de los vinos, pruébalos.
- El ambiente, reflejo de la capital: agradable, accesible, cercano... único.

otiuMMenester:

-¿Dónde? Plaza de San Miguel, pegado a Plaza y Calle Mayor.
-¿Cuándo? L a X y D de 10 a 00 horas. J,V y S de 10 a 2 horas. Recomendado a media tarde o medianoche.
-¿Cómo? Metro líneas 1, 2 y 3 (Sol) y Cercanías Renfe. En coche, prueba a aparcar en las calles que suben desde Ópera a la Calle Mayor. Si no, parking en C/Bordadores, 9 y Plaza de las Descalzas.
-¿Cuánto? Pinchos y tapas desde 1,5 euros. Vinos desde 2,5 euros. Dulces desde 2 euros. Ejemplo: 8 pinchos y 2 copas de vino unos 25 euros.

Jesús Clemente Rubio