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Carmen y Javier Chen paren la carta perfecta en Le Macao

 Cuando una experiencia es inmejorable, hay que ser contundentes en el titular. El cuarto restaurante de Carmen Chen Song y Javier Chen Yin ya hacía ruido, ya nos atrajo con su menú degustación hace unos meses...pero es que ahora reinventan una carta más que notable manteniendo su fusión de cocinas oriental y occidental y con el toque nikkei que no trabajan, dominan. Cabría pensar que entre nigiris, lubinas, hamburguesas de wagyu, tostas de atún, tiraditos, siu mai, anticuchero o tarta de queso algo, tan sólo un bocado, dejaría un "pero" reseñable o incluso una ligera recomendación de mejora en un muy determinado y específico aspecto. En Le Macao no caben esas puntualizaciones, sólo elogios hacia una cocina excelente, ágil y preocupada por que cada plato obtenga, como mínimo, el sobresaliente y reconocimiento del comensal. Y lo han conseguido. Bienvenidos a la que ha sido una de las mesas más placenteras de cuantas hemos probado en los últimos meses.





TODO estuvo delicioso. Desde el trato y el servicio, la compañía a mesa y el asesoramiento hasta la presentación y retirada de cada plato. Entre medias, la principal materia del presente artículo, la comida: de los nigiris probamos todos salvo el de foie, hablamos de 5 referencias, y no nos fue posible encontrar fallo alguno. El de lubina con salsa acevichada y el de wagyu nos anticiparon qué maravillas encontraríamos más tarde en la cocina nikkei y en las hamburguesas, respectivamente; del atún con foie gras caramelizado y la vieria de perfecta textura sólo restó pedir más... y así un largo etcétera en el que Le Macao se coronó como un absoluto maestro del plato nipón. 

Claro que hay aprendices de todo y maestros de nada y luego justo lo contrario, porque el udon -pasta- con parmesano y salsa huancaína y, por supuesto, el tiradito fueron dos maravillas más llegadas de otros rincones del mundo pero igualmente plausibles. Tal fue el amor por el tiradito que nos vimos obligados a quedarnos en la vertiente peruana y probar las brochetas de pollo anticuchero que no es sino nuestro pincho moruno pero con ese sabor que atrapa al paladar pero sin la contundencia y pegada de aquél, esto es, ¡resulta ligero! Hablando de lubinas, por cierto, probado y deleitaos con la lubina frita nikkei (algo picante).



Me dejo algún que otro plato digno de tu comanda, pero sin duda has de terminar con la -también mejorada- tarta de queso, esta vez acompañada de helado de vainilla y sobre una base de galletas María. ¿Es posible que cada elemento por separado sea espléndido pero luego la suma de las partes sea incluso superior? Sí, lo es, y ahí está la cremosa tarta de queso de Le Macao para demostrarlo. Haz sitio en tu cuchara para los tres productos mencionados, combínalos en tu boca y luego nos cuentas. 

El mejor final para uno de los locales más en forma de la escena madrileña y de obligada visita para darte un premio y regalarte una magnífica cena. Le Macao.

Más información en https://restaurantemacao.es/carta-le-macao/

Jesús Clemente Rubio