Nolita no engaña ya desde sus generosas terrazas refrescadas con nebulizadores: son un local de brunch, pero brunch servido todo el tiempo que están abiertos. Esto es, rescatan un concepto muy americano que poco a poco se ha introducido en Europa y que, si bien suponía una apuesta arriesgada porque parece que los españoles segmentamos y mucho los horarios para desayunos, brunch propiamente dicho, comida, merienda y cena, el riesgo sabe ya a gloria. Porque con una carta muy bien diseñada y un puñado de referencias dulces y saladas, amén de las bebidas con el Té Matcha como última incorporación, son capaces de enfrentar cualquier demanda del comensal con platos apetecibles sea la hora que sea. Tras visitarlos en su nuevo local de la zona de Costa Rica, certificamos que aquel carajillo a base de Ponche Caballero que probamos en su momento fue la perfecta puerta de entrada a uno de los brunch más completos de cuantos hemos probado.
Y hemos probado muchos. La diferencia es que aquí no hay límite de tiempo ni productos que con el paso de las horas palidecen en textura y sabor. Enseguida voy a los dulces, pero ya sabéis que nosotros no podemos con los brunch que empiezan por la parte salada...ya sea a la carta o en menú -24 euros, un regalo para las cantidades que nos aguardan- es bueno abrir boca con algún zumo natural antes de engullir los bagel de salmón y queso crema o el brioche koreano con huevo revuelto, jamón, queso y mayonesa trufada, uno de los más demandados y comprobamos por qué. La trufa respeta al resto de sabores en un equilibrio perfecto que quizá podría romperse en la hamburguesa, así que os recomendamos que esa misma salsa trufada la retiréis y dejéis la cantidad justa para permitir a vuestro paladar diferenciar el sabor de la carne, que posee bastante calidad. El tamaño también es perfecto para llenar pero no atiborrar a tu buche dejando hueco para el pase dulce. Idéntica recomendación hacemos con los huevos benedictinos, donde la salsa es deliciosa y muy ligera, pero que también retiramos en parte para una mejor experiencia...si bien aquí hubo disparidad de opiniones y otros la rebañaron dado que, como decimos, no resulta pesada en absoluto.
En el apartado dulce, la montaña de pequeñas tortitas resuelve con Nutella y nata con grato resultado, si bien aquí tenemos que ponernos en pie para recibir a los croissant. Un consejo: pide y prueba primero el croissant clásico, sin rellenos ni cremas. Deléitate con su sabor y luego imagina cómo será añadirle Nutella -mucha- o pistacho -muchísimo- de relleno. Desbordará todo cuanto hayas imaginado y superará toda expectativa...son extraordinarios y un cierre perfecto para un brunch único. Claro que hay opciones fit como el yogur y la granola, en cantidad industrial por cierto, pero irte de Nolita sin probar sus croissant es hacer un Elsa Pataky en Nueva York, que llegó tarde y se quedó con las entradas en la mano pero sin poder ver la gran final. Y aquí el gran final son sus croissant.
Servicio ágil, terraza generosa y fresquita, salados y dulces todo el día... ya éramos unos enamorados del brunch. Ahora tiene nombre propio: Nolita.
Más información en https://nolitacoffee.es/
Jesús Clemente Rubio
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