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Corre Ve y Dile, dónde comer en los alrededores de IFEMA

Siempre hemos querido recomendar algún restaurante cerca de IFEMA porque, al margen de las numerosas ferias que acoge este multiespacio madrileño, alberga también numerosas exposiciones y actividades a lo largo del año que suelen solaparse -o partir de- la hora del almuerzo. De ahí que hoy nos detengamos en Corre Ve y Dile, un restaurante a cinco minutos de la Feria de Madrid y casi único en su especie y zona, con tres espacios capaces de dar salida al comensal al uso pero también a eventos corporativos y particulares y una carta variada y al gusto de todos los que allí acudan. Tenéis que probar los torreznos.

La ensaladilla y los torreznos son un claro ejemplo de las cantidades que maneja el local.

Porque son un claro ejemplo del santo y seña de este local, la generosa cantidad. Nuestra media ración satisfizo el antojo que nos supuso el plato sobre el papel, e igual ocurrió con principales como el bacalao que, aunque delicioso, pecaba de exceso de aceite para nuestro gusto. Lo mismo ocurrió con las gambas al ajillo, donde apenas se percibía el ingrediente protagonista y por ello superadas ampliamente por unas zamburiñas de intenso sabor. La salsa de las albóndigas resultó tremendamente adictiva y ahí que dimos cuenta de varios pedazos de pan para casi limpiar el plato, pues ya nada quedaba de las patatas de acompañamiento que cualquiera diría que son cocinadas una a una y con esmero, riquísimas. 

Las zamburiñas mejor que las gambas. Las albóndigas son obligatorias.

Las tartas árabe y de manzana del Corre Ve y Dile

Al margen de la, insisto, sobresaliente cantidad de los platos, lo mejor llegó al final. Una tarta árabe que sustituye la crema pastelera que tenemos en mente por una suerte de natillas que dinamizan lo justo el producto para ofrecernos una nueva versión de una tendencia ya asentada en la escena madrileña. Y una tarta de manzana como nos gusta, la única preparación que debería permitirse, fina y delgada cual hoja con la cantidad justa de manzana y azúcar nada empalagosos. Rematada por una deliciosa bola de helado de vanilla -gigante- por la que te cobrarían 5 euros en cualquier heladería media. 

Los postres son una delicia. No sabríamos descartar uno de estos dos.

El apunte final ha de ser para el servicio, que nos sorprendió por diligencia y rapidez y la capacidad de dar salida a cada comanda en un día en que, al menos, dos de los tres espacios estaban hasta arriba. Siempre con sonrisa y buen hacer. Corre Ve y Dile a todos lo que aquí se cuece... no te lo guardes para ti. Las cosas buenas se comparten, y más con estas cantidades. 

Más información en https://correveydile.com/


Jesús Clemente Rubio