martes, 8 de octubre de 2019

Praga I, Aria Hotel: Descanso de lujo y en clave de sol

Praga es, probablemente, una de las mayores y agradables sorpresas que el viajero puede encontrar en Europa. Encanto en cada esquina, historia en cada monumento, cuidada estética y gastronomía y una amplia oferta de entretenimiento. Pero de nada serviría que día, tarde y noche enamoren si el día no se cierra con un descanso a la altura. El hotel Aria Praga reúne las cualidades de la capital checa y las lleva a su máxima expresión, con lujo y exclusividad en cada estancia, generosa variedad de actividades e instalaciones y hasta jardín sólo para clientes a determinadas horas. Si el descanso se midiera en música, se escribiría en clave de Sol y la batuta la llevaría Aria… con un servicio y sello de inigualable calidad.

Aria Hotel Prague no es ni mucho menos, el único hotel de lujo de Praga, pero como descubrirás en estas líneas, es uno de los que más y mejor justifican cada euro invertido en la estancia.
El hall advierte de la genial atmósfera musical que respira todo el hotel. El servicio, impecable.

El Hotel Aria Praga retuerce el concepto en clave europea y de Sol, pues la música orquesta unas instalaciones, rincones y hasta vajilla y cubertería trazados siempre con la música como referencia, da igual si moderna o clásica, pero siempre de calidad. Lo mismo ocurre con las instalaciones comunes: ya desde el hall principal, uno aprecia en el techo una modernidad que conjuga a la perfección con el clasicismo de sus suelos, que funden teclas de piano y partituras y las difuminan por todas las estancias.



La música está presente en cada rincón del hotel.
De hecho, en la que hace veces de salón principal y comedor, podemos encontrar platos con diferentes y elegantes caricaturas de artistas y cantantes de todos los tiempos, e incluso en una pequeña y acogedora sala nos esperan más de, coge aire, ¡1000 discos! Y también DVD´s para los eclécticos más exigentes que quieren descubrir o volver a explorar a los músicos no sólo a través del oído sino también de la vista. 


El baño repite recursos y confortabilidad de la habitación.
Una impresionante colección que da cuenta de la fuerte apuesta de Aria por la música y la atención al gusto musical más exigente. Una exigencia que, en las habitaciones, se traduce en una amplitud y luminosidad natural -la artificial es algo tenue- plausibles y unas camas tan cómodas como suaves e higiénicas. El anuncio de Mimosín se queda corto para explicar la sensación al tacto con sus sábanas. El baño, con ducha separada con puerta y bañera, repite en amplitud y esta vez sí que dispone una luz artificial suficiente para toda la sala.

La habitación es amplia y luminosa.
Decíamos que hasta el más sibarita no encontrará taras ni peros al hotel; atención los amantes de la tecnología, porque Aria cede un Ipad a los huéspedes durante toda su estancia… ¡un Ipad! Con completa y plena funcionalidad y todo tipo de contenidos preinstalados desde el punto de vista turístico, es ideal para los que no quisieron desplazarse con ordenador personal pero requieren de un dispositivo potente para ciertas gestiones. Si eres más de televisión y aparcar la oficina portátil durante las vacaciones, Apple TV. La manzana también está presente en los contenidos audiovisuales con lo que, si las circunstancias te obligan a estar más de lo deseado en la habitación, el aburrimiento nunca llamará a tu puerta.

Ipad, Apple TV... Steve Jobs hizo un buen trabajo con Aria Praga.

Volviendo al salón restaurante, cabe mencionar el hueco reservado para la lectura y presidido por una figura de nuestro gran Dalí. 


Dalí preside el rincón lector.
Tan elegante y coqueto como el resto de rincones de esta sala, cogimos un libro para la foto y nos quedamos luego un buen puñado de minutos disfrutando de algunos párrafos de la considerable colección de volúmenes que allí aguardan al lector más ávido. Y para redondear (sí, terminar, ahora veréis por qué) cualquiera de tus jornadas en Praga, visita los jardines Vrtba. De acceso a todo el mundo, la exclusividad para los clientes de Aria llega a partir de las 19:30, con el sol cayendo -dependiendo de la época, hablamos en estas líneas de septiembre- y sin apenas gente -nosotros no nos cruzamos con nadie-, disfrutarás de un paseo cual emperatriz o rey por sus jardines privados. 
El jardínVrtba te llevará apenas 10 minutos de visita, si vas al atardecer algo más. Merece la pena.

Romántico, exclusivo y que te recordará lo privilegiado que eres por disfrutar de una estancia así, con Praga casi a tus pies -desde el punto más alto se adivinan casi todos los tejados e iglesias 0más cercanas, el castillo y la Catedral de San Vito- y un momento de los que guardas en tu memoria. 



Colorido y siempre accesible desde el hotel.
Si aún tienes energías, y superado el momento amoroso del día, puedes echar el resto en un pequeño pero tremendamente funcional gimnasio que funciona las 24 horas. O, por qué no, reservando uno de los múltiples masajes que ofrece el servicio de SPA. Respecto a la gastronomía, semejante calidad, cantidad y servicio merecen mención aparte…

Comiendo en un TOP de la gastronomía de Praga

Un buen desayuno es el mejor comienzo para un intenso día de turismo.
Recuerda que 1 euro son 26 coronas. Pues bien, por 30 coronas, al completo desayuno frío -tostadas, yogures, cereales, café, cacao, zumos, embutido y un largo etcétera- y con huevos fritos o revueltos le puedes añadir platos calientes más elaborados como los huevos benedictinos o las tostadas francesas. Verdaderamente merece la pena el añadido porque la calidad estándar es enorme, pero la de los añadidos se dispara. Si no te convencen las palabras, que lo hagan las imágenes.

Sí, esta mesa puede ser tuya en tu próxima visita a Praga. Para más señas, Aria Hotel.

En la hora del té te esperan bocados delicatessen salados y dulces.
De igual forma, la fruta para llevar gratis hasta las 11 o la hora del té o “tea time” reponen fuerzas de una forma que ningún hotel lo haría, por gratuidad y calidad. Pequeñas magdalenas de diversos sabores, pastas y dulces, acompañados de café, leche o té… toma cuanto quieras entre las 4 y las 5 y media de la tarde convirtiéndose casi en una parada más de tu itinerario diario y que agradecerán bastante tu cuerpo -por lo que comes- y tu mente -por el descanso que le das mientras te sientas, de nuevo, en el salón principal-.

Con Praga a tus pies y la mejor música y comida en tu mesa,
CODA es apuesta segura.
Para concluir, y hacerlo en alto como los últimos capítulos de temporada de las mejores series, hablaremos de CODA. Considerado uno de los TOP 3 restaurantes en Praga, tuvimos la fortuna de probarlo, además, en su terraza. ¿Recuerdas los jardines de los que te hablamos? Pues casi incrustado en ellos, en lo alto, se encuentra la terraza de un restaurante cuyas vistas ya merecen pagar los 40 euros que puede costar por cabeza, vino aparte. Ya sea el menú degustación moderno o el tradicional -basado en la cocina de Praga-, es recomendable… pero nosotros sólo podemos hablar de la carta, que fue la que exploramos, disfrutamos y, dejadnos decir tras los numerosos artículos que podéis encontrar en la sección STOMACHUS, se ha erigido como una de las mejores mesas en las que hemos comido.

CODA entra por los cinco sentidos. Para muestras, esta preciosa fotografía con la que nos premió la noche.

Con un viaje fusionado pero sin extrañas mezclas y combinaciones en las que al final alguno de los protagonistas desmerece, topamos con unos entrantes, principales y postres que aún hacen vibrar a nuestro estómago como si de mariposas se tratasen. Amor le llaman. Cierto. Amor por la comida de CODA.

El caviar, la zanahoria, el conejo, el crujiente de panceta... buenos
por separado, extraordinarios en fusión.
Amor por el aperitivo, diminuto y repleto de sabor, que ya adelantó lo que encontraríamos en los entrantes. Un conejo de textura suave y rodeado de bacon crujiente con puré y emulsión de zanahoria o las vieiras con cama de salsa con ligero sabor a mar coronados por corteza de trufa negra. Mezcla de mundos y matices gastronómicos en un resultado sensacional. Los principales, a cual mejor: el pollo a la brasa con dos tiras de foie en la cima y sobre una cama de arroz con mantequilla y aroma de trufa era un digno rival para el cerdo en su jugo rodeado de exquisito puré de patata.
El cerdo en su jugo supera en sabor al aspecto que luce. Imagina.


Aunque ellos no lo llaman coulant, desde luego lo hacen mejor
que los franceses. 
En el colofón, música y chocolate. Deliciosas milhojas ornamentadas con partituras que separaban frambuesas y helado de vainilla y, en el bando del cacao, coulant con suave helado y frutos rojos por fuera y un potente chorro de chocolate también en su interior. Apto para amantes de la mayor tentación culinaria que existe, aunque a nadie le dejará insatisfecho.

Y así fue como Praga terminó por encandilarnos no sólo por el extraordinario descanso en una de las mejores ubicaciones de cuantas se pueden tener en un hotel, muy cerca del castillo en pleno Mala Strana, sino por la comodidad, el lujo, la gastronomía, el gusto por los detalles y música, música para tus ojos, oídos, huesos y memorias.

*Más información en 
http://www.ariahotel.net

Lee nuestra reseña sobre visitar la caputal checa en Praga II, qué ver: Las 7 razones por las que Praga enamora.

Jesús Clemente Rubio