miércoles, 24 de julio de 2019

Fellina: Italia es pasta... y mucho más

fellina-otiummadrid-restaurante-italiano-madridVisitamos el hermano menor de Antonella, siempre dentro de la familia Le Cocó, para comprobar si el niño mimado merece semejante trato. Intentamos no tener en cuenta el Anónimo que, escaleras abajo, espera para tu primera copa. También tratamos de obviar sus dos ambientes, una suerte de terraza cerrada o abierta en función de la climatología y un salón amplio pero intimista. E intentamos evitar comparaciones por las similitudes en la carta. No lo conseguimos. Y nos alegramos. Porque Fellina es justo eso; un poco, dentro del todo, de lo mejor.

La tabla de embutidos es escandalosa. He aquí la media ración y,
créenos, ya estaba bastante bien surtida.
Por ejemplo el servicio. Vamos a poner un "busca y captura" de un solo empleado del grupo Le Cocó que se deje la sonrisa en casa o no atienda de una forma que justifica volver al local. Fellina no fue menos, y su personal de marcado acento italiano nos guió a través de una carta con calcos de Antonella (¿o es al revés?) y otras novedades que merecen ser replicadas en otras mesas. Es el caso de la generosísima tabla de embutidos, una cantidad y variedad exagerada (salami picante, salchichón ibérico, crujientes de queso, quesos varios, speck, tomate y un largo etcétera) que serpentean en una puesta en escena de altura. Si rematas tus entrantes con el carpaccio de solomillo (foto de portada), además de probar uno de los más ricos que puedes encontrar en un italiano, colmarás tus expectativas respecto de los entrantes.
Siguen siendo nuestros favoritos. Huevo poché, trufa y parmesano vistiendo a unos buenos espaguetis.
La margarita, la base de todas las pizzas de tomate y donde se
comprueba si este famoso plato sabe a Italia.
En el terreno de los principales, por supuesto que seguiremos recomendando hasta el día del Apocalipsis los espaguetis con huevo poché, trufa y parmesano. Pero tenemos que insistir en las cantidades: platos enormes que, eso sí, rebañarás como merecen. Esta vez optamos por una pizza con base de tomate como la margarita, simple y precisamente por ello no puede ocultar sus defectos. No los tiene. Deliciosa... ¡aunque si no probaste la de trufa en Antonella aquí tienes una nueva oportunidad!

Para rematar, no por falta de hambre sino por gula de sobra, nos atrevemos con un pescado. Hay italianos que sudan en este terreno. Fellina no. El salmón es suave y se desmenuza con mirarlo... un manjar para los que no gusten de pasta ese día.
Sí, hay italianos que apuestan por ofrecer una carta de calidad en todas sus vertientes. El salmón está delicioso.
Vaaale, nos prometimos no comparar ni repetir pero, llegado el postre, IMPOSIBLE no darte un baño de Nutella con el fagottino. Esta vez mejor aún que el que nos sorprendió ya positivamente en Antonella...el pan menos hinchado y más pegado a la explosión de chocolate con avellana que aguarda en su interior. Y fue cuando morimos y despertamos en un cielo llamado Le Cocó... Pero esa es otra historia.


otiuMMenester

- Fellina. Calle de Caracas, 21. Entre 20 y 25 euros por persona. Carta, horario y más información en https://www.grupolecoco.com/fellina/

Jesús Clemente Rubio