lunes, 19 de noviembre de 2018

Hotel Comendador: Una completa escapada entre cuatro paredes

Apenas uno se adentra en el Hotel Comendador, siente el abrazo de un hall de entrada que a pesar de su amplitud acoge al húesped con un calor más que agradecido en estas fechas y un servicio atento y dispuesto. Hay quien se conforma con desconectar, pero en otiuMMadrid creemos que las escapadas han de brindar la experiencia más completa posible al que las protagoniza, bien sea porque no se sabe cuándo se podrá volver a disfrutar de una bien porque le pedimos algo más a la vida que una buena cama. Es ahí donde el Hotel Comendador reúne al resto del grupo y llama a Domus Aurea (SPA) y El Zaguán (restaurante), redondeando la jornada o el fin de semana dedicado a sus instalaciones. Descubre las bondades de ambos servicios y, claro, comprueba por ti mismo lo que aseguramos en estas líneas. Un viaje para los sentidos en tan sólo cuatro paredes.
Los patucos que te facilitan ellos son mucho mejores que
las chanclas y, además, puedes disfrutar de todo el circuito con
ellos puestos.
Sin habernos hospedado, cabe señalar antes de entrar en materia que el Hotel Comendador se postula como más que recomendable. Con una localización privilegiada en Carranque (cerca de Toledo y Madrid), alejada de todo ruido y molestia urbana y unas zonas comunes -bendito patio interior- más que generosas, nos sorprendería mucho que la experiencia como alojamiento resultase negativa. Si fuese el caso, no obstante, la nota media nunca bajaría del notable gracias a un SPA ambientado en el mundo romano (Domus Aurea, ya sabes, el bestial palacio que el loco de Nerón mandó construir) y con guiño lógico a las termas romanas, basta asomarse a los vestuarios para comprender el trasiego de usuarios que, siendo tantos, imposible se equivoquen al elegirlo. 

Creerás verdaderamente que te encuentras en unas.
El circuito continúa la atmósfera desde el nombre (termas romanas) hasta cada una de las estaciones, siendo la primera una piscina multichorro en la que TODO funciona perfectamente -olvídate de los botones o sensores infrarrojos que no activan determinado jet- y ello quizá se deba al extremo cuidado de las instalaciones. El estado es tan soberbio que te hará preguntarte si no acaban de abrir o remodelar la sala. 

El multichorro es sólo el principio

Con sauna, baño turco e iglú por testigo, el jacuzzi es la perfecta
estación entre uno y otra sala.
Finalizado el circuito y tras recorrer el sendero de cantos rodados para favorecer la circulación será el turno de las tres minipiscinas: fría (menos que en otros lugares y al ser tolerable invita más al recomendado contraste), templada y caliente. Aquí la luz baja e invita al usuario a invertir un buen puñado de minutos de las dos horas a las que tiene derecho. Hazlo, merece la pena. Aunque otros preferirán la parte más "activa" del SPA y, piscina multichorro aparte, repetir un par de veces el ciclo de seis duchas (sí sí, 6) con diferentes temperaturas, flujos e intensidades. Semejante despliegue bien merece, nuevamente, la recomendación.vY para rematar, en otro de los apartados -como verás, cada sala está diferenciada para favorecer la privacidad de los usuarios de las mismas y evitar un molesto ruido que impediría el descanso físico y mental- encontramos el jacuzzi, la sauna y baño turco y el iglú. 

Si bien tenderás a quedarte en la minipiscina caliente, prueba a
contrastar con la templada y la fría.
Este último nos ha encantado porque habíamos conocido recipientes integrados en las instalaciones donde poder coger hielo y rebozarlo por tu cuerpo pero nunca una sala fría donde encontrarlo. El remate es una sala de descanso con tumbonas termales donde encontrarás destino para el tiempo sobrante. Porque, créenos, sin prisas y disfrutando de cada momento llegarás a la última parada con tiempo suficiente. Y aquí radica, para nosotros, el mayor de los valores añadidos del SPA Domus Aurea: su dosificación y cálculo de tiempos en cada chorro de la piscina desde que pulsas el botón es PERFECTO, dejando al resto de estaciones tiempo suficiente para que tu cuerpo te dicte cuándo pasar a la siguiente. El mejor "timing" de cuantos hemos visto en un SPA... y aún quedaba el masaje.
Treinta minutos para el recuerdo. Tu cuerpo lo merece.

Las salas de masaje garantizan la privacidad, aislamiento y
relajación que todos necesitamos de vez en cuando.
Las opciones se cuentan por decenas -echa un vistazo en su página web- pero partimos del masaje relajante general (cuerpo completo salvo cabeza y pies) pensando en que, si lo básico resulta llamativo, cómo serán las envolturas, los tratamientos exfoliantes y demás oferta de Domus Aurea. Vaya si lo fue. Con una presión casi a gusto del consumidor y distribuyendo el tiempo con acertado criterio, salimos flotando y si lo llegamos a saber hacemos noche para desplomarnos directos en la cama. Treinta placenteros e inolvidables minutos.

Mimando el producto y el paladar

Nos encantó la atmósfera del restaurante El Zaguán gracias, en parte,
a la chimenea del fondo.
El restaurante El Zaguán es ideal para abrir boca de cara al SPA o bien para redondear los tratamientos "masajeando" el paladar. Enclavado en un edificio anexo al Hotel, sitúa en torno a una siempre embriagadora chimenea multitud de mesas que juegan con la madera y la piedra que protagonizan el local. 

Una mixta de toda la vida... pero mejor.
La carta, así como luego el producto cocinado, son propios de mesones de alta gama distanciándose de los mismos sólo en el precio, más que ajustado. De hecho nos encantó una opción de menú por 35 euros eligiendo los platos de la carta, y no ofreciendo sólo ofertas para platos creados para la ocasión como el clásico Menú del Día. Eso sí, no penséis que éste no merece la pena; fue el que probamos y por 19 euros puedes elegir entre dos primeros, dos segundos y tres postres, incrementándose ligeramente precio y número de platos en fin de semana.
Las croquetas caseras rellenas de boletus son casi un imprescindible.

Por nuestra parte, dimos cuenta de una tradicional ensalada mixta que destacó por presentación, cantidad y aliño que no requirió retoque alguno. La otra apertura fue para cuatro croquetas caseras de boletus, insistimos, de tamaño sorprendente para tratarse del primer plato de un menú diario. El sabor, claro, delicioso. 

El secreto ibérico: de sabor mejor aún que de aspecto.
Pero fue en los segundos donde El Zaguán sacó músculo, con un generoso y sabroso secreto ibérico en el terreno carnívoro y una trabajada merluza a la romana en cuanto al producto del mar. De manera previa y posterior a los platos diligente amabilidad para interesarse por nuestros gustos y poder recomendarnos así como para el resultado y valoración del plato. 

La merluza es una muy buena opción para los no carnívoros.
En los postres sí echamos en falta lo que nos ocurre en muchas otras ocasiones: escapar de la clásica oferta de helado, flan (en este caso pudin) y otras tantas propuestas que nos recuerdan al bar de carretera (ojo, en el nombre, que no en el producto pues aquí tanto el helado como la tarta de queso aprobaron holgadamente) en lugar de optar por aires más modernos como una tarta de selva negra (¡que sí vimos en el menú infantil por cierto!), zanahoria, red velvet, etcétera. Pero para gustos colores, y el Hotel Comendador, con su magistral oferta añadida de SPA y gastronomía, los tiene casi todos. Así que no lo dudes y colorea tu próxima escapada.

otiuMMenester

- ¿Dónde? Hotel Comendador (SPA Domus Aurea y Restaurante El Zaguán) Calle Serranillos, 32. Carranque (Toledo). https://www.hotelcomendador.es/

- ¿Cuánto? Menú del día en El Zaguán desde 19 euros si bien hay muchas otras opciones (Menú Mediterráneo por 28 euros o Menú a la carta por 35 euros); Circuito termal desde 34 euros y masajes desde 32 euros, aunque hay multitud de ofertas https://www.spadomusaurea.com/ofertas/

Jesús Clemente Rubio