domingo, 8 de abril de 2018

J31 Real Madrid 1 - Atlético de Madrid 1: Madrid piensa en Europa


Con el Barcelona dispuesto a batir todos los récords y continuar invicto, y sabedores de que la renta que poseen no es pequeña, las voces más expertas aún no se fiaban del alirón. De todo se ha visto en este deporte y por todos es sabido que más caprichos que el destino tiene la pelota, así pues, si Atlético o incluso Real seguían sumando de 3 en 3 seguiría siempre, hasta que las matemáticas dijeran lo contrario, la posibilidad de destronar al conjunto catalán. Lo malo es que tocó derbi madrileño y lo peor es que hubo empate por lo que ambos equipos, jugando a medio gas, allanaron el camino al campeonato de un Barcelona que va con la sexta metida.

Ni siquiera Cristiano Ronaldo y el príncipe Griezmann pudieron continuar con la lucha. Suyos fueron los goles para firmar el empate; el primero tras un gran pase de Bale y mejor -y complicado- remate del crack, que suma y sigue. El segundo, tras una de las escasas jugadas que logró hilar un Atlético que volvió a ofrecer su visión más rácana del fútbol hasta que, en un atisbo de soltura y de demostrar que pueden hacer eso y mucho más, marcaron. Entre medias, dominio blanco en primera y segunda parte salvo los minutos siguientes al gol visitante.


Primero porque todos cuajaron un partido de bienes y notables, con Marcelo apuñalando una y otra vez el costado atlético ayudado por los espacios que lograban los desmarques de Bale, Cristiano y Lucas Vázquez allá por el otro lado, muy activo el gallego por cierto. Con semejante ataque dinámico llegaron una y otra vez las ocasiones, amén de un penalti bastante claro y no pitado sobre Kroos, como los potentes disparos de Asensio o de Carvajal. Cuando no apareció la cruceta, lo hizo Oblak que, un día más en la oficina, fue el mejor del combinado colchonero.

Cierto es pese a lo ya mencionado que ambos equipos, especialmente el Real Madrid, parecía haberse enfundado el traje de "descafeinado", adjetivo con el que calificaban en prensa deportiva el derbi y que encontró justificación en un desarrollo donde los de Zidane enseñaban el colmillo, intentaban morder pero, acto seguido, quedaban mansos hasta el siguiente asalto. Se echó en falta una actividad y empuje frenéticos, propios de Champions, pues jugarse la segunda posición no es jugarse nada exactamente, siempre quedarán el respeto, la competitividad y el honor de todo derbi. Los cambios de Diego Costa y Cristiano confirmaron que sendos técnicos también apostaban no por firmar tablas pero sí por no hacer demasiado por romperlas y así, mientras Real Madrid y Atlético se quedaban con cara de póker y un apático empate, en Barcelona sonreían y acariciaban la Liga. En Madrid toca pensar en Europa.

Jesús Clemente Rubio