jueves, 15 de marzo de 2018

Spoonik en Only You Atocha: Nacido en casa, criado por el mundo

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Foto: otiuMMadrid (Xioami Mi A1)
Only You Atocha se empeña en marcar el camino y complicar la vida a la competencia exigiéndola esfuerzo y reciclaje. Lejos de dormirse en los laureles, constantemente adjunta a su extensa carta de servicios una suerte de propuestas temáticas en el Restaurante Séptima, ubicado en la homónima planta del hotel. Si hace días nos sorprendían con una completa experiencia finlandesa, ahora nos traen Spoonik, idea parida por los chefs Jon Giraldo y Jaime Lieberman en su propia casa de Barcelona y que, tras cientos de comensales satisfechos y un boca a oído irrefrenable, reconvirtieron en exitoso restaurante. Con semejante carta de presentación, una cocina mimada en su elaboración y de extraordinaria calidad en la materia prima y un maridaje de altura, no es de extrañar que las limitadas plazas para las cenas programadas hasta el 24 de marzo se agoten enseguida. ¿Aún necesitas razones para reservar? ¡Asómate al resto del artículo!


Jon (izqda.) y Jaime (dcha.), creadores de Spoonik. En el centro, Javier
Mora, el chef de otra joya: Trotamundos, restaurante ubicado en 
el hall  del hotel Only You Atocha. Foto: Only You Atocha.
Maldita nuestra suerte por retrasarnos a nuestra cita con Spoonik, pues cuando llegamos allí sólo encontramos rostros complacidos y que hacía pocos minutos habían abandonado la sorpresa. Sorpresa por todo lo que rodeaba; los ventanales que ofrecen unas estupendas vistas de Madrid desde la séptima planta tapados para ser fieles a la atmósfera Spoonik de Barcelona; un responsable de los maridajes que da gusto y envidia oírle hablar y disfrutando de su profesión y, por ende, haciendo disfrutar al cliente; y una carta que planteaba toda una vuelta al mundo sin moverte de la mesa. Así es Spoonik, una idea nacida en casa pero que ha viajado por el globo en busca del más difícil todavía, de la receta definitiva, de la mejor materia prima y, por qué no , imperfecta, como en el caso del postre -cuya historia te emplazamos a que preguntes a Jon si acudes a una de las cenas-. Tamaña recepción no hizo sino adelantar que los manjares que estábamos por degustar no iban a decepcionar a nadie y sí conquistar a muchos. A todos.



El rodaballo, de factura y sabor exquisitos, fue uno de los
favoritos de los presentes. 
Foto: otiuMMadrid (Xioami Mi A1).
En porciones más pequeñas, no os asustéis, llegaron la arepa de choclo con queso y ligero toque de miel, el panucho de pato con crema de frijoles y aguacate y la orgía, el festín, la oda al maíz, con crema, helado, polvo y todas las formas posibles de la popular gramínea. Antes de pasar a cantidades "mayores" (insistimos, son porciones pequeñas para poder dedicar a todas las estaciones el espacio y ganas que merecen), un ceviche vegetal con mango que sirvió de perfecta transición hacia el rodaballo relleno de coquitos y con una crema de guayaba que bien habría valido comprar a toneladas y llevarla a casa para sorprender a cualquier visita. 

Ni podemos, ni queremos olvidar la textura y el sabor de la carrillera. Foto: otiuMMadrid (Xioami Mi A1).
Quizá el mejor rodaballo que hemos probado, cierto que no hemos probado muchos fuera de casa, pero igualmente porque pocos lo ofrecen o, los que se atreven, desde luego a años luz del que pudimos disfrutar. Por cierto, la corteza decorativa se come, no seas divo/a y la dejes ahí. El remate salado vino con la carrillera con chip de plátano y pico de gallo, de textura casi reservada a la ficción y sabor igualmente exquisito.

El festín final propone pastelitos, nubes y macarrones.
Foto: otiuMMadrid (Xioami Mi A1).
En los postres, el Petit four plantea un surtido de macarrones y pastelitos que sentencia y redondea el impresionante homenaje al cacao que es el tamal de chocolate. No habrás probado un cacao semejante y, créenos, no es una frase hecha sino tan literalmente cierta que te obligará, como te dijimos en líneas anteriores, a preguntar por su historia. Si nos preguntan a nosotros por la nuestra en el ámbito gastronómico, a partir de ahora, Spoonik siempre tendrá un hueco especial y reseñable. Gracias a Jon, Jaime y Only You. Nos vemos en Barcelona.
Muerte por cacao, o la búsqueda en el lugar más recóndito de la materia prima diferente.Foto: otiuMMadrid (Xioami Mi A1)

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Jesús Clemente Rubio