lunes, 12 de marzo de 2018

Improvisa... pide una Royal Bliss

Hay veladas con planazo que luego cumple -o no- las expectativas. Pero cuando te proponen una en la que Royal Bliss pone la bebida -ya hablamos de su maridaje, por cierto, aquí-, Volapié la comida y Jamming el entretenimiento -siguen en forma, desde aquella crónica nuestra de 2015 que puedes leer aquí-, mucho se tienen que torcer las cosas para no disfrutar de una u otra forma. Bien, aquí hicimos pleno: risas, estómago satisfecho y paladar sorprendido por lo que dan de sí estas tónicas. Ya sabes, para tu próxima fiesta, cuenta al menos con uno de los tres anteriores.

Mientras esperábamos la comida Royal Bliss en mano, Jamming
en el escenario. ¿Qué más se puede pedir?

Suena música y entran tres miembros de Jamming -que es la representación que destinan a eventos de este tipo, en restaurantes y espacios más pequeños-. Tras uno de sus muchos y casi innumerables números, cierto es que todos nos hemos olvidado un poquito de la comida, pero enseguida nuestro apetito nos recuerda que las carcajadas no llenan el estómago. 

Suaves y ligeras, las gambas encontraron en Royal Bliss
el contrapunto perfecto.
Sí lo había hecho minutos antes la Royal Bliss de bienvenida, en la que optamos por la Yuzu Sensation que, casualmente, acompañaría a los dos entrantes propuestos por Volapié: jamón y gambas. Las últimas, muy suaves mientras que el primero daba el contrapunto perfecto para que Yuzu, dulzón y casi afrutado, hiciera el resto. Nada que ver con el Ginger Ale que acompañaría al segundo plato, la hamburguesa de Rabo de Buey con toque de curry resultando, de nuevo, en una combinación sublime. 


El jamón fue el protagonista de tan majestuosa bandeja.
Comprobamos, tanto en la previa como en el durante e incluso en la conclusión, lo que ya demostró aquel maridaje en Café de Oriente y que os mencionábamos al principio de estas líneas: que Royal Bliss es la tónica de los que no les gusta la tónica tradicional, y la máxima expresión de los clásicos amantes de la popular bebida. Una opción para cada momento, cada acompañamiento y cada evento. Con suficiente margen y tablas para improvisar y salir no sólo airoso, sino triunfante; al estilo Jamming, para que nos entendamos. Volapié fue juez y parte de semejante velada aunque poco más podemos decir de él; tocará repetir en el futuro.
La carne y el curry toparon con un Royal Bliss más contundente y menos endulzado que el primero. Perfecto.
Mientras, improvisad con un escarabajo pelotero en una mano y una buena Royal Bliss en la otra ;)


*Todas las fotos han sido realizadas por otiuMMadrid con un Xioami Mi A1, retocándolas en luz, sombras y color y sin emplear ningún tipo de filtro ni programa para ello más que las herramientas incluidas en el teléfono móvil.

Jesús Clemente Rubio