jueves, 3 de agosto de 2017

Spider-Man Homecoming: El renacer del superhéroe, la adolescencia del 'vecino y amigo'

spiderman-adolescenteQuizá fue una decisión acuciada más por motivos económicos que argumentales, pero hizo bien Sony en acordar con Marvel (Disney) la inclusión del hombre araña en el universo cinematográfico de la segunda. Parecía que el personaje de Spider-Man perdía fuelle entrega tras entrega hasta la culminación con la segunda entrega protagonizada por Andrew Gardfield que, al parecer, gustó mucho menos a crítica que a público pero, al final, todo el mundo reconoció que el superhéroe convencía cada vez menos. Esta vez la reinvención, impulsada por la breve aparición en Capitán America: Civil War deja un renacimiento del superhéroe en forma de adolescente que, más allá de grandes misiones, ha de ser primero el "vecino y amigo Spider-Man" que todo ídolo ha de ser antes de dedicarse a salvar el mundo. Porque, ya se sabe, la transición a la vida adulta es, después de machacar a los malos, el trabajo más complicado. 


Estamos, pues, ante un Peter Parker al que sólo le falta explotarse granos, pues todo lo demás lo recorre: el aislamiento del pardillo en el instituto, el primer amor, el amigo no muy agraciado pero tremendamente simpático y que, sorpresa, también vive marginado... todo ello, esta vez, con una Tía May mucho más 'cool' y enrollada -también con menos años de los que estamos acostumbrados- encarnada por una Marisa Tomei que escenifica a la perfección los intentos de los adultos de entrar en el universo 'colega' de sus hijos/sobrinos. Tom Holland, por su parte, hace lo propio con respecto de su edad y, de paso, Sony aprovecha para mostrar esos aspectos que uno siempre se pregunta de los superhéroes pero se prodigan poco, al menos, en el cine: el día a día y las pequeñas cosas. Comprobar qué hará Spider-Man cuando no haya edificio o superficie al que "anclar" sus telarañas para desplazarse, qué haríamos nosotros si nuestro amigo fuese el hombre araña o cómo afrontar tu primer interrogatorio con un delincuente son aspectos que sacan mucho brillo a la película. Se logra, de paso, la completa integración del nuevo actor y el personaje, dado que damos sus primeros pasos dentro de las mallas con él, sufrimos con él y celebramos cada pequeña batalla que gana -incluso una contra los Vengadores, ya verás ya-.

Huelga decir que los efectos son tan majestuosos como este tipo de películas nos tiene acostumbrados.
El guión, además, elige muy bien como 'retorcer' la acción para el más difícil todavía.
Obviamente, si no hay réplica villana no hay película, y frente a Holland hay un buitre con otro renacido, Michael Keaton, viviendo una segunda época dorada en el celuloide. En la película, un padre lleno de razones para ejercer el crimen y recursos para ello heredados de industrias Stark pese a que dicho emporio le diera la espalda en el pasado. Hablando de Stark, aunque el papel de Iron-Man es casi tan testimonial como el de May, como aquélla Robert Downey Jr. ejerce de mentor necesario de Spider-Man, toda vez que May lo hace de Peter Parker. Entre ambos construyen la persona y el superhéroe e, insistimos, logran hacer que el espectador integre una más que lógica evolución del personaje.


Respecto del desarrollo de la película, posee una dosis justa de acción, comedia e incluso drama -más bien melodrama de la adolescencia- que nunca aburre y siempre despierta hambre de más; y no, no te lo saciarán las dos escenas poscrédito, aunque la primera nos encantó. Con todo, Spider-Man Homecoming es, como su traducción indica, el mejor de los regresos, el perfecto baile de instituto para el hombre araña en el que nos invitan a redescubrir al minihéroe hasta alcanzar el prefijo súper.

Jesús Clemente Rubio