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Lugo: El abrazo de la muralla, la catedral del mar

babymoon-lugo-catedrales-ribadeo"La Muy Noble y Leal Ciudad" de Lugo es el epicentro de una región que contrasta de una manera sublime verde y río en su Ribeira Sacra y tierra y mar en el extremo norte. Nuestra crónica viajera visitó el Sil y navegó el Miño, descubrió una de las mejores murallas -y única en Europa- conservadas completamente en la ciudad y se acordó de Ken Follet y su pasión por las catedrales cuando aterrizó en la playa homónima. Por fin un eslogan que es tan cierto como modesto: Galicia Calidade es, y ya van tropecientas, otra de esas imperdibles joyas nacionales.


La Ribeira Sacra supera toda expectativa.
Hay que vivirlo para entenderlo.
Si leíste nuestra crónica viajera sobre León sabrás que nuestra aventura terminó en Ponferrada pero nos referíamos a la castellanoleonesa. Unos cuantos kilómetros al suroeste después, y con la acogedora Monforte de Lemos como base de operaciones, nos adentramos en la ruta de los Miradores del Sil que si no despiertan en ti sentimientos de asombro ni te embelesan sus paisajes, mírate las pulsaciones: probablemente estés muerto. Los cañones del Sil ofrecen una impactante instantánea en la que el contraste y la pureza de los verdes con los azules del río derivan en una apariencia de película, de escenario, como si tanta hermosura no pudiera ser cierta ni existir. Salvando las distancias y la toponimia, quien haya visitado el Gran Cañón se remontará inevitablemente a aquella visita. 
La panorámica desde los miradores exige fotografía.


Pasarelas como ésta desafían a la gravedad y aumentan la experiencia.
Os hablamos de la ruta en lugar del catamarán por un sencillo motivo: mientras la embarcación auspiciada por la Diputación de Lugo recorre el cañón desde abajo, la ruta -en coche- por los miradores lo hace a vista de águila y muestra todo el esplendor, y no sólo parte, de una tierra inolvidable. Por supuesto es recomendable el catamarán pero si has de elegir entre los dos que ofrecen, mejor haz como nosotros y dirígete a Belesar para partir de allí hacia el Cabo del Mundo navegando por el Miño. Antes de detallarte el minicrucero, desterrar el tópico de que las carreteras que conducen a los diversos miradores están en mal estado: simplemente son estrechas y, llegados a un punto, el asfalto se torna gravilla y ésta después se ramifica en caminos que, de cruzarte con otro vehículo, tocará diplomacia. Nada más. En 20 minutos nosotros alcanzamos el primero de ellos partiendo del citado municipio y, desde ahí, alcanzarás el resto con una diferencia similar. Sin contar el necesario tiempo que merecen y que querrás dedicarlos.
Monforte de Lemos iba a ser al principio sólo una parada para reponer energías y sorprendió por su atractivo turístico.

El 'Escorial' de Monforte de Lemos es una versión reducida del
madrileño pero de gran factura y con todo el estilo herreriano.
Retornados de los miradores y tras disfrutar, por cierto, de las fiestas de Monforte de Lemos -con gaiteros y cabezudos-, sus monumentos -que la convierten en una visita obligada, con un destacado parque que observa al... ¡Escorial de Galicia!- y el cariño y calor de sus gentes la tarde la destinamos al otro catamarán: el del Cabo do Mondo.
Los gallegos saben divertirse. En plenas fiestas de Monforte de Lemos, las calles se llenaron de colores
y música gaitera.

Sagrada travesía

Una de las partes más imponentes de la Ribeira Sacra es el Cabo do Mondo, que da nombre a la ruta fluvial por el Miño dispuesta por la Diputación de Lugo. Con un precio -hay tarifas reducidas- de 9 euros, el trayecto de 1 hora y 45 minutos navega en un cómodo catarán y con una detallada y entretenida explicación apta para todos los públicos -teníais que ver la cara de algunos niños prestando suma atención- que sabe acentuar y poner el dedo sobre la letra negrita, asomándose al resto de detalles sin tedio ni monotonía. 
Colócate en la parte delantera del catamarán para duplicar la estética de tu viaje en catamarán. Por las
explicaciones no te preocupes, se escuchan perfectamente a través de la megafonía.
He de reconocer, llegados a este punto, que no siempre estuve atento, pero ello lo consiguió el otro gran atractivo de la ruta: tan larga es que uno puede perderse en la explicación o en el momento, disfrutar de cuanto ve o siente y, por si acaso, el camino de vuelta está carente de voz y narrativa para que te sumerjas del todo en la experiencia que estás teniendo la suerte de disfrutar. Aquí es donde nos percatamos de la "Calidade" de Galicia, no sólo basada en lo que se ve, toca o come, sino en lo que se siente. 

*Más información de las rutas fluviales en http://reservas.rutasembalses.es/

Lucus Augusta

El paseo por la muralla permite conocer Lugo desde otro punto
de vista y comprobar que toda ella sigue en pie.
Tras maravillarte con el estado de conservación de su muralla -única ciudad europea en mantener en pie TODA la estructura, cerrando el círculo vaya- te encantará adentrarte en sus sinuosas calles precedidas por diversos accesos -modernos, los antiguos están más céntricos- de Lugo. Apunta dos nombres: Rúa de la Cruz y Rúa Nova, epicentro fiestero y gastronómico de la ciudad y que encuentra en su filosofía de tapa caliente + tapa fría por cada consumición un sinfín de adeptos. Quizá conoces otras ciudades que también lo hacen, véase Madrid, pero dos tapas (y además, elaboradas) por una consumición sólo lo hemos visto en la bautizada por los romanos como Lucus Augusta. En ambas calles se reparten el pastel multitud de establecimientos, en su mayoría recomendables, pero nosotros priorizamos el dejarse caer por el "Ave César" pues, además de las deliciosas tapas que probamos, a la carta pedimos un arroz caldoso y un raxo inolvidables. Todo ello redondeado por una materia prima y un trato de primera -en general y en particular, el lucense es amable, simpático y muy profesional-. Claro que no has de dejarte en el resto de bares ni las navajas, ni el pulpo ni... ni contenido alguno de la carta. Porque en Galicia se come muy bien pero en Lugo hay veladas legendarias. 


Lugo abraza al visitante. Será este el que luego
no quiera soltarse.
Es turno de hablar de la ciudad desde el punto de vista monumental y turístico, y has de saber que si bien la visita podría llevarte un escaso puñado de horas, has de completarla adentrándote en algunos de sus interesantes museos no sólo porque sean gratuitos, sino por su contenido. De él así como de cuanto vimos te relataremos más bien poco en favor de fomentar e invitarte a que contrates una de las visitas guiadas de Lugo, que por módico precio recorre durante más de dos horas calles e historia con ritmo y explicación dinámicos. Sí cabría destacar la Catedral de Lugo así como la plaza en la que se sitúa; la enorme explanada que alberga la Plaza Mayor, más abierta que las que acostumbran las plazas castellanas pero de inmensa belleza y atractivo; y, por supuesto, el paseo por la muralla pues desde arriba todo gana en encanto, especialmente la parte norte de la misma.
He aquí tan solo un pedacito de la enorme Plaza Mayor de Lugo, con parque y jardines como columna vertebral
y escoltada por edificios monumentales y bares en uno de los laterales.
En definitiva, el plan ideal pasaría por una visita guiada para la primera toma de contacto en la que elegir qué zona o pedazo histórico de Lugo te gusta más para luego explorarlo por tu cuenta. En la noche, acotamos la ruta en dos calles: Rúa da Cruz y Rúa Nova, con el vértice en Praza do campo. Acabarás con el buche lleno de calidad y la chispa que dan los vinos, si bien siempre podrás bajar tanta comida de copeo por la misma zona...


Ribadeo y la catedral del mar

Justo antes de la ruta de las playas se alza Rinlo. Y en su margen costero
encuentras esto. Ve y disfruta.
El cenit del viaje lucense llegó por el norte, donde decidimos invertir los días restantes. Alojados en el mismo Ribadeo, cuyo puerto deportivo merece una visita que prosigue por una ruta de miradores hasta su faro, nos mostró además una plaza mayor repleta de actividad y los mejores enclaves para disfrutar del pulpo. Para parrilladas nos hablaron de un tal O´Piano aunque no tuvimos oportunidad de ir pero, si lo tuyo es la mariscada, has de optar por la cercana Rinlo.

* Para dormir nos gustaría hacer un pequeño guiño a los Apartamentos Garden Ribadeo, de estupenda factura y asequibles precios (80 euros la noche) que, si bien no tuvimos la oportunidad de probar, sí lo hicimos con la vertiente hotelera de que disponen los propietarios, justo al lado de la cafetería homónima. Por 60 euros la noche, una amplia y luminosa habitación con todo tipo de comodidades y desayuno -con eterna sonrisa- incluido. Más información en http://www.apartamentosgarden.com/


No olvides echar algo de manga larga al coche. Al fin y al cabo, ¿en
qué Catedral hace calor? ;)
Primer alto en tu camino a la ruta de las playas, el extremo costero de Rinlo premia al visitante con una sensación de sosegada libertad que te hace no enamorarte de la inexistente playa, pero sí del majestuoso mar. Tras ello puedes -y has de- embarcarte en la citada ruta de las playas, donde las encontrarás pequeñas casi del tamaño de una cala hasta grandes y más próximas al concepto urbano, salvando por supuesto las distancias. Porque en esta ruta que bordea y dibuja el mapa de la Península Ibérica por el norte se sucederán las instantáneas imperdibles y los momentos que las acompañan. Obviamente la deseada culminación está en la Playa de las Catedrales que, sin ser la única playa, es la de los momentos únicos.


Encuentra la paz en la Playa de las Catedrales. No la soltarás hasta el final de tu viaje.
Tanto es así que para acceder y ver de cerca las curiosas formaciones rocosas que han dejado la erosión y otros factores ha hecho falta durante este verano una autorización, obligatoriedad que desaparece el resto del año. Sea como fuere decir que se trata más bien de una playa monumental, cuyo nombre se debe a las enormes rocas que hasta recuerdan a rostros y que atraen a cientos de visitantes cuando la marea lo permite (puedes consultar horarios y otra información aquí http://visitalascatedrales.com/mareas/), por lo que te recomendamos elegir otras si lo tuyo será el uso tradicional de una playa. 


La clásica estampa de la Playa de las Catedrales y, ni mucho menos, la
única que merece el objetivo de tu cámara.
Aquí se viene a enamorarse, reenamorarse, retorcer la clásica foto de las Catedrales hasta el más difícil todavía, adentrarte en las grutas con tu despiadado hijo o el desfasado amigo... más que tumbarte, caminar y explorar el entorno. Y la exploración, os aseguramos, incrustará en vuestra memoria imágenes e instantes que bien valen una vida. No pudimos tener mejor contexto para inmortalizar nuestra "BabyMoon".


Jesús Clemente Rubio