viernes, 31 de marzo de 2017

Valladolid y Parador de Tordesillas: Donde el tiempo se para y se aloja

Un vistazo rápido a Valladolid engancha, una visita con algo más de tiempo y relajación, enamora. Ciudad y provincia premian al viajero con belleza urbana y rural, contrastes, día y noche imperdibles, instantes e instantáneas. Pero si uno quiere redondear sus jornadas en este enclave castellanoleonés la mejor opción, a 20 minutos de la ciudad, es el Parador de Tordesillas. Allí donde el tiempo, rodeado de pinares salpicados de polémica y bañados en atractivo, se para a recrearse y alojarse.



Las vistas al pinar y la piscina son impagables. Descanso absoluto.

Sólo hay algo que puede gustarle a uno más que dormir; descansar. Emprender una jornada con los cinco sentidos activados y mente y cuerpo prestos sólo es posible tras alojarse en algo más que cuatro paredes; toda una casa solariega envuelta por pinos y servida, más que templada, bien caliente. Aviso para los días fríos; la segunda planta, en la que nos alojamos, es una auténtica pasada. Aviso para los días templados o calientes; la temperatura de la habitación puede resultar algo elevada. Sirva esto como único -y más que pequeña, pues no ha de frenarte en ningún caso- pero a uno de los Paradores más completos de cuantos hemos visto.


Porque destaca en localización, como hemos dicho escoltado por pinares y a pocos metros de Tordesillas y unos 20 minutos de Valladolid en perfecta carretera, nada de caminos como en alguna otra ocasión hemos visto. Sobresale en instalaciones, de hermosa factura estética y generosa amplitud en interiores. Y la matrícula queda reservada para el y los servicios; mientras el personal es atento y todo lo que el viajero más o menos sociable espera de los empleados, las habitaciones, el equipamiento de las mismas y los añadidos gratuitos del hotel son para enmarcar. 

Catálogo de almohadas. Si no descansas, es porque no quieres.
Para muestras, nuestro "pateo" pucelano que, tras ocho horas de visita, nos hizo ansiar la llegada al Parador. En cualquier otro habrías subido y, ducha mediante, te habrías sumergido entre las sábanas o el catálogo de almohadas (al que también puedes acceder de manera gratuita con una simple llamada a recepción; rapidez plausible). Pero el Parador de Tordesillas ofrece acceso libre a su zona de gimnasio y SPA, ambos discretos pero, incluidos en el precio, ganan muchos enteros. Tras pasar por el banco de abdominales, levantar algunas mancuernas y hacer algo de bici, piscina interior climatizada -la exterior no la probamos pero su tamaño es notable- con temperatura perfecta, sauna y jacuzzi (el baño turco estaba en reforma). Ningún Parador nos había deleitado antes con semejante premio a una intensiva jornada turística y aún quedaba lo mejor... la gastronomía.
No hay nada como sentirte en medio de la naturaleza toda vez que degustas productos de primera calidad.

El gallo tordesillano
El gallo tordesillano tras una excursión soleada. 'Entró' solo.
Hace más de una década los mejores cocineros de Tordesillas acordaron elevar al Gallo como plato típico de la localidad vallisoletana y, desde entonces, la receta mejora año tras año. Dejadnos aconsejar semejante manjar a degustar en el mismo restaurante del Parador, no sin antes pasar por unos entrantes de categoría (salmorejo y croquetas deliciosos) y, por supuesto, finalizando con una tarta de tres chocolates de gran textura. 


La tarta fue el mejor remate a una comida nada copiosa y deliciosa.
Ya sea con menús (hay varios, nos llamó la atención el de 30 euros) o a la carta, el establecimiento también satisfará las expectativas del huésped en el apartado gastronómico. El servicio, por cierto y de nuevo, impecable. Huelga mencionar la calidad de sus desayunos que, al igual que en otros paradores, distribuye estaciones saladas y dulces con productos frescos, de primera calidad y renombradas marcas. Cantidad y variedad más que suficientes. 

Los desayunos de Paradores nunca defraudan. Sea dulce o salado, son más que recomendables.


El famoso Toro de la Vega saluda a las puertas de Tordesillas.
Tras un breve paseo circular para sumergirse en el entorno del Parador, es menester acercarse al cruce histórico de caminos que es Tordesillas. Con la poderosa escultura del Toro de la Vega saludando al viajero, tanto los que están a favor como los que rechazan esta costumbre se ponen de acuerdo en que el pueblo es embriagador. 


Las vistas desde lo alto de Tordesillas también son un descanso
para la vista.
Si bien su estampa lejana y mañanera no sorprende como la nocturna, explorar sus calles sí es recomendable en ambas vertientes. Junto a la Iglesia de San Antolín, quizá el monumento más representativo, se unen dos palacios que conforman las Casas del Tratado, allí donde siglos atrás se repartieron el Nuevo Mundo. Si giras entonces 180 grados y te diriges a la panorámica, además de la correspondiente instantánea la recompensa será todo un descanso para la vista. Un paseo por el resto del pueblo con visita a la coqueta Plaza Mayor pondrá el broche a una embriagadora mañana o tranquilizadora noche.

El Castillo de Simancas es imperdible, junto a la historia de las 'mancas'.
Cerca hay muchas otras zonas recomendables; Toro, de la que ya hablamos en estas líneas, o Simancas, con su imperdible castillo aunque más recogida que Tordesillas. Mientras que los pueblos colindantes al Parador así como el mismo alojamiento podrían ocupar una de tus jornadas, la otra cita es ineludible: Valladolid.

Día y noche en Pucela
La Iglesia Antigua es casi tan querida como la Catedral.
Valladolid es sorprendente, majestuosa y altiva en ocasiones, acogedora y cercana en otros rincones... pero siempre sorprendente. De día, su Plaza Mayor combina soportales y explanada en una explosión arquitectónica que abraza al visitante. De allí, por el Camino de Santiago, uno se dirige a la que, sin embargo, es aún una plaza más alabada por muchos: la de José Zorrilla, con la imponente fuente coronando un paseo que conecta con una tercera plaza y gigantesco monumento a Colón. En la segunda mencionada, por cierto, hallarás la Oficina de Turismo principal (hay luego puntos turísticos como el situado entre la Catedral y la Plaza Mayor). El mencionado edificio eclesiástico no goza de una estética tan afilada como las de sus vecinas León o Burgos, pero igualmente seduce en primer plano en esa estampa que reserva el fondo a la Iglesia Antigua, de mayor atractivo que aquélla.
Con permiso de la Plaza Mayor, la de José Zorrilla es la más famosa de Valladolid.
Camino del Parque de Poniente, hacia el norte, habrá Palacios e iglesias también dignas de visita, antes de dejarse caer por las "piscinas" vallisoletanas donde los "veintipico" grados arrojan y tumban a locales y visitantes en metros y metros de arena. Mira que nos gusta el sol.

El paseo por el Pisuerga está más integrado en el río que en la urbe.
Muy recomendable.
El paseo a orillas del Pisuerga está más pensado para los que se dirigen a sus barcas alquiladas o compradas que al viandante y paseante pero, igualmente, merece la pena deshacer camino dirección sur hasta alcanzar el Puente de Isabel la Católica para, de nuevo, introducirte en el centro histórico. Hay más, mucho más en la ciudad pinciana, pero en un día quisimos recorrer lo comentado intercalando con paradas en calles de tapeo como Correos (casa Jero) y otras salientes de la Plaza Mayor. 


De noche la Plaza Mayor luce de otra manera.
Por la noche, repetición a la inversa para descubrir por qué Valladolid ha sido reconocida en numerosas ocasiones por la iluminación de sus calles y monumentos; la Plaza Mayor es otra vestida de noche. Y uno es otro cuando abandona Valladolid.

otiuMMaximus

- ¿Dónde? Parador de Tordesillas. Carretera de Salamanca, 5. Tordesillas (Valladolid)
- ¿Cuándo? Con piscina exterior e interior y semejante ubicación alejada de la urbe, cualquier época es buena para una escapada a Tordesillas.
- ¿Cómo? En coche, poco más de 2 horas evitando peajes. Aunque nosotros elegimos pagar los casi 12 euros de la AP-6 y ahorrarnos veinte minutillos y curvas. Cuestión de gustos.
- ¿Cuánto? Lo mejor es que te pases por la página web del Parador. Hay ofertas para 30añeros, 40añeros, estacionales... http://www.parador.es/es/paradores/parador-de-tordesillas

Jesús Clemente Rubio