lunes, 21 de noviembre de 2016

Nàmit Gastrobar: El cortejo mediterráneo seduce a la cocina filipina

gastrobar-asiático-madrid-namitMadrid es maravillosa. Porque puedes pasear por una de sus arterias más castizas, el Paseo de la Castellana, y desviarte a la izquierda a la altura de Emilio Castelar (más o menos) para toparte con la unión de dos cocinas tan diferentes como la filipina y la mediterránea en un exquisito resultado final: el gastrobar Nàmit. Ya sea con su generoso -y apetitoso- menú diario o a la carta -de la que hoy damos cuenta- Herles y el resto de empleados demostrarán cómo fusionar dos conceptos conservando sólo la mejor versión de cada uno de ellos. Y el buen servicio de ambos.

Nàmit posee una de esas elegancias 'vintage' que dotan al local, más
que de estirada exclusividad, de 'buenrrollismo'.

Nàmit no posee la fachada más sugerente de la hostelería madrileña, pero su terraza que hace las veces de antesala del local es de las más cucas sin duda. Colorida y "vintage", muestra la cara más atrevida de un local que no repite semejante estampa en el interior pero mantiene igualmente la pluralidad en los tonos y la decoración. Destacable su "isla" en la que comensales desconocidos entre sí pueden compartir mesa al más puro estilo -cada vez más español- europeo y anglosajón. Sobre la carta en sí, una treintena de platos perfectamente segmentados, como nos gusta, señal -la mayoría de las veces- de que la apuesta es por conseguir sobresaliente en cada uno de los perfiles.


Los rollitos 'lumpia' de carne y las croquetas caseras son unos
entrantes más que recomendables...
En un rápido vistazo pudimos observar que la amabilidad del personal no sólo era cosa de nuestra camarera; la sonrisa, sincera, el asesoramiento sobre cantidad y calidades de la comida... todo de diez. Así que cómodos y en una sugerente atmósfera pensamos en la idea de volver a una merienda o un café pero, como de comer se trataba, nos atrevemos con la lumpia de carne, las croquetas caseras y el pritchon

...pero el sécreto ibérico del 'Pritchon' se lleva la palma.
Los primeros, rollitos de carne marinada en especias, resolvían con una jugosa salsa; las croquetas, de jamón ibérico o de queso y pasas, se deshacían toda vez que atrapaban con esos sabores que se te enganchan al paladar. Pero ambos palidecieron ante el Pritchon, una suerte de secreto con pepino y cebolleta envuelto en crepes y con salsa parecida a la del pato laqueado -de hecho, la presentación es calcada- sólo que algo más dulce. Y con permiso de aquel ave, el secreto conquista los sentidos por presentación y gusto. Un entrante que te hará lamentar que no exista de segundo plato hasta que pruebes el rabo de toro.

Los baos son de los mejores que hemos probado.
Veréis, aquí hacemos punto de inflexión porque los famosos bocadillos filipinos están disponibles en tres modalidades, de las que nosotros probamos dos: rabo de toro y solomillo. El tercero en discordia es el secreto que, si no lo pediste de entrante, tienes una nueva oportunidad. Decir que los baos son los menos grasientos -nada, en realidad- y más ligeros que hemos encontrado hasta la fecha, no haciéndote la clásica "bola" en la garganta que te obliga a dar un trago de la bebida más cercana para pasarlo. Riquísimos por fuera y, claro, por dentro, con el rabo de toro superando a un solomillo igualmente sabroso. Por tanto, si preferís saltar de los entrantes a los segundos, es menester optar por el rabo de toro que, al igual que el solomillo, están disponibles como plato principal. Sin duda, la estrella de la carta.
Suaves y deliciosos, los tallarines Pad-Thai no te defraudarán.

No te pierdas el intenso sabor de los fideos.
Con toda la carne degustada, los segundos los dedicamos a la pasta: tallarines Pad-Thai y fideos de arroz salteados ambos, aviso para navegantes, de sabor diferente al que estéis acostumbrados. Los primeros mucho más suaves de los que hemos tenido la oportunidad de conocer en establecimientos individuales o cadenas; los segundos, a priori menos apetecibles para nuestros cerebros, encerraban un intenso sabor de la guarnición que provoca hasta adicción.
No es necesario que vayas a comer o a cenar; ¿no
te parece apetecible esta merienda de café y tarta de
zanahoria?
Rematar con un brownie diferente al habitual o una Cheesecake similar salvo por su excelente sabor redondeará una noche en un asiático -mal llamado "chino"- en el que, donde antaño decía mucho malo y cutre de ti, sorprenderá a tu acompañante en cualquier momento del día. Te lo dice un mediterráneo y te lo dirá uno de los filipinos responsables de la cocina y de tan minuciosos y deliciosos platos. Y preparaos porque llega la Navidad y cierto brunch que... (continuará)

otiuMMaximus
- Los baos son imperdibles. El de rabo de toro, brutal.
- Cocina muy ligera y nada pesada. Enterremos tópicos.
- Excelente relación calidad/precio.

otiuMMenester
- ¿Dónde? Gastrobar Nàmit. Calle Rafael Calvo, 38. 91 308 44 62. www.namitgastrobar.es
- ¿Cuándo? Abierto desde las 8 de la mañana. Ahí es nada.
- ¿Cuánto? Por 30 euros por persona saldrás más que servido. De ahí para abajo salvo que pruebes uno de sus -dicen- imperdibles vinos.

Jesús Clemente Rubio