jueves, 29 de septiembre de 2016

Miss Peregrine: Lo normal es ser raro

peculiares-eva-green-tim-burtonTim Burton es extraño, demasiado extrovertido, estrafalario, hiperbolesco y, sin embargo, todo aquél capaz de acometer la más alocada de las empresas demuestra una cordura y serenidad al alcance de pocos. Suyas son algunas de las obras más surrealistas del cine y, pese a ello, aclamadas por crítica y público. Y aunque alguna vez ha cruzado la línea y perdido algún partidario por el camino, no será Miss Peregrine la que tache más fans de su lista. Estamos ante una joya que retuerce el tiempo y revisa el concepto establecido de lo normal para poner de manifiesto que, al menos en esta vida, lo más normal es ser algo rarete.

El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares nace con uno de esos chicos aislados del mundo, con una imaginación desbordada por culpa de un abuelo cuentacuentos así como un desmesurado ingenio. Pero lo hace partiendo del mundo “cuerdo”, en el que la gente con un don o talento extraordinario parece tener que ser tapado por la mediocridad de lo establecido e impuesto. He ahí la genialidad de Burton; con fantasía azota a la realidad y, nos hace ver, que cuando ésta presenta algo de magia es cuando la vida puede ser vivida con su objetivo primordial: disfrutarla.

A partir de ahí, el niño en cuestión se embarca en un viaje literal con su padre para “curar” sus rarezas, y metafórico para desarrollarlas y terminar apreciándolas y topando con otros niños igual de raretes. Lo malo –o bueno- es que éstos compañeros de viaje no son de su época, sino de una anterior, y salvarlos de su destino supondrá perderlos para siempre y, con ellos, los únicos que le entienden. El Hogar de Miss Peregrine para niños peculiares tiene humor, drama e incluso romanticismo… pero lo mejor es que es un Woody Allen fantasioso y alocado, es un Tim Burton vaya. Y esta vez su señora esposa en la realidad, una Eva Green que siempre ha de estar en cada film suyo, asume el peso de la película con sobrado talento y, es más, es la que aporta el ritmo adecuado a la narrativa, amén del joven actor Asa Butterfield.

Quitando quince minutos que se podría haber ahorrado la cinta, diremos de los 105 restantes que son estupendos, con fuerte aroma a las películas de amistad de los 80’, efectos del 2000 y la batuta del Burton de todas las épocas. Bienvenido al hogar de todos.


Jesús Clemente Rubio