sábado, 5 de diciembre de 2015

Real Madrid 4 - Getafe 1: El Madrid se reconcilia con juego y afición

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O. POZO

Tras el peloteo inicial y a modo de calentamiento, cinco minutos bastaron para que Benzemá hiciera el primer gol. Era la tarde en la que todos los ojos estaban puestos, más que sobre el campo, sobre los despachos del Bernabéu. Era el momento, por tanto, de que el éxito deportivo tapase las vergüenzas administrativas, y el equipo de Benítez cumplió con nota a base de juego combinativo, en ocasiones brillante y muy, pero que muy eficaz.

Benzemá repetiría gol minutos más tarde, también tras trenzar una bonita jugada que él mismo definiría en dos tiempos, con la venia de la pasiva defensa del Getafe. A costa del rival también madrileño el Real se redimiría de los "diretes" deportivos tras el chasco del Clásico y la posible eliminación de la Copa del Rey por cuestiones de otra índole. Siguió mareándola el Madrid con juego bonito pero sin excesiva ornamentación, con total eficacia colectiva. Se notaba el regreso de James. Tanto obsesión por el conjunto apartó la individualidad que podría haberle dado a Benzemá el hat-trick, si bien el compañerismo traería sus frutos más tarde. Primero con la cesión de cabeza de Cristiano Ronaldo a Bale, que ajustó bien al palo derecho de Guaita. 

El equipo hizo 'piña' y logró reconciliar al club con la afición.  O. POZO 

Después con el propio Cristiano culminando uno de esos contraataques marca de la casa con un Kroos que recordó al de la temporada pasada, galopando y mirando de vez en cuando atrás más para confirmar que nadie le alcanzará que para soltarla por peligro de ello. Así, templó y aguantó hasta que CR7 tiró el desmarque, ajustando lo necesario el pase a la espalda de la defensa azulona y permitiendo que el bicho saciase parte de su apetito. 4-0 y aún quedaba la mitad del partido, si bien éste sería más sosegado y a un medio gas del que se beneficiarían ambos conjuntos de cara a futuras contiendas.

No obstante, el Getafe siguió plantando cara aunque no cuerpo y fue su capitán, Alexis, quien exigió con hechos el salir de allí con la cabeza bien alta, tanto que fue de testarazo espléndido como logró el de la honra. Ovaciones para Benzemá en su cambio y varios achaques blancos más redondearon una tarde en la que los aplausos de dentro taparon el ruido de fuera. 

Jesús Clemente Rubio