viernes, 17 de julio de 2015

Guía Londres: 8 cosas que hacer en la 'City'

9-things-to-do-london-9-cosas-que-ver-en-londresEs la cuna del Britpop, la de los contrastes señoriales y los alternativos, la de los barrios sencillos enfrente de los recargados victorianos. Aunque quizá carezca de esa capacidad de enganchar o de permanecer en la memoria que tienen otras capitales europeas, es innegable que tanta gente enamorada de la capital inglesa no puede estar equivocada. Porque todos han escrito de todo sobre ella, nosotros proponemos ocho cosas que hacer en la ciudad -unas típicas, otras menos conocidas- para que regreses con un sabor de boca mucho mejor del que deja el rebozado del "fish n´ chips".


La historia de 'The Four Seasons' te emocionará.
1-. Jersey Boys o West End
El Broadway londinense o, quizá si les preguntas a ellos, te dirán que Broadway es el West End yanqui. El caso es que en un puñado de metros cuadrados teatros de todos los tamaños -pero siempre de exquisita factura- reúnen los mejores musicales de la ciudad y, en algunos casos, del mundo. Caso que nos ocupa: Jersey Boys. Calidad: infinita. Si Clint Eastwood hizo un excelente trabajo en la película y así lo percibiste, o bien quedaste algo decepcionado pues los biopic musicales no son lo tuyo, dale una oportunidad al Picadilly Theatre. 


Porque tu confianza se verá recompensada con un cuarteto que engancha en cada canción, en cada gesto y chascarrillo del guión, en cada moraleja de las diferentes etapas de la vida, descritas a través del auge, cénit y decadencia del éxito musical. La historia de Frankie Valli bien podría ser la nuestra en más de un momento, con las eternas disputas laboral y personal, nuestra carrera sobre un escenario o bajo un techo, en un hogar. Todo ello con la mejor música de los 50, 60 e incluso 70, con una voz aguda que te arrancará la burla en los primeros compases para después dejarte boquiabierto y maldecir tu ignorancia musical y una puesta en escena propia de las mejores producciones. Welcome to West End, my friend.

Con una divertida puesta en escena y una calidad musical brutal, 'Jersey Boys' se postula como uno de los
imperdibles del West End.

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- El teatro, como todo en Londres, es caro... muy caro. Pero al igual que en Nueva York, aquí también existe TKTS, en Leicester Square, donde nosotros compramos una de las entradas de 90 libras... ¡por 39!

2-. The Parliaments y el Big Ben
La foto más británica: policía, Parliaments y Big Ben.

Antes de que te conviertas en uno de los muchos derrotistas que lanzan un lamento e improperios al ver el Big Ben, te advertimos: mide menos de 100 metros. No esperes una Torre Eiffel, incluso el London Eye es más alto que la archiconocida -y antiguamente denominada- Torre del Reloj. Ahora baja la mirada, y échale un segundo vistazo; un tercero, un cuarto...no puedes parar, ¿verdad? Es la magia de la torre y el conjunto que forma con los Parliaments, en cuyo interior se maneja el Reino Unido. Y es que su estética de maqueta y su coqueteo con el barroco sin ni siquiera rozar, sin embargo, lo recargado consigue enganchar al viajero que le da una segunda oportunidad al monumento. Ni que decir tiene que hablamos de uno de los mejor iluminados en la noche londinense y cuyo juego y reflejo con el agua del Támesis brinda una de las estampas más románticas de la capital inglesa. 


3-. Paseo por el Támesis en verano hasta desde St. Paul Church hasta Tower Bridge

La Catedral de San Pablo es impactante.

Te diremos primero lo "malo": te esperan unos 45 minutos de caminata a paso tranquilo. Si topas con uno de tantos días nublados y con mal tiempo, descártalo. Pero si repites nuestra fortuna y el sol luce orgulloso opta por maravillarte por la majestuosa construcción que es la Iglesia de San Pablo para después dirigirte al puente de acero de Londres, el Millenium Bridge. Quizá no sea el elemento arquitectónico más bello de cuantos hayas visto pero sí conduce a la otra parte del Támesis desde la cual emprenderás camino hasta el Tower Bridge, en lo que será un paseo para recordar. 
Pese a una discutible combinación de colores, el Tower Bridge es visita obligada.
Descubrirás flora y fauna local, su manera de divertirse y puntos de reunión, donde ejecutivos que renuncian a la estética de oficina se mezclan con alternativos y jóvenes de vida más... relajada. La recompensa aguarda en forma de puente levadizo al paso de los barcos y, pese a un azul de gusto algo discutible, siempre sorprende y encanta.


4-. London Eye (y experiencia 4D)


El 'London Eye' se erige orgulloso a orillas del Támesis.
Sin abandonar el río donde tantos y tantos crímenes investigó Sherlock Holmes, si bien cruzándolo desde el Big Ben, a la izquierda se erige orgullosa la noria más famosa del mundo: el London Eye (el ojo de Londres). Más de 100 metros de altura donde cada 5 metros pagarás una libra, o lo que es lo mismo, te costará 20 el paseo de 30 minutos (máximo). Aquí hay dos lecturas: la turistada, donde pagas por no recibir ni por asomo lo esperado, y que puede ocurrir; o la experiencia, donde sí, sigue costando 20 libras, pero puedes transformarlo en un momento inolvidable montando, por ejemplo, al atardecer y en una época y hora -difícil, pero las hay- en la que no topes con mucha gente. Si quieres gastarte algo más puedes "forzar" la inexistencia de gente, vamos que puedes alquilar tu propia cabina para ti y tu compañía. Por supuesto las vistas merecen la pena pero, insisto, respetamos aquellos que montaron en pleno verano, con la cabina atestada y tras hacer una interminable cola. Así sólo te quedará el mal sabor de boca del dinero gastado. 


Es innegable que las vistas desde la noria son inmejorables.
Si además añades la experiencia 4D de unos 3 minutos que te espera en el recinto donde sacas las entradas, y que puedes disfrutar antes o después de haber montado en la noria, la actividad gana algunos enteros. Hablamos de un breve vistazo de pájaro a la ciudad de Londres, y sin duda es un vídeo promocional en toda regla, pero la bella factura de la realización, los efectos casi interactivos de la "película" y la música hacen que, de las 20 libras, unas cuantas al menos sena aprovechadas sí o sí.


5-. Madame Tussaud´s
Freddy Mercury te espera en la sección musical.
Repetimos: Londres es una ciudad cara. Por eso las 30 libras de entrada general a un museo de cera no deberían parecerte excesivas si del museo que hablamos es el Madame Tussaud´s, el más famoso del mundo. Nótese que no decimos el mejor porque su versión neoyorquina, aunque no sea la original -el de Londres fue el primero-, sin duda hace gala de la mentalidad "a lo grande" estadounidense y si la visita del que nos ocupa se puede extender a las 2 horas y media, el de la Gran Manzana puede retenerte una más a paso normal. 


No te pierdas la exposición 'Star Wars'.
Dicho lo cual sin duda cultiva y gana la fama gracias a un trabajo artesanal de primera clase que te hará temblar en la zona de miedo ¡tienen hasta pasaje del terror!, disfrutar en la de la música o el cine y sentirte un superhéroe en la experiencia 4D de los superhéroes de Marvel. Como colofón, un extra que os recomendamos con absoluta rotundidad: la muestra Star Wars. Aquí el trabajo sobre cera alcanza su máximo exponente con un recorrido por toda la saga a través de los momentos cruciales y personajes más icónicos, imposible no sentir el aliento de Darth Vader o el odio en los ojos de Anakin justo antes de convertirse en aquel. Imperdible y sin duda la visita número uno en el ranking de qué hacer en Londres cuando el tiempo no acompaña.

6-. Portobello / Notting Hill (con o sin mercado)
No puedes irte de Londres sin visitar las librerías (sí, son dos)
de la película -en la que se basa y en la que se rueda-.
Tal es la influencia cinematográfica que un ya de por sí coqueto barrio londinense, de afamado mercado los sábados, disparó su popularidad tras asistir al enamoramiento de Julia Roberts y Hugh Grant. Notting Hill reúne en apenas un par de kilómetros cuadrados algunas de las calles y edificios más entrañables, aupado todo ello por la magia de la gran pantalla. 


Esto te estarás perdiendo un día de mercadillo.
Si aún así eres capaz de resistirte a la tentación de fotografiarte con la Blue Door, o puerta azul donde vive el personaje de Grant con su excéntrico amigo, e incluso no quieres pasarte por la librería de la película o el esquinazo donde se conocen el protagonista y Julia Roberts, siempre te quedará el mercadillo de los sábados, Portobello. Advertencia: sin salirse de lo extraordinario y con la típica masa de gente de mercadillo, Portobello resulta atractivo por formar parte de la idiosincrasia londinense... pero deberías conocer Notting Hill sin puestos ni semilleros de por medio.

7-. M M´s World
Los guiños a la cultura londinense se reparten por toda la tienda.

Nos encanta. Se derritan en nuestra boca o en nuestras manos, las tiendas de M M´s World (imposibilidad de escribirlo correctamente porque Blogger modifica la dichosa letra del medio) son un paraíso de diversión, originalidad y fotografías chulas. Ya nos ocurrió en el de Nueva York -de nuevo, más inmenso e impresionante que el de Londres-, pero lo cierto es que la capital inglesa combate la carencia del vasto espacio del norteamericano con espacios e ideas muy divertidas. 

Nuestro favorito siempre será el azul.
Entre ellas, posar en un autobús londinense dentro de la propia tienda, los retratos de grandes figuras y artistas británicos pero empleando a los cacahuetes achocolatados o el espacio para cada uno que, en ocasiones, está más logrado que en Nueva York. Nuestro favorito sigue siendo el azul, y justo así nos vio la máquina que te escanea y dice qué M M eres. Paraíso para niños y adultos, es una de esas tiendas donde lo menos importante es comprar. 

8-. Tómate tu tiempo en Hyde Park, en Trafalgar Square o en  Picadilly Circus.
Hyde Park y el lago 'Serpentine' son el respiro que necesitas.
La City puede ser muy exigente con el viajero, así como demasiado inquisitiva con sus piernas y bolsillo. Afortunadamente, Londres es una de las capitales con mayor cantidad y variedad de parques -Kensington Gardens, Italian Gardens, Regent Park, Holland Park- y plazas. Entre todos ellos, Hyde Park, Trafalgar Square y, por supuesto, Picadilly Circus -el hermano pequeñísimo de Times Square- merecen un descanso, una sentada a observar el ritmo de la ciudad, tu relax. 

Picadilly es el Times Square de Londres.
Si bien los dos últimos se caracterizan por aglomeraciones de turistas que pueden interrumpir tamaño descanso, su apertura urbanística y dimensiones permiten abstraerse por unos instantes del bullicio y observar sólo la naturaleza de la ciudad, cómo palpita. Hyde Park, por otra parte, no devuelve el verde que esperamos de espacios así, especialmente en verano, pero sí dispone de hamacas repartidas por todo el parque así como troncos abatidos y explanadas enormes donde dejarse llevar por el tiempo, donde perderse sin moverse del sitio, donde disfrutar. Tómate tu tiempo, Londres te recompensará.

Jesús Clemente Rubio